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El Celta se habitúa a remar contracorriente

El equipo vigués se enreda en una trampa, regala un gol en otro mal primer tiempo y reacciona tarde tras ser salvado por Dituro

Santi Mina protege la pelota ante la presión de Dani Parejo durante el encuentro entre el Celta y el Villarreal disputado ayer en Balaídos. // MARTA G. BREA

El Celta se ha acostumbrado demasiados partidos esta temporada a remar contracorriente por lo mucho que concede al adversario en los primeros tiempos. Ayer regaló 45 minutos y un gol absurdo al Villarreal y tuvo que recurrir a la seguridad de Dituro y a todo su amor propio para rescatar un punto que no mereció. El portero argentino regaló el primer gol al Villarreal con un error fatal, pero salvó luego con tres formidables intervenciones de una muerte segura al grupo de Coudet, que se enredó en la trampa que le tendió Emery y una vez más tuvo que tirar de coraje para rebañar un punto que poco mejora su delicada situación en la tabla.

Al conjunto celeste le cuesta un mundo entrar con fuerza en los partidos. Le falla la concentración, concede errores de grueso calibre y no es capaz de encontrar su versión más afilada hasta que el rival despega en el marcador. Y rara vez reacciona a tiempo. Ante el Barça logró neutralizar en el descuento una desventaja de tres goles; ayer, frente a un Villarreal con bajas muy significativas (faltaban nada menos que Gerard, Alcácer y Danjuma en las filas amarillas) tuvo que aprovecharse de un error de Rulli y un puñado de minutos de inspiración en el segundo tiempo para salvar los muebles.

Tropezó inicialmente Coudet con el inteligente y poco usual planteamiento de Emery, que anuló el ataque celeste, pero al igual que ocurrió frente al Barça el preparador celeste supo agitar en el descanso el amor propio de sus jugadores y cambiar la faz a su equipo desde el banquillo. Infelizmente, la reacción no bastó para acabar con la racha sin ganar (cuatro partidos sin relación con la victoria acumulan ya los celestes) ni mucho menos para conjurar el fantasma del descenso, al que el Celta puede caer hoy si el Cádiz, el Granada o el Alavés ganan su partido.

Un villarreal poco usual

Emery resolvió las numerosas bajas en ataque con un planteamiento aparentemente defensivo que desactivó el ataque celeste, le dio gran ventaja en medio campo –donde Iborra y sobre todo Parejo, mandaron a placer– y permitió a Rulli vivir un primer tiempo sumamente plácido. No le importó al preparador amarillo entregar la pelota al Celta, porque situó con orden sus piezas en el campo, le cerró el camino por ambas bandas con un doble lateral (Foyth y Rubén Peña en la derecha y Pedraza y Alberto Moreno en la izquierda) y obtuvo muy interesantes réditos en la presión adelantando a Trigueros a la delantera. El primer gol visitante llegó tras un error absurdo, pero enseguida se desató un vendaval.

Dituro, infierno y gloria

El Villarreal aprovechó de un despiste de Dituro, el primero en 1.241 minutos, con el Celta, para trasladar al marcador la ligera superioridad que había ejercido sobre el terreno de juego. Al cancerbero se les escapó un balón tonto junto al palo derecho, Parejo le rebañó la pelota y se la sirvió a Alberto Moreno para que la empujase a puerta vacía.

El gol desconcertó al Celta, que bajó la guardia. Los errores defensivos se sucedieron y el Villarreal dilapidó en los últimos cuatro minutos del primer tiempo dos ocasiones diáfanas para liquidar el partido. Trigueros, con un remate franco al borde del área chica, envió el balón a las manos de Dituro, que neutralizó casi a continuación otro remate con marchamo de gol del senegalés Dia tras un buen centro desde la derecha de Rubén Peña.

El guardameta celeste se redimía de su error inicial con dos acciones de mérito. No fueron las últimas, pues al inicio del segundo tiempo el argentino enmendó una pérdida grosera de Beltrán en área propia sacando con una mano increíble otro tiro emponzoñado de Trigueros que amenazaba con colarse pegado a la base del poste.

Bonita partida de ajedrez

Viendo la que se le venía encima, Coudet movió ficha tras el descanso con un doble cambio. Galhardo y Araújo suplieron a Mina y a Murillo y al Celta le mudó la cara. No fue un cambio instantáneo, pero el equipo celeste mejoró notablemente en defensa y, con la posterior entrada de Cervi por Nolito, fue ganando filo. Emery respondió sacando toda su artillería: ingresaron primero en el campo Moi Gómez y Jeremy Pino por Peña y Trigueros, y tras establecer Brais el empate y relevar Fontán a Aidoo, puso a Ausier, Coquelin y Chukwueze entraron para buscar el triunfo. en un reñido final de partido.

Nueve minutos inspirados

El gol de Brais, que aprovechó un error en el despeje de Rulli tras un trallazo de Beltrán, espabiló al Celta, que durante nueve minutos, del 71 al 79, tuvo contra las cuerdas al Villarreal e incluso pudo llevarse el partido con dos buenas acciones ofensivas que ni Aspas, ni Denis lograron coronar. El moañés cortejó el disparo cruzado que salió pegado al poste y el salcedense dilapidó (en fuera de juego que luego no lo era) una de esas ocasiones que parece imposible no acertar.

Galhardo y Araújo

El delantero brasileño protagonizó una de las mejores noticias del partido. Su entrada por Santi Mina dio criterio al juego ofensivo, proporcionó al Celta recursos para bajar el balón cerca del área rival y dio sentido a todas las acciones de ataque en las que participó. Cada vez se le ven más cosas. El otro gran protagonista fue Araújo, cuyo ingreso en el campo apuntaló la defensa, dio aseo a la salida de la pelota y amplitud al juego con largas conducciones de pelota que llevaron peligro a los dominios de Rulli. Araújo no solo mejoró las prestaciones defensivas del equipo, sino que se convirtió también en uno de sus mejores atacantes. El mexicano se complementó bien con Aidoo, otro de los destacados, en el perfil izquierdo, en otro mal partido de un Murillo que ahora mismo no tiene sitio en el once.

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