Los combates de boxeo empiezan antes de que suene la campana. Se mastican en el estudio del rival, el diseño del plan y la afanosa preparación; también en la guerra de nervios de las horas previas, que tienen en el pesaje su principal escenificación. José Gregorio Suero se encuentra desde el jueves en la localidad alemana de Heilbronn. Ha llegado en compañíade su entrenador, Manuel Jiménez, además de su hermano y otro ayudante. Los vuelos con aterrizaje en Frankfurt se complican. Los traslados se retrasan. Se encuentran con “colchones de cárcel” en el hotel y Jiménez amenaza con retirar a su discípulo si no les cambian el alojamiento. En el intercambio de quejas y disculpas, con traductores de por medio, discurre la tensa espera. Pero ningún músculo se agita en la cara de Suero cuando se encara con su rival, Slawa Spoomer, en la presentación del duelo. Ambos se retan. Sus miradas son el primer golpe. Esta tarde se lanzarán el resto.

Suero, ayer, durante el pesaje.

Suero, ayer, durante el pesaje.

Suero ha dado otra zancada en su fulgurante trayectoria, que ha despegado desde que en marzo se proclamó campeón de España del peso superwélter sorprendiendo al defensor, David Soria, en el Navarra Arena. Ahora aspira al título intercontinental de la IBO, que había quedado desierto. Spoomer se interpone.

Los dos llegan a su pelea con registros amenazadores: el alemán, 14 victorias (7 por KO); el vigués, 8 victorias (3 por KO)y un nulo. Aunque ambos se presentan como aspirantes, la condición de anfitrión favorece a Spoomer. En boxeo, tal etiqueta no es protocolaria. Influye en la estrategia. “Vamos a intentar llevar la pelea desde el principio, cambiando el tipo de boxeo de José”, anticipa Jiménez, que es un enamorado del pugilismo a la contra. Esta vez toca ser proactivo. “En igualdad no vamos a estar. Con los jueces no nos vale mucho de cara a las cartulinas. Hay que hacer un poco más para llevarse este combate claramente”.

Toca buscar el noqueo, como ante Soria aunque aquel día llegó en la réplica. También se le buscan las cosquillas a Spoomer: “No le gusta que lo presionen. Está acostumbrado a presionar él. Vamos a hacerle todo lo contrario y que se sienta incómodo”.

“Con ganas ya de que llegue el sábado”, se proclama Suero. Jiménez anticipa: “Si ganamos, se nos abrirán las puertas a muchos niveles. Vamos paso a paso pero con ganas de seguir creciendo”.