La artista Elena Colmeiro (Costela, Silleda, Pontevedra, 1932) falleció ayer en Madrid a los 89 años de edad. Hija del pintor Colmeiro, cuyas obras legó a la ciudad de Vigo por deseo expreso de su padre, se formó en la Escuela Nacional de Cerámica de Buenos Aires, adonde emigró a los nueve años con su familia desde Silleda escapando de la Guerra Civil española, Elena Colmeiro se interesó desde joven por la creación artesanal y artística. Fue en 1954 cuando celebró su primera muestra en la Galería Müller con piezas de carácter figurativo.

Un año más tarde regresó a Galicia para continuar con su actividad artística y se casó con Jesús Valverde, cuya familia posee fábricas de vidrio, lo que permitió a Colmeiro utilizar sus infraestructuras para producir sus obras. A lo largo de esta década, sus creaciones se alejarán de la figuración, influidas por la observación de los crisoles rotos, de los fragmentos de cerámica que veía en los talleres, lo que le llevará a investigar con el esmalte y con materiales refractarios para abordar un informalismo que en los años 60 se introducía con fuerza en el panorama contemporáneo español. Este decenio supuso un período de perfeccionamiento de su técnica y de reconocimiento a través de becas que le facilitaron estancias académicas y prácticas en países como Holanda, Estados Unidos, Polonia o Italia, así como de participación en exposiciones a nivel nacional como internacional.

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Las obras de Elena Colmeiro están presentes en diversos espacios públicos, así como en muchas colecciones privadas e institucionales y su asidua participación en muestras ha sido constante. Con la cerámica como referente, su producción se enmarca en la escultura informalista, en la que el espacio se convierte en un elemento determinante para configurar los volúmenes de las piezas que construye, a las que otorga la misma importancia en el interior que en el exterior.