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Puñetazo en la mesa del Pontevedra

Los granates golearon y convencieron ante un Avilés que hasta ahora estaba invicto en su estadio, con tantos de Brais, Charles y Yelko Pino | La ventaja incluso pudo ser mayor | Se encaraman al segundo puesto en la liga

Rubio celebra con Abelenda el primer gol granate ayer en Avilés. Área 11

El Pontevedra ganó y se reivindicó en Avilés. Los granates fueron superiores a un rival que aún no había perdido en el Román Suárez Puerta y se encaraman al segundo puesto de la tabla.

El tempranero gol de Brais Abelenda allanó la victoria pero los de Ángel Rodríguez se mostraron muy serios en defensa durante los noventa minutos y no dejaron que los asturianos entraran en el partido. En definitiva, el Pontevedra mostró una gran imagen en Avilés y deja atrás dos resultados negativos. En esta ocasión no se notó la ausencia de Rufo y los granates fueron capaces de anotar tres goles. Brais Abelenda, el incombustible Charles (que le ganó el duelo a otro incombustible, el avilesino Natalio) y Yelko Pino tomaron el relevo anotador.

Brais Abelenda, autor del primer gol, rodeado ayer de varios rivales Área 11

El partido no pudo empezar mejor para los de Ángel Rodríguez. Cuando aún estaban los dos conjuntos aséntandose en el terreno de juego, los granates se adelantaron en el marcador. A los cuatro minutos Seoane recibió un gran pase al espacio y de primeras centró desde la derecha para que el balón le llegara a Brais Abelenda, que batió a Mario con un disparo cruzado. Los locales acusaron el golpe y el Pontevedra jugó cómodo en los siguientes minutos. Muy bien colocados sobre el tapete del Román Suárez Puerta y con las líneas muy juntas, los de Rodríguez combinaban bien en el centro del campo y no pasaban apuros defensivos.

El Pontevedra perdonó en la primera mitad y el resultado de cero a uno fue muy corto

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La prueba de que el rival estaba muy incómodo fueron las dos tarjetas amarillas que recibieron Xabi Cárdenas y Vidorreta. De hecho, el Avilés solo creaba cierto peligro a balón parado como un córner botado en el minuto 32 al que no llegó Natalio por poco. Esta primera parte fue de claro dominio pontevedrés que tenía el partido donde quería tras adelantarse en el marcador. Incluso en los últimos minutos estuvo cerca de conseguir el 0-2 con llegadas peligrosas que no pudieron concretar ni Charles ni Yelko Pino. Tampoco iba a ser todo tan plácido y los granates también se llevaron un susto en las postrimerías de este primer acto, una llegada peligrosa que culminó sin acierto Kilian Grant. Con el 0-1 en el marcador finalizaron unos primeros 45 minutos en los que el Pontevedra dio una buena imagen, controló el juego y apenas dejó que el rival tuviera ocasiones.

Charles en el 73 dio el gol que daba la tranquilidad a los granates y Pino sentenció

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El segundo acto empezó con mucho ritmo. El Avilés Industrial puso una marcha más con el objetivo de empatar el choque pero este plus de intensidad no amilanó al Pontevedra que respondió con la misma moneda, sin perderle la cara al partido y sin recular. Los cambios que hizo el míster local Chiqui de Paz mejoraron a los locales pero el Pontevedra replicaba creando peligro. Así, en el minuto 58 de juego los granates podrían haber ampliado la renta pero Charles perdió el mano a mano ante Mario. Pero Charles no perdona dos veces y en el minuto 73 sí que batió al guardameta local. El punta solo tuvo que empujar el balón para anotar su noveno gol esta temporada tras recibir la asistencia de Brais Abelenda que, a su vez, recibió el esférico tras un robo de Miguel Román. Este segundo tanto era el premio a la consistencia y a la seriedad que estaba exhibiendo el Pontevedra. A partir del 0-2 el Pontevedra tiró de oficio y enfrió el partido para que el Avilés Industrial no anotara un gol que le metiera en el encuentro. Además, los avilesinos acusaron el golpe y bajaron notablemente en la presión.

El Pontevedra no solo se defendió con orden sino que aún le dio tiempo a anotar un tercer gol para evitar cualquier atisbo de sorpresa. El autor fue Yelko Pino y anotó un golazo. Charles aprovechó una pérdida para ceder al jugador vigués que dentro del área demostró una sangre fría espectacular. En lugar de chutar de primeras, dribló a un zaguero que venía desesperado a despejar y ya con el campo de visión libre, alojó el balón por la escuadra. El tiempo añadido fue un mero trámite porque el Pontevedra hacía varios minutos que había sentenciado el partido.

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