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VELA - J80

ADN empapado en salitre

Javier de la Gándara compite junto a sus dos hijos, Javier y Jaime, y a los que se une Diego Fernández, en el Europeo de la clase en la Bretaña francesa

De izqda. a drch., Javier de la Gándara Alonso, sus hijos Javier y Jaime y Diego Fernández, en la Bretaña francesa. // Cedida | // CEDIDA

“No recuerdo el primer día que me subí a un barco”. Con esta frase, el hijo mediano de Javier de la Gándara, Jaime, revela cómo toda su vida ha estado vinculada al mundo del mar ya que su progenitor es, todavía a día de hoy, una figura irremplazable de la vela nacional.

De la Gándara, que fue el primer campeón gallego de Optimist en 1971 a bordo del “Tortuga”, formó parte de proyectos de vela oceánica entre los que se encuentran el “Fortuna” en la Vuelta al Mundo de 1989-1990 (donde su actuación fue destacada al firmar un récord mundial de velocidad en monocasco o donde dirigió el milagroso rescate de Jordi Domenech en pleno hemisferio sur), o en el “Galicia 93-Pescanova” en la edición siguiente (con el que ganó la Fasnet Race, la Vuelta a Europa, oficialmente denominada Open UAP de la Communauté Européenne; o con el que fue tercero en la clase W60 en la Vuelta al Mundo), entre los más destacados. Pero es que la suya fue también una pasión heredada de su padre, José de la Gándara, en cuyo archivo figuran las imágenes de la primera edición de la Regata Rías Bajas en 1964. Ahora, la historia se repite.

Alejado ya de mastodónticos proyectos de talla internacional, Javier de la Gándara nunca ha dejado de navegar, centrado ahora en la clase J80, y “en familia”, de forma literal. Porque ha podido cumplir uno de sus mayores sueños, que era contar con sus hijos en su tripulación. “Siempre nos dice que él va a seguir navegando hasta que nosotros naveguemos con él”, dice su vástago mediano.

Noticia publicada el 24 de agosto de 1971 en el FARO DE VIGO sobre el triunfo de Javier de la Gándara en el Gallego de Optimist. FdV

Tras proclamarse, a los mandos del “Okofen”, campeón gallego de la clase en los años 2019, 2020 y 2022 esta semana se encuentra en la Bretaña francesa, con sus hijos Jaime y Javier, acompañados también por Diego Fernández, para competir con el “Baiona 2023” en el Europeo de J80 que se está disputando en la Bretaña Francesa.

“Está complicado”, reconoce Jaime sobre su actuación en las aguas que bañan el Centro Náutico de Saint Cast-Le Guildo, y donde figuran en la sexta posición provisional tras tres jornadas de regatas.

Javier de la Gándara (izqda.), junto a Diego Fernández, Javier y Jaime de la Gándara, en el Gallego de J80.. Juan Caballero

Para la tripulación del barco baionés la primera jornada fue una toma de contacto, en la que reconocían no haberlo “hecho tan mal como podía haber sido”. De hecho, lograron la victoria en la segunda manga del lunes (con una serie de 10/1/26). El martes sumaron un décimo, un quinto y un octavo; y ayer, un tercero, octavo y 14, ejecutando el descarte en el peor tiempo del lunes. Y es que el campo de regatas de este Europeo se sitúa al este del puerto de Saint-Cast, dentro de la Gran Bahía de Saint Malo, con fuertes mareas y corrientes, muy características en aguas de El Canal de La Mancha.

Clasificaciones provisionales del Europeo de J80. FdV

En el último ranking publicado por la Asociación Española de J80 de la temporada pasada, de los cuatro equipos que acuden a la cita continental el “Etnia Barcelona” de Peru Múgica se sitúa en la tercera posición, el “Gpbullhound” de Par Roman, en la quinta; el “Enbata 80” de Iker Almandoz, en el 15º; y el “Baiona World 2023” (Okofen) de Javier de la Gándara, gran dominador de la clase en Galicia, donde se concentra más de un tercio de la flota española, en el 32ª.

“Es nuestra primera cita internacional en esta modalidad y el objetivo es un poco difuso”, reconoce Jaime De la Gándara, que sin embargo aspira a “un top 5” o un “top 10” como resultado satisfactorio en una cita en la que, además, acuden con la intención de promocionar el Mundial de la clase el año que viene en Baiona (de ahí el nombre del barco).

Una de las mangas del equipo de De la Gándara en el Europeo.

En este sexto año que forman equipo, De la Gándara valora el hecho de competir en familia: “Vas cómodo porque al final no necesitas mucha comunicación a bordo. Sabemos qué tiene que hacer cada uno, que es lo que busca siempre una tripulación al formarse, llegar a un punto en el que saber al momento cómo arreglar las cosas sin discusiones y sin problemas”. En este sentido, duda si “es un plus o un factor en contra” el hecho de que su padre y hermano formen parte también de la tripulación. “Los problemas ya vienen de casa”, bromea, al tiempo que asegura que “nos llevamos bien y ya llevamos tiempo navegando juntos”, un “sueño cumplido” para su progenitor.

Para ellos, en cambio “es un orgullo enorme y un honor regatear con él ya que, siendo quien es, que nos deje ir con él es una motivación para nosotros también a la hora de hacer cosas”, confiesa el mediano de los De la Gándara. “Todo el rato se aprenden cosas a su lado, sin parar”, asegura. “La vela no es un deporte que esté reglado, que depende del viento, del mar, de muchos factores; no es un tablero, y sí un aprendizaje constante”.

Es un orgullo enorme y un honor regatear con él ya que, siendo quien es, que nos deje ir con él es una motivación para nosotros también a la hora de hacer cosas

Jaime de la Gándara

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De la Gándara reconoce sentir un cariño especial por este proyecto que comparten juntos porque “al final es en el que más horas hemos invertido y nos gustaría mucho que saliera adelante, por lo que hacer un podio o un buen puesto sería un sueño”. El Mundial de 2023 en Baiona es también un gran aliciente para el barco gallego, que ejercerá las funciones de anfitrión el próximo año.

Javier de la Gándara, a bordo del "Baiona 2023", en una de las mangas del Europeo. Dominique COHAS

Desde el principio el J80 en el que regatean actualmente fue un barco “que nos gustó, al que nos acomodamos bastante bien y en el que nos encontramos cómodos, que realmente es lo que premia”. De la Gándara califica este monotipo como “un barco muy divertido y que te ofrece la posibilidad de regatear con gente de un rango de edad muy grande”, dice el regatista, que puntualiza que “mi padre tiene 63 años y yo tengo 23”. “Lo pasamos muy bien”, añade.

Lo que más define a la familia Gándara (donde Diego Fernández es uno más) como equipo es “la constancia”. “Somos un barco que, aunque no ganemos todas las pruebas siempre estamos arriba y, después, que hay buena sintonía entre nosotros y tenemos el barco controlado en todo momento”.

Una de las mangas del Europeo. Luc Legrand

Aunque desarrollan este proyecto con mimo, no es el único que emprenden por separado. De hecho, Javier De la Gándara, con su hijo Jaime y con Diego vienen de competir en el Mundial de 6m, disputado en Sanxenxo, mientras que Javier, el hijo mayor, “viene de correr el Europeo de J70 en Italia”. “Siempre estamos en continuo movimiento porque este es un deporte en el que necesitas mucho rodaje porque cada día es totalmente diferente al anterior, no hay dos iguales”, sostiene.

De todos modos, la clase J80 centrará toda su atención de cara a ese Mundial del próximo año. “Es especial que sea en Baiona, donde mi padre lleva navegando desde los años 60 y yo, desde hace 23 años”, dice Jaime de la Gándara.

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