13 de junio de 2019
13.06.2019
fútbol - Mundial Femenino

Una pifia condena a una gran España

Un error al filo del descanso conduce a las de Jorge Vilda a la derrota ante la potente Alemania

13.06.2019 | 02:20
Lucía García se escapa de una jugadora alemana. // Reuters

La selección española femenina de fútbol mostró al mundo su determinación, su ambición y sus progresos, aun perdiendo por 1-0 ante el combinado de Alemania, en un partido que se jugó en verano y en invierno, unas veces bajo el sol y otras bajo el aguacero.

A esta nueva España ya no le incomodan esos duelos que le exigen, bien por la meteorología o bien por el rival. Se atreve, no en vano, a considerar una "suerte" batirse con las principales potencias del mundo. Incluso en la derrota. Ya no son, en cualquier caso, ni cinco ni seis las cachetadas soportadas ante las gigantes, como sí ocurría antaño, cuando Alemania se mostraba como un monstruo voraz.

Intuye ahora La Roja que puede reescribir su propia historia, como lo hacen la sub-17, la sub-19 y la sub-20, sin cadenas ni anclajes. Eso conlleva ceder el protagonismo a jugadoras que pueden promover y acelerar la evolución, como Nahikari García.

La atacante de la Real Sociedad se coló en el once para alegría de Jenni Hermoso, repetitiva en su reclamo. Una y otra vez había pedido la madrileña una acompañante. "Yo soy media punta", reivindicó a lo largo de la semana. Ella prefiere moverse sin ataduras y, en su nuevo rol, su calidad consiguió ser admirada y aplaudida.

Omnipresente, como Jenni Hermoso durante el juego, había estado anteriormente Martina Voss-Tecklenburg. Cercana con sus jugadoras en el calentamiento, chocó su mano con la capitana, Alexandra Popp, y se quedó vigilante desde el círculo central.

Supervisó desde la corta distancia a sus 22 jugadoras. Eran momentos en los que la seleccionadora alemana debía intervenir con la psicología. Faltaba su estrella y guía, Dzsenifer Marozsan.

Alicaída y solitaria, la jugadora del Olympique de Lyon se paró también sobre el césped. Ahí debía brillar la líder futbolística de esta nueva Alemania.

Nunca imaginó 'Dzseni' que le sobrevendría un contratiempo en el torneo que debía terminar de impulsarla hacia el Balón de Oro.

Contra China, en su primer partido del Campeonato del Mundo, se fracturó un dedo del pie derecho. No jugará más en la fase de grupos. Ya se verá si puede hacerlo a lo largo del torneo.

Pegada a la banda, sin embargo, fue Marozsan la que marcó el punto de finalización del esprint con el que sus compañeras clausuraron su preparación, aplaudidas por el cuerpo técnico mientras cubrían un último pasillo hacia el vestuario.

Parecieron, sin embargo, menos temibles con el pitido inicial. Aupadas por la remontada ante Sudáfrica, las internacionales españolas dieron el paso adelante que les exigió Jorge Vilda.

Todas comparecieron crecidas pero, especialmente, la más chata del lugar: Nahikari García, 1,60 metros de estatura. Su velocidad y verticalidad fueron recursos a explotar por La Roja ante la bicampeona del mundo, igualmente entregada a la emergencia de una nueva generación.

Giulia Gwinn y Sara Däbritz abanderan el remozado estilo germano, con permiso de Alexandra Popp y la eléctrica Svenja Huth.

En ataque ellas no entienden de avisos -España se quedó en eso en varios disparos de Silvia Meseguer y Nahikari García- sino de goles.

Centró Huth, cabeceó Popp y remachó Däbritz ante la parálisis de Marta Torrejón, a tres minutos del descanso (1-0, min. 42). El camino al gol puede ser muy sencillo si juega Alemania. Eso fue justo lo que extrañó la mejorada y jubilosa selección española. Nahikari García, Lucía García, Aitana Bonmatí, Patri Guijarro y compañía acechan ya su primera gran victoria con las mayores.

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