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“Los cigarrillos electrónicos pueden provocar problemas respiratorios y la muerte”

Manuel Isorna, ayer en el MOME, antes de comenzar su charla.   | // BERNABÉ / JAVIER LALÍN

Manuel Isorna, ayer en el MOME, antes de comenzar su charla. | // BERNABÉ / JAVIER LALÍN

Si algo se puede decir de la conversación con Manuel Isorna es que fue un espacio libre de humos. Su tono de voz claro y didáctico profundizó en todo aquello que desconocemos acerca de los cigarrillos –tanto los tradicionales como los electrónicos– y del cannabis. Esas sustancias nocivas, dañinas y tremendamente peligrosas. Pero que, sin embargo, son consumidas en cantidades ingentes por una parte de la población. Isorna, como doctor en Psicología y miembro del grupo Evidencia Cannabis-Tabaco (EVICT) recaló ayer en el MOME de A Estrada para desmontar todos los bulos que rodean al humo de un cigarro. Sea como sea el pitillo, la evidencia es clara: lo importante está en el interior. Y lo interior es, a todas luces, un asesino invisible.

–El tabaco y el alcohol son sustancias aceptadas socialmente. Sin embargo, el cigarrillo electrónico todavía es un gran desconocido.

–Sí, y es curioso que el eslogan que se utiliza para difundir su consumo es Fuma sanamente. Sin embargo, fumar y sanamente son dos conceptos incompatibles. Así es como se va quedando en el imaginario que eso de que vapear es más sano que fumar cigarrillos. Pero no es cierto. De hecho, una de las estrategias que utiliza la industria es la de hacernos creer que los cigarrillos electrónicos sirven para dejar de fumar. Es decir, juegan con la novedad y con la falta de información científica. Porque claro, pasa un tiempo hasta que la evidencia de la ciencia se plasma en artículos e investigaciones. Y ese tiempo es determinante para que una parte importante de la población se acabe creyendo que el vapeo no es perjudicial. Y que, además, ayuda a dejar de fumar. Cuando sucede todo lo contrario: está demostrado que se vuelve al cigarrillo tradicional.

–¿Cuál es el peligro de internet y de las redes sociales en la difusión de bulos sobre el cigarro electrónico?

–Para salir en Google solo tienes que pagar y eso no tiene nada que ver con la evidencia científica. Hay gente que cree que lo que aparece internet es incuestionable. Pero detrás de esos artículos hay personas que tienen determinados intereses.

–¿Cuáles son esos riesgos de los que no advierte la red?

–En el caso del cigarrillo electrónico, este tiene una serie de componentes que se introducen en el cuerpo a alta temperatura y que cuando llegan al pulmón, evidentemente enfrían. Y eso está causando un montón de problemas respiratorios e incluso muertes. Aunque el cigarrillo electrónico solo tiene unos 10 o 15 años, estamos encontrando evidencias claras de que pueden llegar a provocar la muerte y que tienen un impacto importante a nivel respiratorio.

–En EEUU, no hace mucho, hubo varios casos de muertes por el uso de este tipo de cigarrillos.

–Sí, fueron sobre 200 muertes. En ese caso se debió al combinado del THC con el consumo de cigarrillos electrónicos. Esa mezcla genera un daño a nivel pulmonar que, literalmente, te mata. Es decir, nadie se muere en tres o cuatro años por fumar una cajetilla de tabaco. La gente se muere pasados 20, 30 o 40 años después de empezar a fumar. Pues con los cigarrillos electrónicos va a pasar lo mismo.

–Es, decir, la sociedad tiene que ser muy consciente de los problemas que pueden generar.

–Lo más sano es no fumar. El ser humano odia el humo más que cualquier animal. Te pican los ojos, la garganta, te roba el oxígeno. No quieres saber nada de esto. Y el ser humano, por sus particularidades, parece que está empeñado en no hacerle caso a su organismo. El cuerpo lo que valora es el aire puro. Y que la gente esté interesada en consumir productos que lo que roban es justamente el ozono, el oxígeno... Es como si una gran ciudad está encantada de tener mucha contaminación. Este es el mensaje que tenemos que enviarle a la población: que ninguna de estas sustancias va a hacer nada a tu favor. Ni vas a ser más popular, ni vas a ligar más, ni vas a solucionar tus problemas.

–Tal y como lo expone, los adolescentes son una población muy sensible.

–Claro, es la población sensible. Y es que nadie empieza a fumar después de los 18. El colectivo es la adolescencia. Le permitimos a la industria que sigan haciendo estas atrocidades. Muchos padres no saben cómo les llega la publicidad a sus hijos. Pues a través de los influencers, a los que les pagan cantidades ingentes de dinero para que aparezcan con su vapeo, la cajetilla de tabaco... Incluso en el cine. Hay películas en las que los cigarrillos aparecen constantemente. Deberíamos velar por los jóvenes y poner claramente quienes son los que patrocinan esas películas. Es decir, la industria que está detrás de ellas.

–En lo que respecta al cannabis, muchos adolescentes lo consumen por creer que es más natural.

–Entonces la cocaína y la heroína también son naturales, porque vienen del opio. Pero eso no tiene nada que ver con la realidad. Que se obtenga de una planta no lo hace más beneficioso que lo que se obtiene de una sustancia química. Pero ahí está el mito. De hecho, muchos de los trastornos psiquiátricos que están apareciendo en los chavales tienen una base, principalmente, en la alta potencia de las nuevas plantas, que han sido modificadas genéticamente. En estos momentos, la asistencia hospitalaria por consumo de drogas en España está primero la cocaína y en segundo lugar el cannabis. Por encima del alcohol incluso. En la población en general, pero con gran incidencia en los jóvenes.

–Otro de los argumentos más esgrimidos para el consumo del cannabis son sus efectos terapéuticos.

–Sí tienen efectos terapéuticos, pero no curan ninguna enfermedad. Se están haciendo investigaciones para paliar la sintomatología de determinadas enfermedades. Pero lo que está claro es que ningún neurólogo va a recomendar fumar cannabis no solo por los efectos nocivos a nivel respiratorio, sino por las consecuencias que puede tener en el cerebro.

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