04 de junio de 2019
04.06.2019
VELA

Del material con que se forjan los sueños

Astilleros Armada custodia todo el registro gráfico de la construcción del Galicia 93. Bruce Farr, el diseñador, ordenó destruir el molde de madera para que no hubiese otro barco igual

04.06.2019 | 00:38
Miguel Ángel Armada en el astillero en el que se construyó el Galicia 93 // FARO

Hace 25 años que el "Galicia 93 Pescanova" atracaba en Southampton. La embarcación había completado la Whitbread Round the World Race, conocida hoy como The Ocean Race (y que como Volvo Ocean Race saldría desde Vigo en 2005). Fue una auténtica epopeya e incluso pudiera parecer una ficción. Ni siquiera se sabe a ciencia cierta dónde está el barco (se dice que en Italia, reformado) y el diseñador mandó destruir el molde. En Astilleros Armada conservan el testimonio de su construcción. Más allá y como decía Bogart del Halcón Maltés, el "Galicia 93" era del material con que se forjan los sueños.

El "Galicia 93 Pescanova", un proyecto de calado internacional que situó a la comunidad autónoma, y a su tripulación, en la cresta de la ola, fue único, lo que le ha conferido un halo de leyenda. Y no solo por ser una idea viguesa desarrollada en uno de esos astilleros locales de enorme tradición que jalonan el frente marítimo y que nos recuerdan que la ciudad vive por y para el mar, sino también por obra y gracia de Bruce Farr (Auckland, Nueva Zelanda), el diseñador del barco, que ordenó destruir el molde para que ninguna otra copia saliese de él. Habitual cuando se quieren hacer unidades únicas.

Miguel Ángel Armada, director general de Astilleros Armada, recuerda la construcción en este astillero que camina hacia su centenario (se fundó en 1924) del "Caballo Negro", como denominaron al barco los especialistas de la vela de competición antes de la Vuelta al Mundo 93-94.

Armada en las oficinas del astillero señala una maqueta del Galicia 93 // FARO

"Fuimos pioneros y me acuerdo de aquella etapa porque subía los barcos al varadero, llevo en el astillero desde hace 34 años, y me encargué de fotografiar el trabajo diario que se hizo para construir el Galicia", explica Armada, que calcula que en aquel momento debió apretar el disparador en no menos de 4.000 ocasiones para documentar la construcción del velero. Ahora, cuatro álbumes, desde el día de inicio del montaje del molde, en abril de 1992, hasta la botadura del barco, permanecen como guardianes de la historia para dar fe de ello. "Está todo tan detallado que se podría volver a construir casi sin planos", manifiesta.

En 1991 surgía la idea del proyecto gallego para la sexta edición de la Whitbread Round the World Race. Con Pescanova (Manuel Fernández de Sousa y Charo Andrade se implicaron en el proyecto) como patrocinador privado y la Xunta como el sustento público, la construcción fue encomendada a Ángel Armada, "Cholo", extraordinario regatista vigués que además había disputado la Fastnet Race en 1963. La dirección del proyecto confió en Astilleros Armada. Amistad unida al conocimiento de la profesionalidad del astillero, que se encargaba de varar los barcos de Pescanova, para que "Cholo", presidente de la Gallega de Vela hasta 1990, asumiese un gigantesco reto. Para la ocasión crearon en el centro del astillero, bajo el cartel de Armada, una especia de horno, con una temperatura definida para el laminado del barco. "Nos dedicamos a los barcos de hierro", recuerda quien ahora lleva las riendas de la empresa. ¿Pudieron abrirse camino en el mercado de la vela deportiva? Probablemente. Pero tal vez "Cholo" no lo vio claro porque los costes de estos barcos son muy elevados.

Foto de la época con los gallegos, andaluces y neozelandeses que construyeron el barco. // FARO

No obstante, la construcción supuso un enorme caudal de conocimientos. Gallegos, andaluces (para la construcción del timón) y neozelandeses trabajaron durante un año para que el 7 de mayo se procediese a la botadura, con la infanta Cristina de Borbón como madrina. Todo 'made in Galicia' aunque Farr encargase a personal suyo la supervisión. "El ingeniero de Farr era Richard, que al contrario que ocurre en otros casos, se implicó en el día a día y estaba constantemente supervisando los trabajos", relata Armada. A pie de molde de madera, como un trabajador más, como atestiguan los equipos en que se dividían el trabajo. En uno, Tim, Toby, Chiclana, Nervio, Celso, Manolo, Cara, José Cristo y Talpi; en otro, Mast, Denvo, Orozco, Epi, Kike, Diego, Fran e Iñaki. Motes, apellidos y nombres en un batiburrillo para formar equipos con denominación de palabra soez (mejor no escribirlo) y dos nombres a mayores, Richard y Antonio, denominados los "flojos". El humor no podía faltar. La mezcla de castellano e inglés en las planificaciones del trabajo, tampoco.

Diecinueve personas, que Miguel Ángel fotografió para la posteridad en un descanso de la jornada laboral, llevaron a la práctica lo imaginado por Farr. Era un equipo, contratado específicamente para el "Galicia 93", de enorme profesionalidad, según se recuerda, y alejado del papel de prensa y de los focos, pero indispensable para la futura gesta de De la Gándara y su tripulación.

A día de hoy, del "Galicia 93 Pescanova" poco se sabe. Tal vez que esté localizado, y reformado, en Italia. Alguna pieza, cedida por Javier de la Gándara, se encentra en el Museo de la Volvo, en Valencia. La maqueta, en la sede de la Real Federación Gallega de Vela en Bouzas, que vía internet también ha recuperado alguna pegatina promocional del proyecto. Yacht Farr Design no muestra los planos del "Galicia 93 Pescanova" en su portal oficial -el diseño 284-, como tampoco de algunos otros proyectos de aquella Vuelta al Mundo, pero sí el de numerosos diseños salidos de su factoría de ideas. Así que Astilleros Armada custodia la verdadera memoria del "Galicia 93".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Los 'guerreros' de la inclusión

LaLiga Genuine Santander 18/19 concluye en Valencia con gran éxito de participación entre los 30 equipos, sus familias y aficionados