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Cruces y Dozón siguen fuera del pacto para prevenir incendios en el entorno de las aldeas

El convenio con Medio Rural les permitiría gestionar biomasa y localizar a dueños de fincas con maleza en las franjas secundarias | Lalín y Agolada redactan unos planes municipales que ya tienen los otros cinco concellos

Un incendio en Riobó, en Rodeiro, en el verano de 2015. |  // BERNABÉ/GUTIER

Un incendio en Riobó, en Rodeiro, en el verano de 2015. | // BERNABÉ/GUTIER

Vila de Cruces y Dozón son los únicos ayuntamientos de las comarcas que afrontarán la temporada alta de incendios sin adherirse al convenio de protección de las aldeas que suscribieron en 2018 la Consellería de Medio Rural, Seaga y la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp).

Este acuerdo pone en marcha un sistema de gestión de la biomasa en franjas secundarias, que son los 50 metros más próximos a las viviendas. Así, permite a los concellos identificar las parcelas cubiertas de maleza para reclamar su limpieza a los dueños, o limpiarlas de forma subsidiaria. De igual modo, los municipios se comprometen a elaborar un plan municipal de prevención y defensa contra los incendios forestales. Estos planes, en realidad, son obligatorios desde la Lei 3/2007, de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais de Galicia.

Dozón, sin embargo ni siquiera ha empezado con los trámites de este documento. Hasta el año pasado, dos de sus parroquias (Bidueiros y Dozón) estuvieron en el listado de Parroquias de Alta Actividad Incendiaria. Habrá que esperar a la publicación del Pladiga de 2021 para comprobar si regresan o no a esta relación.

Vila de Cruces tampoco ha empezado a redactar su plan. También es verdad que este municipio en los últimos años pasa por ser el que menos incendios forestales padece de las comarcas.

Rodeiro, municipio prioritario

En cuanto al resto de ayuntamientos, Lalín y Agolada son los únicos que tienen estos documentos en fase de redacción. En el caso de Lalín, se está trabajando en la planimetría. A través del mencionado convenio y consciente de la dificultad técnica que tenían los municipios para elaborar estos proyectos, la Xunta envió borradores de plan municipal contra incendios a estos dos concellos, igual que hizo en su momento con Silleda, Rodeiro, a Estrada y Forcarei. Cerdedo-Cotobade elaboró su propio plan, que tras obtener el informe favorable de Medio Rural quedó aprobado en pleno el pasado 24 de septiembre.

El de A Estrada se sometió a aprobación definitiva el 30 de abril del año pasado. Rodeiro cuenta con su propio plan desde mayo de 2019, puesto que figuraba en un listado de municipios prioritarios debido a su alto riesgo incendiario. Por su parte, Silleda y Forcarei cumplieron sus deberes hace ya años, puesto que los dos aprobaron sus proyectos en 2009.

Medio Rural indica que cuando se les envía un borrador a los concellos, éstos lo consultan y, si están de acuerdo, se les remite el documento final para su tramitación, que pasa por la aprobación inicial, la exposición pública para recibir alegaciones y, por último, la aprobación definitiva.

Medios de extinción

El convenio que firmaron Medio Rural y Fegamp en 2018, así como sus posteriores addendas, va más allá del visor de franjas que permite identificar esas parcelas sin desbrozar. Los municipios pueden, de este modo, echar mano del programa Xesbío, para elaborar distintos tipos de notificaciones a los dueños de fincas con maleza, así como documentos de adhesión de particulares al contrato de gestión de biomasa. Este contrato de gestión garantiza que Seaga limpia la finca en cuestión, mediante un pago de 350 euros por hectárea (3,5 euros por cada 100 metros).

Está también a disposición de los municipios una aplicación móvil que permite controlar las actuaciones en campo, así como la limpieza de biomasa en vías de titularidad municipal, hasta un tope de 10 kilómetros por concello y vía. En este sentido, hay que recordar que el día 31 vence el plazo para que los dueños de fincas próximas a núcleos las desbrocen, a fin de evitar riesgos con los fuegos forestales.

De cara a estos meses de verano, los concellos ya han firmado el habitual convenio que les permite disponer de medios de extinción. Agolada, por ejemplo, tendrá una motobomba y Lalín, una brigada y motobomba. La capital dezana, además, podrá utilizar el antiguo camión forestal que hasta hace semanas empleaba el GES como vehículo de primera salida.

18 fuegos al año en A Estrada

A Estrada, como decíamos, es uno de los municipios de la zona que tiene más reciente la aprobación de su plan municipal de prevención de incendios. El documento hace un repaso de la flora, la fauna o la hidrología del municipio, así como de la evolución de los fuegos forestales. Desde el año 2008 y hasta 2017, A Estrada registró 185 fuegos, con un balance de 315,1 hectáreas quemadas, de las que más de 122 corresponden a superficie arbolada. Según el Plan Especial de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales en Galicia (Peifoga), A Estrada tiene un índice alto de riesgo potencial y además se considera como una zona de alto riesgo. La media de incendios forestales al año es, por tanto, de 18,5, con una superficie ardida, también por año, de 31,5 hectáreas. La parroquias que más han sufrido los daños de las llamas son Codeseda y Souto. Eso sí, ni estas ni ninguna del municipio figuran en el listado de las parroquias de alta actividad incendiaria del Pladiga 2020.

El plan de prevención se compromete, además de a gestionar las granjas secundarias de biomasa, a limpiar en torno a edificaciones, depósitos de basura, campings, gasolineras, parques e instalaciones industriales que estén a menos de 400 metros del monte. Es preciso también mantener a raya la maleza en las redes terciarias de granjas: son las que se localizan en terrenos forestales vinculados a infraestructuras de usos públicos así como a carreteras, pistas y caminos.

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