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Relevo generacional tras el mostrador

La tienda del Brasileiro de Lamela cierra sus puertas tras 80 años dando paso a la Despensa do Ferrador, que rinde homenaje al fallecido Ferrador de Penaporrín

Patricia Pereiro posa en el mostrador de “A despensa do Ferrador”.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Patricia Pereiro posa en el mostrador de “A despensa do Ferrador”. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Corría el año 1941 cuando José María Abades decidía abrir en Lamela (Silleda) la conocida como Taberna do Brasileiro, un nombre que nacía del mote con el que todos lo comenzaron a llamar en su tierra natal después de casi treinta años en la emigración. Esta taberna, que funcionaba a su vez como tienda, pasó después a manos de su hija y su marido y posteriormente alcanzó una tercera generación, la formada por José Campos, su nieto, y Margarita Espiño, su mujer. Fue sin embargo ella la que se hizo cargo de la tienda en 1988, aunque ya antes de ese relevo trabajaba en ella. José sin embargo prefirió buscar otro tipo de trabajo, como en mantenimiento o como bombero en el aeropuerto de Santiago.

Esta histórica tienda de bar cumple este año ochenta años y por ella han pasado tres generaciones. En este tiempo han cambiado muchas cosas, entre ellas el cierre de la taberna para quedarse solo con la parte de la alimentación, algo obligado al quedarse solo Margarita Espiño con el negocio y con tres hijas al cargo. Añadieron sin embargo una licencia de estanco. Sin embargo, ninguna de esas tres hijas ha querido continuar con la tienda que en su día abrió su bisabuelo. De esta manera, hace nueve días que la taberna do Brasileiro cerró definitivamente sus puertas. Lo hizo tras la jubilación de la propia Margarita Espiño después de 34 años.

Atrás quedan los tiempos en los que este establecimiento era uno de los centros neurálgicos de la zona. Allí tuvieron por ejemplo el único teléfono público y también contó con uno de los primeros televisores. Además, en el lugar se llegaron a organizar diferentes actividades.

El cierre de la taberna do Brasileiro sin embargo ha regalado una nueva oportunidad a una joven de la zona, Patricia Pereiro López. En la jornada de ayer y a poca distancia de la tienda del Brasileiro, abrió su nuevo ultramarinos, que cuenta además con la licencia de estanco que tenía hasta ahora Margarita Espiño. “Mucha gente la quería pero ya teníamos apalabrado el traspaso desde hace tiempo”, explica la nueva empresaria, cuya experiencia en el sector de la alimentación se limita a un pasado como trabajadora de una panadería.

Pereiro se muestra sin embargo ilusionada por este nuevo proyecto al frente de la principal tienda de alimentación de Lamela. La suya sin embargo dista mucho de la tienda del Brasileiro. Lo que antes era el bajo de la casa familiar es ahora un local más amplio para un ultramarinos de la marca SPAR.

El nuevo proyecto iniciado por Patricia Pereiro es muy joven pero nace también un con mensaje especial. Su nombre será “A despensa do Ferrador”. De esta manera, la nueva empresaria quiere rendir homenaje a su padre, Manuel Avelino Pereiro, más conocido como el Ferrador de Penaporrín, quien falleció recientemente a los 56 años dejando un vacío generacional en una larga tradición familiar. “A nuestra casa siempre se le llamó la casa del Ferrador y en honor a él quisimos ponerle A Despensa do Ferrador. De esta manera también queríamos unirla al hecho de ser una tienda de alimentación”, explica Patricia Pereiro.

El Ferrador de Penaporrín, nombre que heredó de sus antepasados, tenía gran fama en los municipios de la zona. Al igual que su padre, recibía animales en casa para herrar, tanto caballos, como mulas, vacas o bueyes. Pero además se iban desplazando de feria en feria para prestar sus servicios.

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