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Faro de Vigo

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Auxiliares de Barreras exigen el cobro de 14 millones y amagan con parar

Consideran ahora insuficiente la garantía pactada con Ritz en febrero e incluyen las facturas del proyecto Havila

Entrada a las instalaciones del astillero vigués Barreras. // Ricardo Grobas

Las mejores historias no solo dependen del desenlace, sino de que sepan trazar con pericia un nudo que mantenga al lector pegado a las letras. La de Hijos de J. Barreras tuvo más bien una soga: un preconcurso de acreedores, un cisma accionarial, un agujero patrimonial de 50 millones de euros, un socio mayoritario que dejó de entender a qué había venido, un sobrecoste gigantesco y una naviera premium que tuvo que convertirse en constructor naval.

Se aflojó la cuerda sobre la bocina, con un complejísimo acuerdo de refinanciación, y se liberó de ella cuando la industria auxiliar acató unas condiciones que, aunque leoninas, eran las únicas posibles. Las aceptó pero en aquel momento, porque ahora no les valen. Las empresas, que aseguran tener facturas pendientes de cobro por 14 millones de euros, exigen el pago de todos los trabajos realizados. "En febrero creíamos que era lo máximo a lo que podíamos aspirar, pero tenemos una garantía de pago sobre el saldo de una cuenta bancaria en CaixaBank. Hay capacidad para pagarlo y queremos cobrar", resumen desde una de ellas. Ayer se reunieron las que conforman la plataforma Uninaval. Amagan ya con la paralización de los trabajos de construcción del crucero Evrima, "o con reducirlos a la mínima expresión".

Fue el 14 de febrero cuando estas compañías acreedoras de Barreras (las incluidas en Uninaval) aceptaron las condiciones de Cruise Yacht, armadora que utiliza The Ritz-Carlton Yacht Collection como marca comercial. Del total de la deuda contraída por la construcción del buque, el 50% se abonaría "tras el cierre de la operación de reestructuración", y el 50% restante con el hito de entrega. Incluía también la conciliación de la deuda y el abono a 14 días de los trabajos realizados tras la reincorporación de cada una de ellas al proyecto. Las subcontratas consultadas por FARO admiten que ambos términos sí se han cumplido.

En ningún caso Ritz-Carlton, que no se convirtió en dueño del 100% del astillero hasta el mes pasado, acordó hacerse cargo de las facturas impagadas del proyecto Havila, de dos cruceros noruegos que quedaron empantanados en las gradas a medio hacer. Las auxiliares reclaman a la compañía que dirige Douglas Prothero que asuma también esos importes, ya como único responsable de la atarazana viguesa. "Entre las condiciones que puso Cesce para respaldar el acuerdo de Barreras estaba la de garantizar los pagos a la industria auxiliar", agregan desde las subcontratas, que aseguran tener "unidad" en sus reclamaciones. De los barcos encargados por Havila Kystruten solo se ensamblaron 19 y 16 bloques de cada una de las unidades; el contrato fue cancelado y los cruceros Pollux y Polaris se harán ahora en Turquía. La armadora noruega ha iniciado ya un pleito en Londres, dirigido contra la aseguradora Abarca, para recuperar 36,8 millones de euros, como avanzó este periódico.

Entre las decisiones adoptadas en la asamblea de Uninaval está la de acudir a la vía judicial. "Está decidido, haremos reclamaciones judiciales. Las demandas serán conjuntas". Aseguran que "al menos cuatro empresas" han optado ya por esta vía para cobrar su parte. "Se están inflando trabajos actuales sin haber liquidado los anteriores, está creciendo mucho el saldo", resumen en la industria auxiliar. Una de las principales partidas del sobrecoste del barco -pasó de un presupuesto de 240 millones de dólares a 321,5 millones de euros- fueron las horas acumuladas por las subcontratas, con múltiples cambios en la ejecución de trabajos de aislamiento o diseño.

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