La historia se repitió una vez más en A Gándara y el Valladares volvió a quedarse con la miel en los labios en el último suspiro. En esta ocasión, el conjunto de Martín Blanco, ya sin nada en juego, había conseguido arrebatarle el balón a un equipo que suele monopolizarlo como el Juvenil. Eso sí, sin generar más peligro que algunos tiros de Miguel que no encontraron portería.

En la segunda parte, se mantuvo la dinámica, aunque con alguna llegada más peligrosa como un remate de Tomás al que respondió con una gran intervención Pablo.

Hasta que Sevito vio la segunda amarilla y con la entrada de Fonseca el Juvenil empezó a dominar. Pese a ello, las buenas paradas de Tomás permitían al Valladares sumar un punto que, como tantas otras veces esta campaña, se esfumó en el descuento, cuando Portas no desaprovechó un penalti tan claro como innecesario cometido por Varo.