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La gaita viajera de Avelino Cachafeiro

El historiador forcaricense Rubén Troitiño recupera en Venezuela un instrumento del Gaiteiro de Soutelo | El emigrado Francisco Vieitez murió por COVID días después regalársela

Rubén Troitiño posa con la gaita recuperada de Cachafeiro ante la imagen del fallecido Francisco Vieitez, quien la guardaba en Venezuela. |

Rubén Troitiño posa con la gaita recuperada de Cachafeiro ante la imagen del fallecido Francisco Vieitez, quien la guardaba en Venezuela. |

Con la llegada del confinamiento, Rubén Troitiño decidió ponerse manos a la obra con una tarea que llevaba tiempo retrasando. Tras años de trabajo, el joven músico y profesor forcaricense había ido recopilando una ingente cantidad de información sobre la música tradicional en los municipios de Forcarei y del antiguo Cerdedo. A través de testimonios orales y hemeroteca, el gaiteiro de madre soutelana y de padre cerdedense ha ido descubriendo la “rica y viva” tradición a nivel musical de la zona desde el año 1.900 hasta nuestros días, con un gran referente a nivel individual, Avelino Cachafeiro Bugallo, el conocido y reconocido Gaiteiro de Soutelo.

Piezas recuperadas de las gaitas de Avelino Cachafeiro, por primera vez en muchos años todas juntas. |

“Lo que hago es ir tirando de hilos y cada vez voy recogiendo más información sobre los músicos y sus instrumentos”, explica Troitiño sobre su desinteresado trabajo por recopilar y dejar para la posteridad una información que cada vez queda más lejana y con menos testigos de primera o segunda mano. Una vez puesto manos a la obra en esa labor de organización, el forcaricense encontró sin embargo un nuevo hilo del que tirar. “Aunque hay cosas que hay que seguir haciendo de forma presencial, los medios digitales facilitan mucho este tipo de trabajos, especialmente en el confinamiento. Así encontré a Francisco Vieitez Casado, hijo de Francisco Vieitez Fírvida, percusionista del cuarteto de los gaiteiros de Soutelo desde la muerte de Bautista Cachafeiro”. Vieitez, emigrado en Venezuela, y se mostró encantado de poder hablar de su padre con aquel joven ávido de le contase todo lo que recordaba de sus años en Soutelo y de su padre como músico.

Troitiño le explicó el trabajo que realizaba y le pidió una foto de mayor de su padre, ya que la única que tenía en su archivo era de su paso por el grupo, siendo solo un niño. “Un día le pregunté si conservaba algo relacionado con los gaiteiros y me dijo que tenía una gaita guardada, que en cuanto pudiese le sacaba una fotografía. No tardó ni unas horas y la recibí. Allí estaba, una de las gaitas de Avelino Cachafeiro en Venezuela”, explicó Troitiño. “Llevaba cuarenta años metida en un armario”, añade el músico forcaricense emocionado.

Troitiño le dijo que la guardase bien pero Vieitez decidió regalarsela con una frase que no olvidará: “Me parece de alabar el trabajo que estás haciendo, la gaita es tuya”. Ambos acordaron entonces que el emigrado forcaricense le traería y le entregaría en mano la gaita en cuanto pudiese viajar a su tierra natal. Ese deseado viaje por parte de Vieitez comenzó sin embargo a retrasarse. “Siempre me hablaba de lo preocupado que estaba por el COVID y por la situación en Venezuela. Tenía muchas ganas de venir para aquí pero, como la situación no mejoraba, decidió mandármela”, explica. Así fue como, por mediación de Noemí Cendón y de la Hermandad Gallega de Venezuela la gaita de Avelino Cachafeiro cruzó de nuevo el charco para regresar a Galicia.

Sin embargo, esa gaita vino acompañada de malas noticias. Solo unos días antes de llegar, Troitiño recibía a través de las redes sociales la noticia del fallecimiento de su amigo de Venezuela. “La última conversación que tuve con Francisco fue a principios del mes de marzo de 2021 y hace unos días me enteré de su muerte después de no poder superar el COVID. Quiero volver a darle las gracias por el regalo que me hizo y por su amabilidad, eternamente agradecido”.

Un legado histórico

La historia de como la gaita de Avelino Cachafeiro llegó a Sudamérica se inicia a principios de los años setenta, poco antes de que el conocido músico falleciese, el 13 de abril de 1972. En los año cincuenta Francisco Vieitez Fírvida emigró a Venezuela. En uno de los viajes que hizo a Soutelo, en torno a 1970, se encontró con Avelino y este decidió regalársela. Así fue como este instrumento acabó en un armario en Venezuela, pasando después como herencia de padre a hijo.

Ahora, la gaita viajera del Gaiteiro de Soutelo ha vuelto a casa para integrarse en la histórica colección que Rubén Troitiño ha ido reuniendo a lo largo de los años. Fue la propia familia la que le cedió varias de estas gaitas, que habían quedado al cuidado de Avelino Alberte Fírvida, sobrino-nieto del Gaiteiro de Soutelo, a quienes el historiador quiso agradecer su gesto. En total cuenta ahora con siete punteros y tres roncos enteros. Lo curioso es que la gaita llegada desde Venezuela viene a ayudar a recuperar piezas enteras. El motivo es que Troitiño contaba con una gaita con dos piezas de un juego pero una tercera de otro diferente. La gaita llegada desde Venezuela tiene las piezas contrarias, por lo que ahora existen dos gaitas completas de la colección de Avelino Cachafeiro.

Otra de las curiosidades que han mostrado estas gaitas es que uno de los roncos fue adquirido en Asturias y no en Galicia. Para Troitiño, esto demuestra que Cachafeiro jugaba con piezas artesanas de diferentes zonas geográficas en sus gaitas.

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