Francisco Javier García Avrillón nnficha personal | Médico jubilado de Vila de Cruces

“Cuando inicié la carrera éramos 1.500, y ahora hay una gran carencia de médicos”

“Escogí Cruces como destino porque conocí a la farmacéutica y a uno de los doctores, y me encantaron tanto ellos como el lugar”

García Avrillón, con su familia en el homenaje en el Pazo de Bendoiro.   | // BERNABÉ/LUCÍA ABELEDO

García Avrillón, con su familia en el homenaje en el Pazo de Bendoiro. | // BERNABÉ/LUCÍA ABELEDO / salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Desde hace semanas, compañeros de profesión de Francisco Avrillón estuvieron preparando con mucho esmero y mayor discreción un homenaje por su jubilación como médico de familia. Medio centenar de personas le esperaba ayer en el Pazo de Bendoiro para una comida a la que después siguió la entrega de varios detalles y sobre todo muy buenos deseos en esta nueva etapa de su vida. Eso sí, aunque se haya jubilado como médico de familia del centro de salud cruceño, el doctor Avrillón continúa prestando su atención médica en la residencia de mayores del municipio, puesto que a varios de los internos los lleva desde hace varios años.

–Usted se jubiló el pasado 30 de octubre ¿Cuánto tiempo ejerció como médico de familia en Cruces?

–Pues este mes haría 40 años. Antes de llegar aquí, estuve trabajando cinco años por la zona de la Serra de Outes. Con el concurso de traslados, podía pedir plaza para cualquier punto. Por casualidad conocí tanto a la farmacéutica de Cruces, como a uno de los médicos que trabajaban aquí entonces, el doctor Martínez Calisalvo, y me encantaron ellos y también el lugar. Eso sí, el cambio fue muy grande porque yo era una persona de costa, venía de trabajar en una zona también de costa y me trasladé al interior.

–¿Cómo ha cambiado su profesión en estos 40 años?

–Buf, antes solías atender en domicilios y te comprabas tú mismo tu propio utillaje. Y, por ejemplo, para realizar una glucemia el paciente tenía que trasladarse a un hospital.

–Seguro que en sus comienzos ha tenido que atender algunos partos en casa.

–Aquí en Vila de Cruces no, pero cuando comencé, en Fisterra sí que hubo algunos alumbramientos en casas, e incluso en algún coche. Ahora es diferente y los partos ya pueden programarse.

–En los últimos tiempos, Vila de Cruces no ha sido ajena a la falta de personal. Recuerdo que hasta hace un par de años no se cubrió la plaza de pediatría.

–Hay escasez de pediatras y escasez de médicos en general. Yo ya podía estar jubilado hace seis años, pero decidí seguir trabajando, aunque tuviese que hacer más guardias en los Puntos de Atención Continuada donde, por cierto, el personal es encantador. Recuerdo que cuando comencé la carrera en Santiago, éramos 1.500 estudiantes, hubo un momento en el que hasta había paro en esta profesión, así que se recortó la matrícula por curso no recuerdo si a 500 o a 300 estudiantes. Pero además de ese recorte, en estos años además nos jubilamos muchos médicos, tanto en la sanidad pública como en la privada, mientras los jóvenes que se van a hacer la carrera fuera deciden no volver. Hay una carencia muy grande de médicos, tanto aquí en Galicia como en el resto de España. Quién sabe si en los próximos años se crearán más plazas o vendrán más doctores.

"Cuando comencé, hubo algunos alumbramientos en Fisterra en casas, e incluso en algún coche"

–¿Precisa Vila de Cruces más médicos de familia?

–Vila de Cruces siempre tuvo médicos de familia. Cuando llegué éramos 3, después pasó a 4, hubo un nuevo descenso y ahora estamos de nuevo en cuatro médicos, cuatro enfermeras, una pediatra, una comadrona y dos personas de personal de servizos xerais.

–¿Volviendo a echar la mirada atrás, en estos 40 años los pacientes han, o hemos, perdido la mala costumbre de automedicarnos o de dejar la consulta con el médico siempre para el día siguiente?

–Sí, sí que ocurre, pero el paciente, sea de Vila de Cruces o de cualquier parte, tiene que aprender que es conveniente hacerse un chequeo médico de vez en cuando, porque el que dice que está sano si hacemos un análisis muy escueto siempre va a tener algo.

–¿Cómo vivieron, tanto el personal sanitario del centro de salud de Cruces, como los vecinos del municipio, la pandemia sanitaria?

–Yo creo que bastante bien, la gente asumió la necesidad de estar aislados. En mi caso, opté por irme a vivir a un piso en Santiago para, en caso de contagiarme de Covid, no pasar la enfermedad a mi familia. Y de hecho, desde la irrupción del coronavirus nunca lo he tenido.

–Y ya para terminar, ¿qué consejo le daría a un médico o médica que haya rematado su grado universitario y esté a punto de ejercer?

–Le diría que dentro de nuestra formación, la medicina de familia es lo más bonito, porque puedes ver de todo, y encima es una especialidad en la que existen plazas vacantes. A mí esta profesión me ha reportado muchas satisfacciones, es un trabajo muy agradecido y muy diferente al que puede desempeñar un médico que trabaje en un hospital, porque en ese caso no tienes un seguimiento del paciente y el trato con éste ya no es tan personal como en un centro de salud.