El Pontevedra CF no pudo lograr los objetivos previstos y cedió por un gol en casa del líder, un Córdoba CF que se afianza cada vez más en los puestos de arriba de la clasificación. Los de Antonio Fernández Rivadulla plantearon un partido de tú a tú aúpados por la expulsión de Gudelj en el minuto 10, pero la calidad del portero Carlos Marín fue superior a las varias ocasiones que tuvo el ataque granate tanto en la primera parte como en la segunda.

Amenazó el líder desde los primeros compases por la banda de Samu Araújo, con un disparo a bocajarro de Ledesma que se va por poco de la meta de Cacharrón. Ese primer aviso para el Pontevedra tuvo respuesta por parte del bando visitante, por mediación de un Seoane que tuvo el 0-1 en sus botas con un gran remate cruzado por bajo en el segundo córner granate, pero el guardameta evitó el tanto de forma espectacular.

Sin embargo, con el primer arreón de ambos equipos ya en el retrovisor, una acción inexplicable de Dragisa Gudelj dejaba con diez a los verdiblancos y volvía a revolucionar el encuentro, tras una entrada salvaje a Miguel Román en la que el lateral serbio ni siquiera disputa el balón.

En la superioridad, el Pontevedra volvió a intentar cuidar del balón, con un Córdoba estirado hasta el límite para intentar cubrir el hueco dejado por Gudelj. Volvió el cuadro andaluz a jugar con fuego con dos entradas durísimas, una de ellas meritoria de amarilla para Bernal.

No obstante, en el momento más tranquilo del partido, Antonio Fernández se vio obligado a cambiar el dibujo, debido a que Miguel Román no podía seguir tras el fortísimo golpe recibido de Gudelj. Entró en su lugar Rubio.

Tuvieron los granates su segunda oportunidad de la primera parte con una gran prolongación a la banda de Samu Araújo, que consiguió encontrar rápidamente a Yelko Pino. El toque del vigués propició un disparo de Rufo en el centro del área. Solo el despeje providencial de Carlos Marín evitó el gol.

En ese momento de debilidad, el Córdoba volvió a tener una en boca de gol, gracias a un regate esplendoroso de Puga, que se deshizo rápido de toda la banda izquierda del Pontevedra. El centro raso, sin embargo, se paseó por la meta de Cacharrón sin que Ledesma pudiese empujarlo.

La segunda parte empezó con un Pontevedra con mucho colmillo, por mediación de un Abelenda que se quedaba a centímetros del gol. No obstante, Marín, salvador del Córdoba, conseguía inexplicablemente atajar el balón una vez más.

Como en la primera parte, el cuadro andaluz respondía sus momentos más débiles en defensa con peligro arriba. Carracedo, por partida doble, conseguía tirar a puerta, pero Cacharrón estuvo rápido para atajar.

Volvió a avisar con un remate de cabeza de Casas el Córdoba, que a pesar de la inferioridad numérica conseguía poner nervioso y quitarle fluidez al Pontevedra.

Cuando el partido más se embarraba, con varios jugadores caídos fruto de los balones divididos, un despeje de un presionado Luis Martínez hacía que el central riojano se chocase con Cacharrón, quedándose visiblemente tocado y cojeando. Con el balón en córner y el portero granate todavía doliéndose, Diarra conseguía poner el 1-0 cabeceando por encima del guardameta del Pontevedra una prolongación de su compañero.

Ya por delante, el líder tiró de oficio y amasó el balón para gastar los pocos minutos que quedaban, volviendo en ocasiones a los márgenes de la legalidad, con varias entradas graves que dejaron cojeando a jugadores como Seoane, que sufrió múltiples patadas en el tramo final.

Finalmente, el colegiado, que hasta los últimos minutos había conseguido controlar la contienda, no llegó a sumar del todo los minutos perdidos por el Córdoba con sus acciones para gestionar el reloj, llevándose así los tres puntos tras un sufrido partido y celebrando la victoria como un equipo ya con la vitola de campeón.