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El Covid-19 dejó a 300.000 gallegos sin trabajar ni una hora en el confinamiento

La pandemia destruyó 32.600 empleos en la región en el segundo trimestre | Seis de cada diez eran menores de 34 años | Toda la pérdida de asalariados es de temporales

El Covid-19 dejó a 300.000 gallegos sin trabajar ni una hora en el confinamiento

El Covid-19 dejó a 300.000 gallegos sin trabajar ni una hora en el confinamiento Hugo Barreiro

El sonido de las obras de la construcción el 13 de abril en la mayoría de comunidades y el 14 en aquellas con festivo general o para el sector el día anterior despertaron al país de la dosis extra de confinamiento aprovechando las jornadas inhábiles de Semana Santa para bloquear todo lo que no era esencial e intentar así doblegar la terrible curva de los casos de coronavirus. Las limitaciones de movimiento y aforo venían de antes y siguieron después, hasta el fin del estado de alarma el 21 de junio. Prácticamente un trimestre entero con la actividad a medio gas que provocó un golpe dolorosísimo en el mercado laboral.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social afloraron el inédito deterioro del empleo en todo este tiempo y la Encuesta de Población Activa (EPA) que recoge precisamente ese periodo van en la misma línea. La ocupación cayó en 1,074 millones de personas, un 6,4%. En Galicia, un 3%, con 32.600 menos. Los datos en detalle evidencian que la excesiva temporalidad que impulsó la recuperación desde la anterior crisis abonaron al terreno para agravar el impacto de la Covid-19, que dejó en la comunidad a más de 300.000 trabajadores con el contador de horas laborables a cero durante el segundo trimestre.

Ese, el de las horas de trabajo, es el dato más importante de la EPA de abril a junio, según destacan tanto el Instituto Galego de Estatística (IGE) como su homólogo estatal, el INE. ¿Por qué? "La pandemia y el estado de alarma, vigente durante la mayor parte del segundo trimestre, así como las distintas fases de desescalada, tuvieron importantes efectos tanto en lo que respecta a la realización de las entrevistas como a su repercusión en las variables medidas", apunta el IGE en un comunicado de aclaración.Afectados por un ERTE siguen siendo ocupados

Como ocurre en las cotizaciones, el personal afectado por un ERTE siguen siendo ocupados, aunque el balance de las horas de trabajo, especialmente entre los que están en un expediente de reducción de jornada, permite analizar las consecuencias del parón. La tasa de paro, uno de los datos más importantes en la EPA, queda desdibujada porque el propio confinamiento impidió buscar una vacante y limitó a muchos la posibilidad de incorporarse a un puesto por el cuidado de personas en casa, dos de los requisitos para aparecer como desempleado en la encuesta. El IGE remarca, además, que se hicieron menos entrevistas al principio porque se sustituyeron las citas presenciales por el teléfono para blindar la seguridad y el organismo no dispone de los números de los encuestados que participan por primera vez.

El desplome de más de un millón de ocupados en España entre abril y junio tiene mucho que ver con lo ocurrido en cinco autonomías. Canarias, Comunidad Valenciana, Madrid, Andalucía y Cataluña concentran cerca del 80% del Cataluñaempleo. En el caso del archipiélago, hiperdependiente del turismo, se fueron a la calle uno de cada diez trabajadores. Baleares, en cambio, registró una subida del 1,8% (9.200). El otro territorio que se desmarca de la tendencia general fue Ceuta, con 1.200 trabajadores más (4,2%).Perfiles en Galicia

De los más de 32.000 ocupados perdidos en Galicia, 2.900 eran empresarios con asalariados, otros 6.800 llevaban una empresa sin plantilla o trabajaban por cuenta propia y 25.200 estaban en nómina del sector privado. Las administraciones elevaron sus efectivos en 3.100.

El 63% de los empleos perdidos (20.700) estaban desempeñados por menores de 34 años. Los jóvenes soportan lo peor de la crisis porque también padecen con especial incidencia la precariedad. La fotografía de la EPA es contundente. Absolutamente toda la destrucción de los puestos de asalariados es cosa de los temporales: 30.800 menos, la mitad de ellos de jornada parcial. Los fijos aumentaron en 8.700.

En medio de una reclusión histórica en los hogares por culpa de una crisis sanitaria inédita, ¿cuánto trabajaron los gallegos? Unas 25,4 de media a la semana. La duración de la jornada bajó un 21,4%, frente a las 32,3 horas del primer trimestre por el efecto de los ERTE de reducción de tiempo de trabajo, pero también porque muchos de los ocupados estaban en su casa con un expediente de suspensión total. Más de 300.000 gallegos, de hecho, no trabajaron ni una sola hora. El número se disparó un 134% con respecto al trimestre anterior y representa cerca del 29% de todos los ocupados en la comunidad. Unos 120.000 se encontraban en un expediente de regulación de empleo y 89.200 en un paro parcial por razones técnicas o económicas. Hubo 145.000 que trabajaron desde casa más de la mitad de los días, según el IGE.

Con ese importantísimo matiz de que la inmensa mayoría de las personas que perdieron su puesto no figurarán como desempleados por no cumplir los requisitos fijados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Galicia cerró junio con un descenso del 9,1% en el número de desempleados, hasta los 142.500. La tasa de paro baja del 12,6% al 11,9%. ¿Dónde está la ocupación perdida? En el grupo de inactivos, que creció un 4,3%, en 47.100, hasta los 1,146 millones. Casi 66.000 de ellos son "activos potenciales". Hay 13.100 que se declaran desanimados y otros 52.700, cuatro veces más que en el primer trimestre, vienen de la imposibilidad de incorporarlos como nuevos parados.

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