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Lidia bayón garcía nn | Podóloga

“No salir de casa o hacerlo poco durante el confinamiento afecta a la salud de los pies”

“Antes se pensaba que el callista sólo servía para sacar una dureza; un podólogo engloba mucho más”

La vilanovense Lidia Bayón posa en su clínica de la calle Rosalía de Castro de Lalín.   | // BERNABÉ

La vilanovense Lidia Bayón posa en su clínica de la calle Rosalía de Castro de Lalín. | // BERNABÉ

La salud de los pies puede resentirse por la falta de movilidad durante el confinamiento por la pandemia de coronavirus. Y, aunque la mayoría de los problemas que pueden surgir en esta parte del cuerpo no requieren tratamiento urgente, en los tiempos que corren nunca está de más hacer una revisión. Desde hace poco más de un mes Lalín cuenta con una nueva clínica de podología con la arousana Lidia Bayón a la cabeza.

–¿Cómo están afectando las restricciones sanitarias a los pies?

–La verdad es que desde que se inició la pandemia estamos notando que efectivamente está influyendo en la salud de los pies. Al no salir de casa, o hacerlo muy poco, y no caminar lo suficiente afecta, por supuesto. Hay que tener en cuenta que, además, las personas en casa están más tiempo en zapatillas. Una de las cosas que fastidia bastante los pies es el calzado cerrado. Siempre que calzamos así es fácil que nos salga algún callo o uñas que se clavan y demás. Incluso afectan las limitaciones en las actividades deportivas porque estamos notando que hay muchas menos lesiones. Por ejemplo, en las piscinas que ahora están cerradas son lugares donde se suelen contagiar con mucha facilidad los niños papilomas o similares, pero cada vez los vemos menos.

–¿Es cierto que las personas más vulnerables en este asunto suelen ser las personas mayores y los que padecen diabetes?

–Sin duda, tienen bastantes problemas. De hecho, si reciben un corte o algo así, en el caso de los diabéticos, tienen más complicación porque se le puede infectar y si no lo curan bien pues pueden alargar sus lesiones hasta poder llegar a tener una úlcera y, de ahí en adelante, la complicación es mayor. Por eso es importante que los diabéticos tengan un especial cuidado con los pies para evitar males mayores con el paso del tiempo.

–¿Siguen siendo los pies la parte del cuerpo en la que solemos fijarnos menos a la hora de cuidarnos?

–Antes, la gente se podía decir que pasaba más del tema y si tenían una uña clavada, lo primero que hacían era ir al médico de cabecera en busca de ayuda. Afortunadamente, cada vez más hoy en día se conoce el trabajo que hacemos los podólogos. Incluso la gente mayor se interesa por lo que hacemos y se implican mucho. Hasta no hace mucho se pensaba que el callista sólo servía para sacar una dureza. Hay que tener en cuenta que un podólogo engloba mucho más como, por ejemplo, estudio de pisadas o plantillas, entre otros temas. Eso se ha ido conociendo poco a poco y, además, siempre hay gente que deriva a un podólogo si es algo de un pie.

–¿Tenemos la solución definitiva a los pies planos o todavía no?

–Todo lo que tiene que ver con los niños cambió bastante. En cuanto a lo de los pies planos, hay que tener en cuenta que la mayoría de los críos suelen tener los pies planos pero aquí también debemos distinguir entre los que los tienen con dolor y los que los tienen sin dolor. A partir de una cierta edad, es un problema que se le puede ir corrigiendo solo. También es cierto que ahora los padres los suelen llevar cada vez más temprano al podólogo y los acostumbran a hacer una revisión o por lo menos a que les den algún consejo. En este sentido, hay que decir que la concienciación de los padres con este tipo de problemas nos facilita el trabajo a la hora de controlar asuntos como los pies planos.

–¿Fue de las que atendió vía online durante el encierro?

–Yo, durante el confinamiento, todavía estaba en el trabajo que tenía antes de abrir la clínica en Lalín. Recuerdo que durante los dos primeros meses cerramos por el tema del COVID-19 y, después del ERTE, fue empezar y arrancamos muy bien otra vez. Tuvimos gente igual que antes, aunque es cierto que dimos con algunos que tenían miedo a salir de casa y demás. Fue todo presencial y tengo que decir que bastante bien. Date cuenta que la gente que después de dos meses sin poder sacar ese callo o sin poder ir al podólogo –los hay que necesitan ir todos los meses– tenía muchas ganas de ir a la clínica para aliviar ese dolor.

–¿Hay una forma correcta de cortarse las uñas de los pies o eso depende de cada persona?

–Lo correcto, y eso es algo que vale para todo el mundo, es cortar las uñas rectas. Me refiero a evitar hacer eses y meterse en las esquinas ni nada parecido. Siempre rectas y, también, hay que procurar no cortarlas demasiado ni tampoco dejarlas largas. Hay gente que se pasa y es fácil coger piel o carne, y al final puede sangrar. Algunas veces vienen a la consulta diciendo que les duele y no siempre es cosa de la uña, sino las pieles y una vez que las sacan les alivia mucho.

–¿Se siguen cuidando más los pies los mujeres que los hombres?

–También en eso se está cambiando bastante. Es cierto que los hombres tienen muchas menos lesiones porque se calzan mucho mejor que las mujeres, sobre todo porque no usan tacones. Hay de todo, pero te puedo decir que en mi anterior trabajo venían muchísimos hombres y no solo teníamos mujeres en consulta.

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