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Faro de Vigo

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El ahorro en Galicia crece en 630 millones el primer trimestre a pesar de la inflación

El saldo de los depósitos en la comunidad bate otra vez récord tras superar los 76.000 millones | La financiación a hogares y empresas aumentó en más de 500 millones

El ahorro de los gallegos desafía la inflación.

Los resultados del Global Issues Barometer elaborado por la conocida consultora Kantar mediante un macrosondeo en 19 países ahondan en la misma contradicción que reflejan otros muchos análisis recientes cuando a la gente se le pregunta por sus impresiones sobre la economía. Seis de cada diez españoles está “cómodo” con su situación personal y, sin embargo, la mitad cree que el panorama general es malo. El barómetro de mayo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) muestra un desequilibrio muy parecido. Mientras el 67% de los encuestados tilda de mala o muy mala la encrucijada del país, el 60% considera que en su caso todo va bien o, incluso, muy bien. En una escala que va del -100, el mayor grado de pesimismo, al 100, la calificación más optimista, el indicador de confianza del consumidor del Instituto Galego de Estatística (IGE) para el primer trimestre del año reitera la gran distancia entre el estado financiero personal y las perspectivas de evolución entre los gallegos (-9,3) y la nota que le dan los ciudadanos a la evolución económica de la comunidad (-19,57).

¿Cuánto daño provoca la inflación en el bolsillo de la familias? El 40% toma medidas o piensa hacerlo para atajar los gastos y un tercio se centrará en la partida para los combustibles usando menos el coche, aunque el 85% admite abiertamente que puede llenar la cesta de la compra sin demasiados problemas a pesar del fuerte encarecimiento de la alimentación, según el estudio de Kantar. “Seguimos yendo a bares y viendo amigos, pero estamos en la frontera con este muro de contención de la inflación, no nos gastamos todo y tenemos algo en reserva. Tener ese equilibrio es lo que vamos a ver en los próximos meses”, vaticinaba Martin Wohlfart, director del Global Issues Barometer en España, durante la presentación.

Si los hogares y las empresas de Galicia tiran ya de ahorros para combatir el disparado coste de la vida, la cantidad no es lo suficientemente grande como para darle la vuelta al saldo acumulado. Los depósitos superaron por primera vez los 76.000 millones de euros al cierre del pasado marzo, cuando la inflación en la comunidad escaló al 10,4%, la mayor tasa desde 1984. A lo largo del primer trimestre, el sector privado metió en la hucha unos 630 millones de euros, según el balance publicado ayer por el Banco de España. El ahorro engordó en casi 2.700 millones en Galicia en el último año y en más de 8.200 en comparación con los niveles previos al estallido de la pandemia.

“Detrás del aumento está la precaución, sin duda, pero posiblemente también el trasvase de ahorradores que están haciendo líquidos activos que no lo eran por la situación de riesgo”, explica Luis Otero, profesor del departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). “Es verdad que uno podría pensar que no es lógico dejar el dinero en depósitos cuando hay una tasa de inflación tan alta, pero es que las inversiones alternativas hasta ahora, como la Bolsa o la renta fija, generaron pérdidas cuantiosas –apunta–. Quizás es ya un momento para entrar de nuevo en renta fija y, una vez se produzca también un ajuste bursátil, a lo mejor veremos variaciones en el sentido contrario”.

El ahorro sigue la misma tendencia en el resto de comunidades. Asturias y Canarias, por ejemplo, registraron un alza a lo largo del primer trimestre del año por encima del 2% y creció más del 1% en Andalucía, Cataluña, Navarra, Aragón, Murcia y La Rioja. El ascenso en Galicia (0,9%) duplica la media estatal, que se situó alrededor del 0,4% por el impacto de la caída en Madrid (1,5% menos), el territorio con más depósitos de España. También se redujeron en Baleares un 0,2%. En todas las autonomías hay todavía mucho más ahorro que antes del COVID-19 –167.400 millones en el conjunto del Estado–, gracias al escudo social de rentas (los ERTE, prestaciones de autónomos y apoyos a los colectivos más vulnerables, entre otras medidas) y las inyecciones de liquidez del ICO a las empresas.

“Se abordó la cuestión endeudando más al Estado, como siempre, pero mantener el empleo fue una buena decisión. Lógicamente esos fondos están ahí y ahora empezarán a generar un rendimiento por la subida de los tipos de interés –recuerda Luis Otero–. Y no olvidemos otra cuestión: estamos en máximos históricos de empleo, hay una tasa de paro razonable y la situación económica ahora mismo no es mala. Existe un problema evidente con la inflación y lo que puede ser malo es lo que venga, pero sin perder de vista que hay aspectos que solo son coyunturales”.

El crédito tampoco da señales de freno en Galicia, la cuarta comunidad donde más se incrementó la financiación a empresas y hogares entre enero y marzo: un 1,2%, con 520 millones. El saldo en vigor ronda los 42.200 millones, un 8,6% más que en marzo de 2020. Las operaciones con las administraciones públicas suman 4.800 millones tras un avance del 44% respecto a antes de la pandemia. 

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