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FéliX pérez de la fuente | Presidente de la Asociación Profesional de Axentes Forestais de Galicia

"Aprafoga aglutina al 40% de los más de 500 agentes que hay en toda Galicia "

"La lucha contra el fuego se complica cada vez más por el cambio climático y el modelo forestal"

El nuevo presidente de Aprafoga, en Codeseda.

El nuevo presidente de Aprafoga, en Codeseda. // Bernabé / Javier Lalín

Nacido en Vigo el 14 de marzo de 1976, a Félix Pérez de la Fuente siempre le gustó la naturaleza. Pero, al haber nacido en un ámbito urbano, no descubrió el atractivo del rural hasta pasar la Selectividad y descubrir en la Universidad que se había equivocado al elegir Económicas. Empezó a trabajar y con sus ahorros se costeó los estudios en la Escola de Alta Montaña de Becerreá. Allí obtuvo el título de Capacitación Agraria que le permitió ser agente forestal, labor que -tras aprobar las oposiciones- ejerció en el Distrito XVIII Vigo-Baixo Miño primero, brevemente en 2011 en el Distrito XVI Deza-Tabeirós-Montes, en varias demarcaciones después y desde 2015 de nuevo en el Distrito XVI, en Tabeirós-Montes. En una asamblea celebrada hace dos meses por la Asociación Profesional de Axentes Forestais de Galicia (Aprafoga), lideró una candidatura paritaria formada por agentes forestales, medioambientales y de parques naturales de Galicia. Expone cuáles son sus retos.

-Antes de nada, enhorabuena. ¿Qué le animó a asumir esta responsabilidad y qué retos se marca?

-Me animó intentar luchar por el colectivo y lograr objetivos que mejoren nuestra profesión. Formamos una candidatura paritaria, con representación de todos los órganos de agentes forestales de las consellerías. En la directiva hay compañeros de la Consellería de Medio Ambiente (del Servizo de Patrimonio Natural, que llevan caza, pesca y espacios naturales), de la de Medio Ambiente (personal de Montes e Incendios) y compañeros de Parques Naturais Illas Atlánticas, que dependen de Parques Nacionales aunque las competencias hayan sido transferidas a la Xunta. Representamos a 200 socios, el 40% de los 500 y pico de Galicia. Pretendemos arrastrar a más compañeros, que vean interesante estar asociados. Otros objetivos son darle mucha visibilidad a nuestro trabajo, a través de la redes sociales para que la gente sepa qué hacemos y cuente con nosotros cuando nos necesite. Nos daremos a conocer a través de la educación ambiental. Somos el único colectivo con formación específica para la defensa del medio ambiente. Y queremos que la administración nos considere un elemento importante para la protección y la custodia del medio, logrando una mayor profesionalidad a través de la formación.

-¿De qué manera?

-Planteando planes de formación para una mayor profesionalidad en ciertas áreas de nuestra profesión como las nuevas tecnologías o la evolución de los incendios de cara a la dirección de su extinción. Los fuegos son cada vez más complejos. La lucha contra el fuego se complica cada vez más por el cambio climático (la climatología ayuda mucho al estrés hídrico de las especies, que sufren déficit de hidratación y arden con muchísima más facilidad) y el modelo forestal. Al final los incendios ya no son solo forestales. También pueden afectar a viviendas y a otros bienes urbanos. Queremos adaptarnos y que haya por parte de la administración una apuesta clara por este colectivo, que percibimos en parte pero que queremos que sea más evidente, más palpable de cara a la sociedad: que se nos presente como lo que realmente somos: el único colectivo con formación específica y técnica para la defensa del medio ambiente.

-¿Es esa una de las principales dificultades que se encuentran en su labor diaria?

-En el área de Medio Rural, la prevención del fuego es muy complicada por el crecimiento de la vegetación en Galicia. Los desbroces se ven hoy pero en 6 meses desaparecen. Hace falta un plan estructural. Hay que cambiar el modelo forestal para que tengamos estructuras e infraestructuras que nos apoyen a combatir incendios. El secreto está en la ordenación del territorio. No puede haber casas en los montes ni montes en las casas. Y también nos interesan la ordenación forestal, las plantaciones y las distancias de ciertas especies respecto de las personas: carreteras o núcleos habitados. Y en Medio Ambiente nos preocupa el furtivismo, todavía palpable en ciertas zonas rurales.

-¿Qué particularidades detectan en Tabeirós-Montes y Deza?

-Cada distrito es un mundo y cada provincia geográfica y forestalmente también. Aquí lo que percibimos es que el monte cada vez le gana más terreno a zonas antes trabajadas. Hay mucha carga combustible que dificulta la labor de prevención del fuego. Donde antes las viviendas estaban protegidas, ahora tenemos una complicación. Y tenemos también una problemática con las plantaciones de eucalipto. Se están haciendo muchas donde no se deberían hacer: en zonas de cultivo agrícola o simplemente no respetando las distancias exigidas a núcleos, zonas industriales, carreteras y viviendas aisladas.

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