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China aumenta un 800% su pesca en caladeros históricos de la flota gallega en un lustro

-Las capturas en el Cono Sur y la costa africana pasan de 56.000 a 483.000 toneladas -El Banco Mundial prevé un alza de precio del 15 al 30% para las principales especies

China es la potencia indiscutible del sector pesquero a nivel mundial, con una producción de 79 millones de toneladas al año (no solo para consumo humano). Hasta hace un lustro la suma de las capturas de su flota en el Pacífico y la acuicultura bastaban para abastecer su demanda interna, tanto de autoconsumo como para la industria de elaborados. Este escenario ha cambiado. De acuerdo a las proyecciones de la OCDE, el gigante asiático necesitará 70 millones de toneladas de pescado para sus habitantes en 2022. Como con lo que genera a día de hoy no le llega (estima un déficit de siete millones de toneladas al año) Pekín ha ejecutado en la última década un imponente programa expansivo para operar en nuevos caladeros y que ha dado resultado. Solo en el Atlántico sudeste y sudoeste su flota ha elevado las capturas en un 800%. Solo en cinco años.

Son los principales caladeros de la industria gallega, con presencia de las mayores operadoras del sector (Pescanova, Iberconsa, Profand, Mascato, Pescapuerta, Pereira) y las especies más demandadas (merluza, calamar, pota, rape, pulpo). En el mismo intervalo (2010-2015), según los datos de la FAO, la actividad extractiva de los barcos con bandera española creció un 24%, al pasar de 142.441 a 176.179 toneladas. Este registro excluye los pesqueros de empresas mixtas o filiales porque son abanderados en los países ribereños (Namibia, Argentina, Falklands, Senegal o Uruguay), pero la comparación es ruborizante. La flota china de larga distancia ( long-distance fishing vessels) pasó de una producción de 55.977 toneladas en 2010 a otra de 483.573 en 2015 en la misma zona.

Este incremento se debe tanto a la actividad de los arrastreros y poteros del Cono Sur, donde operan decenas de buques al margen de la legalidad, como a la flota congeladora y palangrera de Namibia y Sudáfrica. La captura de moluscos (pota y calamar) en la primera zona se disparó en treinta veces (un 1.170%, de 37.000 a 470.000 toneladas); en África sucedió algo similar con las especies demersales (merluza y rosada), donde las capturas crecieron otro 755% (de 61.000 a 522.000 toneladas).

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Para desarrollar esta actividad la industria china duplicó la flota de gran altura, que supera a día de hoy -son estimaciones de Greenpeace- las 2.500 unidades. Y para darle servicio están las bases que se proyectan para Guinea Bissau, Mauritania y Uruguay, que cuentan con el respaldo o la financiación del Gobierno de Pekín ya que los principales holdings pesqueros están controlados por el Ejecutivo. Es el caso de Bright Food, nueva dueña del grupo que controla la conservera Albo, que acaba de hacer 1.570 millones de caja con la venta de la marca de cereales Weetabix para seguir creciendo dentro y fuera de China.

En este contexto de incrementar la oferta para el mercado interno está el frenazo en las exportaciones pesqueras del coloso oriental, que por primera vez no ha aumentado las ventas al exterior tras haberlas multiplicado por seis en los últimos quince años. China sigue siendo el principal exportador mundial por delante de Noruega, pero la contención en las exportaciones retará a la industria de elaborados, que ya está en una fase de concentración, con menos oferta y precios más elevados. El Banco Mundial prevé un fuerte aumento del precio del pescado hasta 2030 de entre el 15% (demersales) al 30% (pelágicas). La harina de pescado costará el doble.

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