20 de junio de 2008
20.06.2008

Draka percibió más de 670.000 euros en ayudas antes de anunciar su cierre

20.06.2008 | 02:00
Draka percibió más de 670.000 euros en ayudas antes de anunciar su cierre

Los sindicatos temen que ocurra lo mismo en las otras plantas españolas del consorcio

La planta de Draka Cables Vigo, cuyo cierre fue anunciado para finales de este año, cobró ayudas públicas de la Xunta para el desarrollo de proyectos de investigación y desa-
rrollo de nuevos productos entre los años 2003 y 2006, que posteriormente se trasladaron a otras plantas de la multinacional holandesa. Así lo denunciaron ayer los sindicatos con representación en el comité intercentros de Draka en España, quienes alertaron también de que la dirección de la empresa está rechazando a posibles compradores de la empresa con vistas al traslado de la maquinaria que ahora hay en las instalaciones de Mos hacia otras plantas en México o el Norte de África. Draka Cables, antigua Cedegalsa, cuenta con una plantilla de cien trabajadores fijos y se dedica a la producción de cable para el sector del automóvil.
Los representantes sindicales de las factorías del holding holandés Draka en España -Barcelona, Cantabria y Vigo- mantuvieron ayer una reunión en Vigo para analizar el cierre "injustificado" de la factoría, decisión que vincularon con "intereses políticos y estratégicos" y no con la situación actual de desaceleración económica. Las centrales reunidas, UGT, CC OO y CIG, alertaron además de la posibilidad de que la empresa lleve a cabo acciones similares en las factorías de Cantabria y Barcelona, esta última dedicada a la fabricación de cableado para el sector de la construcción.
Los sindicatos criticaron que Draka anuncie ahora el cierre, después de haber cobrado ayudas públicas de la Xunta en los últimos años. Más de 670.000 euros (ciento diez millones de las antiguas pesetas) según consta en las publicaciones del Diario Oficial de Galicia (DOG) en el periodo 2003-2006. "Con esas partidas se desarrollaron productos de alto valor añadido que ahora acabarán en otras plantas con menores costes", alertaron.
Según el presidente del Comité de Empresa de Draka Cables Vigo, Alberto Míllara, la decisión de deslocalizar las instalaciones se planeó en 2005, cuando la dirección del grupo "descabezó" la empresa "al dejarla sin gerente" y posteriormente "sin área comercial". A partir de ahí, la planta empezó a reducir progresivamente su producción, "aunque seguía siendo la mejor del segmento del motor", según Míllara.
La reindustrialización de la planta se perfila como la mejor solución para los sindicatos, debido a las ventajas de su ubicación -al lado del aeropuerto de Peinador y la autopista- y experiencia. No obstante, las centrales sindicales aseguran que la multinacional está rechazando a posibles compradores -"con ojos y boca"- argumentando que sólo se trata de "especuladores", por lo que no revela las identidades.
Los responsables sindicales creen que la empresa lo que quiere es trasladar la maquinaria a nuevas plantas en México o el Norte de África, y allí continuar con la producción con un menor coste de mano de obra. Según el representante de la Federación de Metal Construcción y Afines de UGT a nivel nacional, Ambrosio Fernández, ésta es la razón de que la multinacional quiera trasladar la maquinaria a otros lugares, dado que si tuviera que construirla de nuevo, le supondría un retraso de unos dos años.

Recolocación
Tras comunicar el cierre de la factoría en abril, Draka había ofrecido a la plantilla una recolocación mediante una empresa de recursos humanos que los trabajadores no aceptaron puesto que sólo garantizaría contratos por seis meses y con el 80% del salario base, sin respetar las antigüedades, y en un área de 50 kilómetros de la planta.
Pese a todo, los sindicatos confían en que la Xunta medie en el conflicto, y revelaron que está prevista para julio una reunión entre la directora xeral de Relacións Laborais, Pilar Cancela, y el director del Igape, Álvaro Álvarez Blázquez, con representantes de la multinacional.
Por otra parte, los 150 trabajadores de la planta de Valeo ubicada en el municipio pontevedrés de O Porriño decidirán hoy si dan el visto bueno al proyecto de reindustrialización presentado por Cablerías auto y el Grupo Viza, con el que se evitaría el cierre de la nave y la pérdida de puestos de trabajo.

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