La cuenta atrás para el contenedor marrón: las comarcas generan 58 toneladas al día de orgánicos

La mayor parte de ese volumen de residuos irá al colector marrón desde finales de año | Solo Silleda anunció la implantación de esta directriz europea | Lalín y A Estrada producen una media de 3 toneladas anuales por vecino

Recogida de basura del contenedor marrón en Pontevedra, en 2020. |  // GUSTAVO SANTOS

Recogida de basura del contenedor marrón en Pontevedra, en 2020. | // GUSTAVO SANTOS / alfonso loño

Apenas unos días quedan para que los ciudadanos asuman un cambio de hábitos en la gestión que realizan de los residuos que generan en sus domicilios. Los municipios españoles deben instalar contenedores marrones o de quinta fracción para acatar la Ley 7/22 de Residuos y Suelos Contaminados que obliga a la recogida separada de los residuos orgánicos, restos de alimentos y restos de jardinería en todos los municipios antes del 31 de diciembre de este año. En las comarcas, al menos públicamente, solo el Concello de Silleda anunció medidas específicas y arrancará el próximo curso con el reparto en cada vivienda de los dos cascos de urbanos cubos individuales, bolsas y fundas compostables que pueden emplearse para recoger esta materia orgánica.

Estamos ante un modelo, en realizad una directriz de la Unión Europea, que borrará la imagen de un contenedor verde para la mayor parte de los desperdicios domésticos, los técnicamente denominados bolsa negra, que en las comarcas supusieron el pasado ejercicio 21.205 toneladas de basura o, lo que es lo mismo, 58 toneladas diarias de desperdicios que ahora tendrán que ser gestionados de una forma distinta. Al margen de posibles compensaciones por parte de la administración autonómica a los ayuntamientos con el modelo Sogama, se trata de una normativa más que fuerza a las administraciones municipales a habilitar más dinero para la gestión de la basura, ya de por sí deficitaria si ponemos en una balanza costes e ingresos, pero además estos recursos podrían dispararse mucho más todavía por otras variables.

El reciclaje continúa siendo una asignatura pendiente y el peso de los impropios no deja de cargar las arcas municipales pues cuantos más kilos se manden a Sogama, más se paga. Para comprobar que en materia de compostaje queda mucho que hacer [parte de los desechos que ahora van al colector verde pueden reciclarse como abono] estableceremos una comparativa entre el primer año de la pandemia y el pasado. En 2020 los nueve municipios de Deza y Tabeirós-Montes generaron 21.387 toneladas de residuos de la bolsa negra, un año en el que aumentó el consumo en los hogares, pero también hay que tener en cuenta que hubo meses en los que la actividad del sector hostelero funcionó a ralentí. La diferencia entre 2020 y 2022 es de solo 182 toneladas menos el año pasado.

Pero, es más, si comparamos las entregas a Sogama del pasado curso con las de 2019, los camiones llenos de residuos procedentes del contenedor verde incluso fueron más cargados, con 20.661 toneladas frente a las 21.205 del último balance cerrado. Es decir, no solo se aminora el volumen de basura orgánica sino que va en aumento, algo que acontece en todos los municipios de la zona sin excepción. Por ejemplo, Lalín pasó de enviar 6.029 toneladas en 2019 a 6.148 el año pasado y en A Estrada fueron 5.776 y 6.052 toneladas, respectivamente.

En esos últimos cuatro años el volumen de desechos generados en los nueve concellos de Deza y Tabeirós-Montes, solo en orgánicos, ascendió a casi 85.000 toneladas.

La recogida selectiva de envases no alcanza todavía el millar de toneladas anuales

La recogida selectiva de la bolsa amarilla se implantó en Galicia tras la entrada en vigor, en 1997, de la Ley de Envases y Residuos de Envases, materializándose a través de una experiencia piloto. Así resume Sogama el modelo de gestión del contenedor amarillo visible en entornos urbanos y en gran parte del rural. En Deza y Tabeirós-Montes hay que recordar que el municipio de Dozón comenzó esta recogida selectiva en 2021. En el último balance, referido al pasado año, las comarcas recogieron en estos colectores 939 toneladas, es decir, todavía no han alcanzado el umbral del millar de toneladas anuales e incluso el volumen de esta clase de residuos fue inferior a 2021, cuando llegaron a la planta de la Sociedade Galega de Medio Ambiente 940 toneladas. En este caso resulta inevitable establecer una comparativa entre Lalín y A Estrada, por sus características socioeconómicas, pero además teniendo en cuenta que la hostelería tiene más peso en la localidad dezana. En Lalín se generaron 256 toneladas, mientras que los contenedores amarillos repartidos por la localidad vecina acumularon, también en 2022, 366 toneladas. En Silleda fueron 121, Vila de Cruces (51), Rodeiro (18), Agolada (15), Dozón (19), Forcarei (41) y hasta 51 en el caso de Cerdedo-Cotobade.