¿Cuántas trompas alpinas hay en Galicia? Samuel Pérez Llobell solo sabe de dos, la de un profesor del Conservatorio de Vigo y la suya. “Puede que haya alguna más, pero que hayan tocado en conciertos solo hay dos”. Y es que este instrumento musical típico de Suiza es muy raro en España. Pérez Llobell, de hecho, compró la suya en Alemania. Y esta noche dará un concierto en el Auditorio de Santa Baia de Ribadumia con ella.

Buceando en los archivos musicales, Pérez Llobell encontró unas pocas sinfonías compuestas para este instrumento por Leopold Mozart (el padre del Wolfgang Amadeus) y Brahmns, a pesar de lo cual sus orígenes fueron muy humildes. Lo tocaban los pastores de los Alpes, y era utilizado por los ganaderos o los cazadores más para emitir señales que pudiesen escucharse a grandes distancias en la alta montaña que para hacer música.

A finales del siglo XIX, sin embargo, empezó a tener un uso más artístico, y en pocas décadas se convirtió en uno de los iconos musicales de Suiza. “Allí incluso existen festivales de trompa alpina”, cuenta Pérez Llobell, que confiesa que le gustaría acudir a uno de ellos.

La Agrupación Músico Cultural de Ribadumia celebra esta noche su tradicional concierto de Santa Cecilia, y Samuel Pérez Llobell será una de las grandes atracciones del espectáculo con su trompa alpina de casi tres metros y medio de largo. Interpretará cuatro piezas de compositores helvéticos, puesto que el concierto está dedicado precisamente a los sonidos alpinos.

“Es un instrumento muy amplio, con muchos registros, que va a base de armónicos”, plantea este valenciano que toca la trompa moderna en la Banda Municipal de Santiago de Compostela desde principios de la década de los 80 y que lleva casi tres décadas afincado en A Bandeira (Silleda), un pueblo con una larguísima y fecunda tradición musical.

El interés de Samuel Pérez Llobell (El Puig de Santa María, Valencia, 1959) por la trompa alpina es relativamente reciente, pues empezó a buscar obras y a tocarla hace apenas cinco años. Antes de la pandemia, ofrecía dos o tres conciertos al año con este aparatoso y espectacular instrumento de viento madera. Esta noche será la primera vez que recale en O Salnés, y será posible tras contactar con el director de la Agrupación Músico Cultural de Ribadumia, Adrián Pais, que mostró interés por la propuesta desde el primer momento.

Llobell asume que esta trompa es una gran desconocida, pero que llama la atención allí donde va. “El público se queda sorprendido, anonadado, y al terminar las actuaciones siempre se acerca a mí para preguntarme cosas”, relata. Ya la ha tocado en Cuba con la Orquesta Nacional de ese país, y si la pandemia de COVID lo permite, en 2022 girará con esta trompa por México, Colombia y Honduras.

Sin llaves ni agujeros de tono, es un ingenio difícil de tocar, pues hay que sacarle todas las notas desde la embocadura, a pesar de lo cual permite conseguir un rico repertorio de registros. En algunos casos, su sonoridad ha sido comparada con la de los clásicos cuernos que los vikingos hacían sonar antes de una batalla, si bien Llobell prefiere emparentar la trompa alpina con un fliscorno, que originariamente se escuchaba en las cacerías de los aristócratas alemanes y que posteriormente tuvo usos militares.

Exótica y sorprendente, la trompa alpina podrá escucharse esta noche en Ribadumia como preludio de Santa Cecilia, que se celebra el lunes. La actuación es a las 21.00 horas, y la entrada es libre.