El fin de temporada en Tercera División se ha vuelto a ver salpicado por el COVID. La aparición de un positivo en la plantilla del Choco, uno de los seis aspirantes a la única plaza de ascenso que todavía queda en juego, ha vuelto a provocar un colapso en la hoja de ruta programada. Una situación que se repite en un corto periodo de tiempo tras lo sucedido en la plantilla del Somozas hace escasos días.

Según explican desde la Federación Gallega, la liga tendrá que retrasar nuevamente su desenlace puesto que la plantilla de los de Redondela ya está guardando un confinamiento que tocará a su fin el próximo día 31 de mayo. Será entonces cuando jugadores y cuerpo técnico tendrán que someterse a un nuevo control vírico para poder retomar sus entrenamientos. Si volviesen a localizarse positivos, esos casos quedarían excluidos de la vuelta a la actividad.

El Choco iba a disputar una primera eliminatoria ante el Somozas el próximo domingo 30 de mayo, fecha que ahora pretende situarse en el día 6 de junio. Durante todo ese periodo, tanto Arosa como Polvorín deben esperar sin competir a la espera de poder hacerlo como muy temprano el miércoles 9 de junio, aunque tampoco se descarta que tuviesen que hacerlo el domingo día 12. De este modo la eliminatoria definitiva, la final, podría hacerse esperar hasta el 19 de junio.

La noticia ha caído como un jarro de agua fría en la plantilla de un Arosa que tampoco pasa por alto la posibilidad de que se vuelva a producir un positivo más en cualquier plantilla, lo que supondría volver a aplazar las eliminatorias. Todo ello sin pasar por alto el importante matiz que ninguna temporada futbolística puede resolverse más allá del 30 de junio.

Al tratarse de una competición no catalogada de profesional en el espectro futbolístico, la toma de decisiones sobre el protocolo a seguir recae directamente en el Sergas que no hace ningún tipo de excepción respecto al tratamiento de un positivo en un colectivo. La dimensión del problema adquiere tintes diferentes y muy preocupantes en lo económico. Y es que la prolongación en el tiempo del término de la liga obliga a los clubes a someterse a una tensión en sus arcas para lo que no estaban preparados.

Una cuestión que sí ha decidido la Federación Gallega es que sí compitan este próximo fin de semana los dos únicos equipos que sí pueden hacerlo según el actual formato de competición. Son los casos del Estradense y el Alondras que se medirán en Cangas. Una cuestión que, al margen de quien pase la eliminatoria, servirá para no causar más perjuicio económico al equipo que resulte eliminado.

Sin embargo, la disputa de la otra eliminatoria entre Somozas y Choco, se tendrá que aplazar forzosamente provocando un desequilibrio en el ritmo normal de la competición en lo que será un volver a empezar de difícil gestión.

Una de las cuestiones que se plantearon en la tarde de ayer los clubes es la de acortar los plazos de cuarentena con la realización de una PCR a los miembros de la plantilla del Choco para ganar tiempo y que vuelvan a entrenar sin cumplir los 10 días de aislamiento. Sin embargo, esta posibilidad no se ha contemplado. El cargo económico que ello supondría se entiende como una presión más en las agotadas posibilidades económicas de muchos clubes.

Por otro lado, cabe destacar que el Arosa se mediría en las semifinales al equipo que peor clasificación hubiera obtenido al término de la liga regular. Es decir, que si el Choco, segundo clasificado del grupo intermedio, superase al Somozas, supondría que tendría que convertirse en el primer escollo a superar por los vilagarcianos. Un criterio, el de posición clasificatoria, que se mantendría en la eliminatoria decisiva.

También han sido muchos los aficionados del Arosa los que han manifestado públicamente su enfado con este nuevo aplazamiento. El ascenso a 2ª RFEF vuelve a entrar en una parálisis incómoda para todas las partes a la espera de que no vuelvan a producirse más retrasos. Algunas voces incluso solicitaban a la Federación Gallega que se adjudicase de manera directa el ascenso al tercer clasificado, es decir un Arosa que sigue sin saber cuándo va a poder volver a competir esta temporada.

Pies de plomo a dos pasos de cruzar la meta

En los últimos 28 años nunca ha estado el Arosa tan cerca de conseguir retornar a la ahora llamada 2ª RFEF. La victoria sobre el Somozas ha supuesto la consecución de una tercera plaza que permite a los vilagarcianos no tener que desviarse de A Lomba para dar los dos últimos pasos que le separan de un ascenso soñado. A la espera de conocer a su primer rival, a los vilagarcianos les bastaría con empatar al término de los 120 minutos reglamentarios, puesto que habría que jugarse la prórroga, para avanzar y situarse en una final que les mediría, también en A Lomba, al que sería último escollo. En medio de la euforia contenida que merece la consecución de la llave maestra, la cautela debe ser la mejor aliada para encarar la llegada a una meta en un sprint final en la que nadie va a dejarse nada en el tintero. El primero en dejarlo claro es el propio Rafa Sáez, quien subraya que “quedan 180 minutos, pero no debemos pensar que estamos a dos empates del ascenso. Los partidos van a ser un auténtico ida y vuelta porque se van a quemar todas las naves”. Al respecto de poder gestionar el empate como resultado válido para superar las dos eliminatorias, el técnico del Arosa también lo analiza con serenidad, “que valga el empate siempre será un flotador, pero nunca será el punto de partida sobre el que trabajemos. El Arosa siempre sale al campo a mirar hacia la portería rival. El empate es un recurso que tenemos de última hora, pero nuestro objetivo es ganar para no alargar el partido en una prórroga por lo que representa a nivel condicional en estos momentos de la temporada”. Las buenas sensaciones que dejan la consecución del tercer puesto también se hace extensiva a la plantilla. Mon Vives es de los que reconoce que “era importante ser terceros porque tenemos una ligera ventaja, pero hay que refrendarlo en lo que viene porque los partidos van a ser muy duros”. El compostelano añade que, al margen del rival que toque en liza, “nos hemos ganado ser terceros y esa ventaja de jugar en casa que la ve más determinante que incluso el empate. Jugar delante de nuestra gente nos da un plus de tranquilidad”.