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fútbol sala

El “guerreiro” Pola

El vigués vive las primeras semanas de su experiencia en el Braga, donde ha recalado tras su brillante paso por el Inter Movistar | “El proyecto es ambicioso y quiero ayudar a este club a crecer”, explica

Pola disputa un balón durante el encuentro de esta semana ante el Benfica.

Adrián Alonso “Pola” salió hace unos meses de Madrid con la maleta llena de ilusiones y títulos. Diecinueve trofeos conquistó con el Inter Movistar en los diez años que vistió su camiseta. Un tiempo brillante en el que al éxito colectivo se añadió el individual con la cantidad de reconocimientos que llovieron sobre este vigués de 33 años que comenzó su historia en el fútbol sala jugando en la pista roja del barrio de Coia. Con la frialdad que a veces regala el deporte profesional, Inter Movistar no planteó una propuesta a Pola por lo que el vigués tuvo que abrir su teléfono a nuevas propuestas donde continuar una carrera a la que entendía quedaban importantes capítulos por escribir.

Y es ahí donde empieza la historia que ha terminado por convertir a Pola en un nuevo “guerreiro do Minho”, el sobrenombre que reciben los integrantes del Braga. Muy cerca de casa ha terminado por encontrar cobijo. Allí lleva desde hace un par de meses aunque hace solo dos semanas que se ha puesto en marcha el campeonato portugués. Dos derrotas y una victoria ha sido por ahora la cosecha de un equipo renovado al que aún le faltan horas de trabajo para estar en condiciones de plantar cara a los grandes del fútbol sala portugués.

Pola hace repaso de lo que ha sido este tiempo. Su voz suena optimista pero cauta: “Me atrajo el proyecto que está haciendo, la ambición. Yo por encima de todo quiero seguir compitiendo al máximo nivel, ganar títulos y el Braga me ofrecía esa posibilidad. En ese sentido estoy muy contento”.

El vigués desliga por completo su elección del hecho de que Braga le haya colocado a menos de una hora de distancia por carretera por Vigo. Habría quien podría pensar que este paso es una “vuelta a casa a medias” pero el puntualiza de inmediato que no: “ Me gusta estar cerca de la familia, claro, pero no fue algo importante en la toma de la decisión. No podía basarme en eso para decidir mi siguiente paso en la carrera. El Braga se interesó por mí de manera decidida y era la mejor propuesta deportiva que me llegó”. En ese sentido vive en una pequeña nube de felicidad porque “me gusta todo. El club, las instalaciones, la ciudad, el país, el ambiente...estamos encantados aquí y hay gente que se sorprende cuando comprueba lo bien que me siento”.

Entre los muchos cambios a los que se enfrenta en esta etapa está la de la propia filosofía del club. Pola llega de un equipo exclusivo de fútbol sala y en Portugal la cosa es bien diferente: “En el Braga hay catorce secciones, modalidades como lo llaman ellos. En otros como el Sporting o el Benfica hay más de treinta. Es otra forma de entender el deporte. Los clubes de fútbol tienen esa filosofía, la de crear secciones potentes bajo su paraguas y se preocupan porque funcionen. Eso les obliga a tener una estructura y un funcionamiento interno muy bueno para hacer que todo eso se pueda llevar a cabo. Conocerlo por dentro está siendo una gran experiencia”.

Esa forma de trabajar y esa ambición fue la que la llevado al Braga a hacer una apuesta muy seria en el fútbol sala. Llegaron Pola, Elisandro, los internacionales portugueses Fabio Cecilio y Tiago Brito...una apuesta clara: “Es cierto. El Braga va muy en serio, aunque es verdad que los primeros partidos nos está costando. Pero hay que tener calma porque nada se consigue en un día. Hay cosas que ajustar, que mejorar. Debemos trabajar más y conocernos. Es un proceso en el que estamos y que esperemos que nos lleve a pelear por estar con los mejores”.

Es perro viejo Pola en esa tarea. Recuerda su experiencia personal para describir la situación por la que están pasando: “Para mí no es nuevo. En Inter nos pasó. Hubo cambios en la plantilla y un nuevo sistema y nos costó un año adaptarnos a el para hacer que todo volviese a funcionar. Es importante tener claro eso para ir creciendo poco a poco”.

Pola además recuerda que el campeonato portugués en el que acaba de aterrizar con los bolsillos llenos de entusiasmo juvenil está ganando peso y que esa circunstancia lo complica todo porque no es fácil ganar: “Es que ahora se habla mucho del Mundial que acaba de ganar Portugal (con tres jugadores del Braga en la plantilla). Pero es que además son los campeones de Europa actualmente y la pasada Liga de Campeones de clubes la ganó el Sporting de Portugal. Es un nivel altísimo el que hay aquí”. Y ya de paso envía un recado porque “puede haber gente que crea que esto es un paso atrás en mi carrera y en absoluto. He llegado a un campeonato de un altísimo nivel donde aspiro a seguir ganando”.

Y puestos a aspirar Pola también mantiene vivo el sueño de regresar a la selección española de fútbol sala: “Quiero regresar, es cierto. El año pasado lo tenía complicado porque jugaba poco y no tenía la continuidad para ofrecer mi mejor nivel. Eso está cambiando en Braga porque juego mucho, me siento cómodo y cada vez me encuentro mejor. Es fundamental para tener la opción de volver algún día”. Pola mantuvo hasta el último momento previo al Mundial que se ha disputado hace semanas la esperanza de estar en esa lista, pero finalmente recibió la llamada del seleccionador en la que le comunicaba que se había quedado fuera. “Yo tenía la esperanza hasta el último día. No la perdí en ningún momento aunque estuviese jugando menos”. Para tener la opción de estar de nuevo en el equipo necesitará seguramente que las cosas en el Braga comiencen a fluir: “Hemos perdido dos partidos y ganado uno. El primero lo perdimos por nuestra culpa y en el último pues creo que el Benfica demostró estar ahora mismo un punto por encima, pero aún así competimos. Es cuestión de tiempo, de tener paciencia y tranquilidad porque las cosas van a empezar a funcionar y el equipo se irá acercando a lo que pretendemos todos”. Por ahora esa calma impera en Braga donde Pola disfruta de esa ola de cariño de respeto que le acompaña, convencido de que ha tomado la mejor decisión para su carrera, para su vida.

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