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Los problemas de ansiedad, depresión o estrés suben un 30% como consecuencia de la pandemia

Una imagen de la movilización de los hosteleros de A Estrada, todo un icono de la preocupación por los efectos económicos de la pandemia.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Una imagen de la movilización de los hosteleros de A Estrada, todo un icono de la preocupación por los efectos económicos de la pandemia. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La huella que está dejando la crisis sanitaria del coronavirus es profunda. Mucho. La pandemia pasará factura en muchos ámbitos, entre ellos el sanitario, el económico y el social. Cada vez se habla más de los efectos psicológicos que está generando la vivencia de este año tan sumamente difícil, un momento histórico que marcará un antes y un después en nuestras vidas y que ya comienza a hacer que se incrementen o se agraven determinados trastornos, además de aumentar el consumo de fármacos para tratar la ansiedad o la depresión, por ejemplo. Aunque de estas repercusiones acostumbra a hablarse de manera genérica, la Atención Primaria, en calidad de servicio sanitario más próximo al ciudadano, es la primera en percibir la mella que estos meses están causando en muchos pacientes, registrando también esos daños que no aparecen en el pulxiosímetro o en una placa torácica. El jefe de Atención Primaria en A Estrada, Juan Sánchez Castro, calculó que, en este contexto, los problemas de ansiedad, depresión o estrés se hayan podido ver incrementados en un 30%.

El facultativo hizo referencia a que a esta situación contribuyen el aislamiento social, las dificultades económicas derivadas de la situación de pandemia o el miedo a enfermar. Aludiendo a distintos estudios que se han realizado en los últimos meses, Sánchez apuntó que se ha visto que ha habido un aumento de los síntomas depresivos. En términos generales, serían factores de riesgo para esta situación en estos momentos el hecho de haber sufrido un período de confinamiento prolongado; tener una alta exposición a noticias de la pandemia; vivir en una ciudad; la soledad; mala salud física o psicológica; estar en paro o unos niveles altos de preocupación.

Ansiedad

También se ha detectado un aumento de síntomas de ansiedad. En este caso, los factores de riesgo serían similares a los mencionados, destacando la que puede generar una alta exposición a noticias sobre la pandemia, pasar un período de confinamiento prolongado o estar en contacto con algún afectado.

“La aparición de estrés postraumático –insomnio, sueños relacionados con la pandemia, síntomas disociativos de la realidad– se ha identificado en una prevalencia muy variable”, explica también este médico, en base a los estudios científicos que se han ido dando a conocer y la propia experiencia que pueda tener como médico.

Aunque se ha observado que la pandemia ha generado un aumento de ansiedad, depresión y estrés postraumático, señala que las causas que están detrás de este aumento son todavía “de carácter especulativo ya que los estudios no han buscado causalidad”. Indica que entre los sectores jóvenes de la población se suele presentar más incertidumbre ante el futuro, especialmente ligada a repercusiones económicas como el desempleo y ante la responsabilidad en el cuidado de los hijos o las personas mayores. “Estos mismos aspectos se han observado en otras crisis”, recuerda.

Duelo

Los estudios también enumeran otros motivos a nivel global que pueden estar detrás de la aparición de ansiedad, depresión o estrés postraumático.Entre ellos figura la propia repercusión directa de la infección; el duelo por la pérdida de familiares; las medidas de confinamiento; la incertidumbre económica o el paro. “Hay que tener en cuenta que la accesibilidad a los servicios de salud ha disminuido y también a la atención primaria; que la pandemia ha agravado cuadros previos y ha provocado recaídas”, explica Juan Sánchez, que suma a ello los propios síntomas derivados de la enfermedad de personas del círculo familiar y el fallecimiento de otras. “El consumo de fármacos para tratar la ansiedad y depresión durante este último año subió un 4,5%”, expuso.

Silleda mantiene 51 casos activos y 8 Lalín y Cruces

La incidencia de COVID-19 se mantiene sin variaciones en la comarca dezana. Silleda repite con 51 casos activos, prácticamente todos de la residencia gestionada por Coviastec. En este centro hay 45 internos y cinco trabajadores infectados, si bien algunos de estos últimos no computan en Trasdeza, por tener médico asignado en otra localidad. Los 17 positivos diagnosticados en la última semana sitúan su incidencia acumulada ligeramente por debajo de los 200 casos por cada 100.000 habitantes, aún en situación de riesgo extremo. Lalín, en cambio, está ya en situación de nueva normalidad, aunque continúa con ocho enfermos. Los mismos tiene Vila de Cruces, si bien su riesgo es todavía alto. Lo mismo sucede en Agolada, según el mapa de la Xunta, aunque no constan casos activos. Dozón y Rodeiro siguen libres de virus desde hace semanas.

A Estrada añade el contagio de un vecino de Forcarei

A Estrada contabiliza dos casos activos, tras sumar ayer el de una persona con cartilla médica en el municipio pero residente en Forcarei; no obstante, su incidencia acumulada continúa en niveles de nueva normalidad. También lo está Cerdedo-Cotobade, sin nuevos positivos desde hace más de dos semanas y sendos casos en el instituto y el CEIP de Carballedo. Forcarei mantiene dos contagios en el colegio Nosa Señora das Dores, que le confieren un nivel medio de incidencia.

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