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Faro de Vigo

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Un euro contra una enfermedad rara

Una agoladesa precisa ayuda para costear las pruebas y operarse por cuarta vez de la disfagia que le impide comer y tragar líquidos

Paula Junquera, ingresada a mediados de la semana pasada por neumonía por aspiración.

Paula Junquera tiene 35 años, y desde hace ocho, padece una enfermedad rara, disfagia severa. Esta dolencia le impide comer alimentos sólidos y hasta tragar líquidos, y se ve agravada por un bocio que crece hacia dentro, comprimiendo el esófago, la laringe y la tráquea. Hoy mismo, Paula tiene que desplazarse a una clínica privada a Pontevedra para que le coloquen las vías y alimentarse de suero, porque beber agua ya le resulta muy complicado.

La vecina de Agolada, tras la operación de 2019.

El último informe médico recalca que “es vital la operación ante el riesgo de su vida”. Y será la cuarta intervención quirúrgica. Hubo otras tres más, desde 2014, en una clínica privada de Madrid, otra de Vilargarcía y en Montecelo, en 2019. En realidad, la dolencia comenzó ya en 2010, con bultos primero en el cuello y después en otras partes del cuerpo, que le obligaron a someterse ya en dos ocasiones a sesiones de quimioterapia. Está tramitando la consideración de paciente desplazada para ser atendida en la sanidad pública de Pontevedra (al vivir en Agolada pertenece al área de Santiago), pero mientras tanto, revisan su caso en la sanidad privada.

Calcula que precisa 1.000 euros para costear las biopsias y las consultas. Ya en 2014, una verbena solidaria de la orquesta Aché recaudó los fondos necesarios para poder ser operada en La Paz, en Madrid. Pese a que lleva tres operaciones, con el paso del tiempo la dolencia vuelve a reaparecer, con lo que es preciso una nueva intervención quirúrgica.

Esta joven acaba de abrir una campaña de donativos tanto en un perfil de la red social Facebook como en la página www.gofundme.com. En esta web para el caso de la vecina agoladesa se indica un donativo de 20 euros, pero Paula recalca que será suficiente con lo que cada uno pueda aportar, como si es un euro. El número de cuenta que ha habilitado es el ES4820805541843000006320, e indica que en su perfil de Facebook irá colgando todos los informes médicos y facturas para que todas las personas que han colaborado sepan cómo ha empleado estos donativos.

Tuvo que dejar de trabajar

Beber un vaso de agua puede llevarle 20 minutos, en el mejor de los casos. Así que imagínense el calvario que puede suponerle a Paula Junquera tomarse un batido. La disfagia ha impactado de tal modo en su vida que tuvo que dejar de trabajar, y cuenta con una pensión de 400 euros que apenas le da para cubrir las consultas y pruebas. Explica que la clínica a la que acude cobra 350 euros por biopsia. Su enfermedad no es genética, así que al menos no tiene nada que temer por sus tres hijas, de corta edad. Pero ha tenido que pasar por el duro trance de despedirse de ellas cada vez que entra en quirófano. Y también tuvo que realizar en esas tres ocasiones el testamento vital, un documento en el que se deja claro que el enfermo pide la eutanasia en caso de que en un futuro su situación sea irreversible y haya perdido las facultades para decidir por si mismo.

Paula Junquera ha sufrido tales episodios de deshidratación que llegó a pesar 31 kilos, y al contrario, las dificultades para tragar e ingerir líquidos pueden provocarle hinzachón debido al mal funcionamiento de su aparato digestivo o de los riñones. Sin ir más lejos, a mediados de la semana pasada tuvo que ser ingresada por una neumonía por aspiración. Esto se produce cuando se inhala saliva, alimentos, líquidos o vómitos, que en lugar de bajar por el esófago al estómago terminan en las vías respiratorias o en los pulmones. Teme que en esta nueva operación tenga que someterse a una traqueotomía y un tubo que le administre directamente la comida al estómago, sin pasar por la boca y el esófago. Lleva años luchando, y está dispuesta a continuar haciéndolo por su familia.

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