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Faro de Vigo

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Parapléjico por una caída

El combate más duro de Simón

El vigués, trece veces campeón del mundo, se enfrenta a la posibilidad de quedarse en una silla de ruedas por un accidente doméstico

La desgracia se cruzó en el camino de Simón González de la forma más absurda que podía imaginar. A finales del mes de julio se subió un sábado al tejado de su casa de Lavadores para tratar de arreglar las humedades que habían generado las últimas lluvias. Trepó por la escalera cuando el resbalón de una de sus zapatillas le hizo caer desde una altura considerable. Simón cayó de pie, sobre los talones y de inmediato sintió cierta debilidad en las piernas. Se lo llevaron al hospital y en ese momento comenzó el combate más complicado de su vida. Se había roto una vértebra, pero lo más grave era la lesión que sufría su médula. Los médicos le relataron con crudeza la situación: sufre una paraplejia y solo tiene entre un tres y un cinco por ciento de posibilidades de recuperar la sensibilidad en sus piernas. Simón se enfrenta a la perspectiva de verse amarrado de por vida a una silla de ruedas.

Su voz suena enérgica desde la habitación del Juan Canalejo en el que lleva desde finales del mes de julio. Su discurso es todo un ejemplo por el coraje con el que afronta la situación. Cuenta su accidente con tranquilidad, lamenta su suerte, pero no quiere invitar a la lástima y nada parecido: "He tenido muy mala suerte, es una desgracia lo que me ha pasado, pero tengo claro que no me voy a quedar en cama lamentándome ni llorando por lo que me ha pasado. Hay que seguir, luchar y tirar para adelante".

El trece veces campeón del mundo dekl kickboxing, alguien que no ha conocido la derrota en su carrera profesional, afronta con serenidad la situación: "Solo me queda pelear. A día de hoy sigo sin tener ninguna sensibilidad en las piernas. Me dicen que hay veces en que se recupera al cabo de unos meses y que hay que tener paciencia y calma. Pero no pienso demasiado en eso porque ya me han avisado que las posibilidades de recuperación son de un tres a un cinco por ciento. Son mínimas. Hay que asumir la situación y pensar en que esto no se acaba aquí".

Simón González, las imágenes de un campeón

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Sobre el accidente no tiene mucha explicación: "Pura mala suerte. Por culpa del agua resbaló la zapatilla y me caí. Al final son más de noventa kilos y es mucha presión sobre la espalda. Rompí una vértebra, pero lo peor es que al desplazarse dejó tocada la médula. Es lo que me cuentan".

Tipo de conocida fortaleza y que a sus cincuenta años se mantenía en magnífica forma aunque hacía tiempo que ya no competía de forma profesional, se muestra convencido de dar la batalla: "Me conocéis, siempre he sido una persona con el ánimo fuerte. En la vida siempre te encuentras con obstáculos y aunque éste es importante también voy a tratar de superarlo. Hay que tirar para adelante y no perder el tiempo en lamentar lo que me ha pasado. Eso no va a solucionar nada ni va a hacer que me encuentre mejor. Tengo fe en que la cosa pueda ir mejor, que los avances técnicos puedan ayudarme de alguna forma y si no....pues a seguir".

Ahora solo le molesta un poco el corsé que le han puesto tras operarle la vértebra que se había roto en la caída para fijársela con una placa: "Eso me limita un poco, pero por lo demás tengo ganas de hacer cosas y de seguir disfrutando de la vida". Las palabras de Simón asombran por su entereza cuando acaba de pasar un verano dramático ya que el accidente llegó solo nueve días después de que perdiese a uno de sus más estrechos colaboradores. La noticia de su accidente ha dejado conmocionado a su entorno, a los chavales a los que entrena en el gimnasio de la calle Urzáiz. Hace pocas semanas éstos se quedaron impresionados cuando un sábado se les apareció con su silla de ruedas para darles la clase de ese día. Disfrutaba del permiso de fin de semana en el Juan Canalejo y lo primero que hizo fue volver con la gente de su deporte. La prueba de que este combate no tiene pensado perderlo.

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