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Campeonato con sombras

Un año para Catar 2022, el Mundial bajo sospecha

La gran cita del fútbol de selecciones, que se celebrará por primera vez en otoño y en Oriente Próximo, encara la cuenta atrás repleta de tinieblas por la vulneración de los derechos humanos

Trabajadores colocando el césped dentro del Estadio Lusail, sede de la final de la Copa del Mundo de Qatar 2022 /

El Mundial más polémico de la historia encara su cuenta atrás definitiva. El 21 de noviembre de 2022, justo dentro de un año, el estadio Al Bayt acogerá la inauguración de la gran cita del fútbol de selecciones. Será un torneo singular por montones de razones, empezando por sus fechas y ubicación.

Por primera vez, el Mundial tendrá lugar en otoño y se celebrará en Oriente Próximo, en un país árabe al que rodean todo tipo de tinieblas. Catar lleva bajo sospecha desde su elección y así seguirá hasta la disputa de la final, prevista para el 18 de diciembre en el flamante estadio de Lusail después de 28 días de competición y 64 partidos de puro fútbol.

Clásicos en peligro

Antes de la vertiente política, económica y social, toca revisar la deportiva. A un año del estreno del torneo, la mayoría de las principales potencias tienen el billete garantizado, entre ellas Brasil, Francia, Alemania, Argentina, España o Inglaterra. El drama se cierne sobre las dos últimas campeonas de Europa: Portugal e Italia. La selección de Cristiano y la azzurra, que ya se perdió la cita de Rusia-2018, deberán esperan a la repesca dentro de cuatro meses con solo tres plazas en juego para 12 selecciones.

El sorteo de la fase de grupos se celebrará el 31 de marzo. Será el último Mundial con 32 selecciones antes de la puesta en marcha del plan de Gianni Infantinoque reunirá a 48 países en la cita de 2026, que tendrá lugar en EEUU, Canadá y México. La FIFA también planea luego Mundiales cada dos años, pero eso llegará en el futuro. 

Sin transparencia

Antes espera un torneo que se ha movido entre sombras desde su designación en diciembre de 2010, cuando la candidatura qatarí se impuso a EEUU por 14 votos a 8. Cinco años después, Joseph Blatter se vio obligado a dimitir por las acusaciones de corrupción y soborno que también se llevarían por delante al francés Michel Platini, expresidente de la UEFA.

Las ONG denuncian los abusos a los obreros en la construcción de unos estadios "manchados con sangre"

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La falta de transparencia ha acompañado durante la última década a la organización del evento, que tuvo que desplazarse hasta el otoño por una cuestión simplemente climatológica. En verano las temperaturas alcanzan los 50º en Qatar. En noviembre y diciembre tampoco será un suave paraíso, ya que las máximas rondan los 30 y las mínimas no bajan de 18. Este traslado de fechas supone un cisma para adaptar las diferentes ligas y competiciones europeas.

Explotación y corrupción

La mayor repulsa ha llegado por la explotación de la mano de obra y la vulneración de los derechos humanos. En un país sin tradición futbolística se ha tenido que diseñar un Mundial a costa de muchas personas. Con un presupuesto total estimado en 200.000 millones de euros, la construcción de las infraestructuras ha sido un tormento que ha causado la muerte de más de 6.500 trabajadores, con una media de 12 vidas cobradas por semana desde 2010. 

Las ONG internacionales han condenado el maltrato a los obreros, procedentes de Nepal, India, Pakistán, Bangladesh, Filipinas y Kenia, con jornadas laborales de hasta 18 horas diarias. Todos los trabajadores inmigrantes deberán abandonar el país en agosto. «El planeta debe saber que el Mundial 2022 se jugará en estadios manchados con sangre», denunció la Fundación para la Democracia Internacional.

Amnistía Internacional, mientras, recordó esta misma semana que los abusos contra los obreros han resurgido a un año de la cita. "Catar se está quedando sin tiempo, pero aún no es tarde para pasar del papel a la acción. Ha llegado el momento de que las autoridades qatarís demuestren su valentía y asuman por completo su programa de reformas laborales", proclamó la asociación. 

Impacto de 20.000 millones

Siete de los ochos estadios del Mundial ya han sido inaugurados, el último justamente este sábado. Solo falta el escenario de la final, ubicado en Lusail, a 20 kilómetros de Doha. Asentado sobre un mar de arena, tiene capacidad para 80.000 espectadores y se encuentra «terminado al 98,5%», según la organización. 

No formará parte de la Copa Árabe, el evento que empieza el 30 de noviembre y sirve de prueba para una Copa del Mundo cuyo "impacto económico se cifra en 20.000 millones de dólares", aseguró Hassan Al Thawadi, secretario general del Comité de Entrega y Legado, que se encarga de la puesta a punto de todas las infraestructuras.

Ocho sedes en 50 kilómetros

La industria de la construcción y el turismo serán las principales beneficiadas en un Mundial "de bolsillo", como ha sido calificado en muchos sectores por la cercanía de las sedes, situadas en un radio de 50 kilómetros. Por primera vez se podrá acudir en un mismo día a dos partidos en diferentes ciudades sin apuros.

David Beckham, promocionando el mundial de Catar. EP

El metro conectará todo. Nada que ver con el último precedente en Rusia. Entre la sede más occidental (Kaliningrado) y la más oriental (Ekaterimburgo) había 2.500 kilómetros en avión y entre San Petersburgo, la más septentrional, y Sochi, la ubicada más al sur, la distancia era de 2.000. La odisea de muchos hinchas para asistir a los encuentros fue terrible.

1,3 millones de aficionados

Más complicada será la problemática del alojamiento. En un país de 2,7 millones de habitantes se espera la presencia de 1,3 millones de aficionados, lo que supone un desafío absoluto para el emirato del Golfo Pérsico. No habrá más remedio que desarrollar "soluciones novedosas y temporales", además de los hoteles ya disponibles, dijo Fatma al-Nuaimi, responsable de comunicación del comité organizador.

Entre esos sucedáneos figuran 16 complejos flotantes con 1.600 habitaciones, localidades cerradas solo para recibir a los hinchas, amplias zonas con tiendas de campaña y cruceros. Los barcos se convertirán en hoteles.

Complejos flotantes, tiendas de campaña y barcos de cruceros servirán para paliar la falta de hoteles

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La ejecutiva Al-Nuaimi se rebela contra las feroces críticas, defiende su sociedad "equilibrada y moderna" y lanza una profecía: "Quien venga al Mundial tendrá la oportunidad de aclarar sus conceptos erróneos sobre Qatar, como los derechos de la mujer". Para promocionar el torneo, la organización tampoco ha escatimado recursos: David Beckham es la imagen mediática y el gran embajador del Mundial a cambio de un contrato estratosférico de 175 millones de euros.

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