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Faro de Vigo

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Voluntarios en la sombra

Un grupo personas vela todos los días por las siete colonias de gatos que hay en el casco urbano estradense | Regalan a los animales su amor, tiempo y dinero

Entrada de una de las colonias de gatos, situada junto a la Casa das Letras. | // L.D.

“Lo más curioso es incluso le tengo miedo a los gatos pero ellos no tienen la culpa de estar en la calle sin nadie que los cuide”, admite una de las voluntarias al hablar de la desinteresada labor que viene realizando desde hace más de diez años. En su caso se encarga de gestionar dos colonias del casco urbano estradense, la situada en la Casa das Letras y otra en el entorno de la estación de autobuses. Tanto ella como su compañera prefieren no dar su nombre y ni siquiera les gusta precisar donde están las colonias por si algunos aprovechan para hacer daño a los gatos, romper o robar cosas. Casi cada día, un grupo de siete u ocho personas vela por el cuidado de esas colonias y de estos animales callejeros. Llegaron a ser cerca de veinte pero algunos lo fueron dejando. Ellas se mantienen sin embargo regalando su cariño, su tiempo e incluso su dinero a estos animales.

Según explican, en estos momentos hay en el casco urbano estradense unas siete colonias de gatos. Un paseo por las calles de A Estrada con ojo avizor permite descubrir algunos de estos puntos. Uno de los más visibles es el situado en el parking de la Casa das Letras, donde las dos voluntarias nos reciben. No es un buen día para ellas. Alguien entró en el pequeño galpón situado a un lado del parking donde se cobijan los gatos de esta colonia. Los asaltantes lograron abrir la puerta con candado y se llevaron unos diez kilos de comida para gatos y latas donadas a las asociaciones protectoras de animales que estaban guardadas allí.

“Para nosotros esa comida es muy importante”, lamenta una de ellas. En realidad, la compra de gran parte de esta comida sale del bolsillo de los propios voluntarios. “Un saco de pienso grande te puede costar unos 38 euros y no me llega para un mes”, explica. Pero además, hay que sumar el gasto el despasitación de los gatos, algo que en su caso intenta hacer cada mes. Para ello, las voluntarias cuentan con las donaciones que reciben, tanto por medio de entidades como Palleiráns o Perros perdidos y abandonados en A Estrada, como de manera directa. “Siempre le estoy pidiendo a los amigos si me pueden dar alguna ayuda para comprarles comida y también busco casas de acogida para los más pequeños”, afirma.

Estas colonias de gatos también están reguladas por el Concello de A Estrada. A través del Programa CER (Captura, Esterilización y Entorno) se intenta controlar la proliferación de gatos abandonados. Gracias a este plan, todos los gatos sin dueño que se recogen son esterilizados con una operación que corre a cargo de la administración. Son sin embargo las propias voluntarias las que encargan de la labor de recogida de los gatos nuevos que van apareciendo en sus colonias, mediante unas trampas especiales. Una vez esterilizados, los gatos vuelven a sus colonias. “Ahora mismo los tenemos muy controlados y poco a poco las esterilizaciones se van notando y se va reduciendo el número”, explica otra de las voluntarias.

Una relación especial

Las dos mujeres han ido entablando con los animales de sus colonias una relación especial. “Les tienes nombres a todos y te preocupas cuando llevas tiempo sin ver a alguno de ellos por si le pasó algo”, admiten. El suyo es un trabajo voluntario casi diario, ya que acuden siempre que pueden a darles de comer y limpiar. Se trata sin embargo de un trabajo en el que se ven arropadas por el resto de voluntarias y por personas siempre dispuestas a colaborar como casas de acogida o donando comida. Piden sin embargo más conciencia por parte de los vecinos sobre estas colonias, respetando su labor y el bienestar de los gatos.

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