El Celta Zorka Recalvi vuelve a la élite

Las viguesas derrotaron al Paterna en un pabellón de Navia prácticamente lleno

Raúl Rodríguez

Si hay una palabra que ayer se repetía con insistencia en el pabellón de Navia era, por fin. Y es que once años ha tardado el equipo vigués en recuperar una categoría que perdió en los despachos.

Suele decirse que las finales no hay que jugarlas, solo ganarlas, y esa máxima la aplicó ayer el Celta Zorka Recalvi entre la final ante La Cordá de Paterna. No fue un partido brillante, por ninguno de los dos equipos, pero las viguesas sabían que había que ganarlo. Era un partido para ponerse el mono de trabajo, y ahí el equipo estuvo de diez.

ElCelta Zorka Recalvi vuelve a la élite

ElCelta Zorka Recalvi vuelve a la élite / Raúl Rodríguez

En la previa, Cantero reconocía que llegaba a esta “Final Four” con más experiencia, y la realidad es que tanto en la semifinal contra Alcobendas, como en el partido de ayer ante Paterna, la entrenadora viguesa dio una lección magistral de cómo dirigir a un equipo en un escenario complejo como es una fase de ascenso.

“Vivirlo en casa ha sido espectacular”

Cristina Cantero

— Entrenadora del Celta Zorka Recalvi

Ayer, la entrenadora viguesa no tenía una situación fácil, ya que tanto Musa como Cliney no tuvieron su día. No era sencillo manejarlo, ya que son dos jugadoras claves en la dinámica del equipo. Las rotaciones fueron constantes, aportándole frescura al equipo. Y es que aunque pueda no parecerlo, el equipo vigués pasó por dos momentos complicados en el partido.

En el segundo cuarto, el Celta Zorka Recalvi llegó a tener once puntos de ventaja mediado el cuarto. Hasta ese momento, el equipo había rendido a un buen nivel. Como siempre, la defensa volvía a ser clave, y el equipo vigués mandaba en el marcador. El equipo no sufría, y el partido transitaba por donde su cuerpo técnico quería.

Pero el equipo entró en un profundo bache. Paterna apretó en defensa, lo que provocó que las viguesas pasaran cuatro minutos sin anotar un solo punto. El problema llegaba en la faceta defensiva, ya que las valencianas hacían un parcial de 9-0, que les permitía ponerse a dos puntos, 32-34. Una canasta de Musa, y otra de Sila, le dieron un respiro al equipo, que llegó al ecuador del encuentro con seis puntos de ventaja.

Se confiaba en que el tiempo de descanso le permitieron al equipo vigués resetear su mente y recuperar las buenas sensaciones que había mostrado el equipo en los primeros minutos de juego. Musa le daba aire al equipo, en una mala tarde en tiro de la nigeriana. Pero no había el feeling necesario para respirar con tranquilidad.

La cuarta falta de Germán y de Kalenik parecía allanar el camino de las viguesas, pero la realidad fue otra muy diferente. El equipo céltico volvía a entrar en una agujero negro, que le dio de nuevo alas al cuadro valenciano, que con un parcial de 8-0 conseguía ponerse por delante en el marcador. Eran los mejores minutos de Paterna, que conseguía arrancar el último cuarto del encuentro con cuatro puntos de ventaja en el marcador, 50-46.

Tuvo que ser Regina Aguilar la que tirase del equipo en el arranque del último cuarto. Seis puntos que le permitían al equipo vigués darle la vuelta al marcador, colocándose con dos puntos de ventaja. Los aficionados que acudieron al partido reiniciaron su trabajo de presión. Y es que Patenar no fue capaz de superar la tensión desde la línea de tiros libres, finalizando el encuentro con un pírrico 23% de acierto, con tres de trece lanzamientos.

Y es que fueron errores que llegaron en el momento clave del encuentro, a cuatro minutos para el final del encuentro. Paterna veía cómo no era capaz de meterse en el partido, mientras que el Celta Zorka Recalvi se refugiaba en la defensa para equilibrar sus precipitados lanzamientos a canasta.

Las valencianas, además perdían presencia bajo los tableros con las eliminaciones por personales de Kalenik y Djiu, con lo que el cuadro vigués comenzó a ver la luz al final del túnel. La grada, y seguro que Paco Araujo desde donde quiera que esté, empujaba al equipo que tocaba el ascenso con la yema de los dedos. Cantero le pedía a sus jugadoras concentración, pero quien era capaz de estar tranquilo.