¿Ha vuelto la campana robada a Prado?

Dos años después del asalto, la capilla de San José, en Morgadáns, repone la pieza recuperada de una operación policial, pero el mayor experto gallego en la materia asegura que no es la original

La capilla, con la campana
colocada, ayer. Abajo, detalle
de la pieza.   | // RICARDO GROBAS/CEDIDA

La capilla, con la campana colocada, ayer. Abajo, detalle de la pieza. | // RICARDO GROBAS/CEDIDA / Neli Pillado

En agosto se cumplieron dos años del misterioso robo que indignó a los vecinos del barrio de Prado, en la parroquia gondomareña de Morgadáns. Los ladrones se llevaron una de las dos campanas de la capilla de San José y nadie se explicaba lo ocurrido. El templo se encuentra alejado de las viviendas, así que subieron a la espadana con la tranquilidad de que nadie se percataría de la operación y bajaron la pieza de 34 kilos de peso rompiendo varias tejas de la cubierta y el canalón a su paso. Todo apuntaba, según les advertían desde las fuerzas de seguridad, que habría sido fundida para vender el cotizado bronce. Pero apareció supuestamente en medio de un amplio botín de arte sacro incautado por la Guardia Civil a una banda organizada desarticulada en Ourense hace un año y ha sido colocada en su sitio hace unos días. Lo que no está claro es si es la original o no. Hay vecinos convencidos de que no lo es y el mayor experto gallego en la materia, el escritor e investigador Estanislao Fernández de la Cigoña, asegura que tampoco.

El caso es que el campanario vuelve a estar completo tras 27 meses con un hueco vacío y la mayoría de los lugareños ha recibido la noticia con entusiasmo. Tanto, que la comisión de fiestas organiza una comida para celebrarlo. Está prevista el domingo 3 de diciembre a partir de las 12.00 en el local social, con música tradicional y menú a base de lacón con grelos.

La comisión de fiestas prepara una comida para celebrar la recuperación de la pieza el 3 de diciembre

Banda criminal

La primera noticia de la recuperación de la campana llegó en septiembre de 2022. Una operación conjunta de la Guardia Civil de Pontevedra y Ourense detenía a ocho personas e investigaba a una novena como supuestos integrantes de un grupo criminal dedicado a los robos con fuerza en iglesias y viviendas señoriales de ambas provincias. La operación se llamó “Cinquecento-Templo Sagrado” y recuperó un total de 153 piezas de arte sacro. El instituto armado se puso en contacto con el párroco, José Antonio Lago, que había denunciado el robo de la campana y fue así como acudió a identificar la pieza a Pontevedra. La reconoció, explicaba ayer, por “una inscripción de Nuestra Señora de la Soledad”. La campana permaneció hasta este septiembre en poder de los guardias, hasta que finalizaron las diligencias. Había perdido el yugo de madera y se le confeccionó uno nuevo para colgarla hace dos semanas.

La campana, antes de instalarla, cuando se le colocó el yugo de madera para instalarla.

La campana, antes de instalarla, cuando se le colocó el yugo de madera para instalarla. / Cedida

En busca de datos concretos sobre la historia de la campana, este diario se puso en contacto ayer con Sebastián Merino, investigador experto en campanas, quien asegura que la colocada en la capilla de Prado no es la original tras consultarlo con Fernández de la Cigoña, que ha catalogado más de 4.000 campanas por toda Galicia.

Las dos de San José de Prado figuran en su listado. En su día visitó el templo y subió a la espadana para analizar sus inscripciones e investigar su procedencia. La robada, según figura en el registro, medía 31 centímetros de alto, 39 de diámetro y pesaba 34 kilos. Había sido elaborada por el taller Ocampo en 1966 en Arcos da Condesa (Caldas de Reis). La de al lado es un poco mayor y más antigua. Mide 40 centímetros de alto, 50 de diámetro y pesa 72 kilos. Fue confeccionada en Ponteareas en 1881 en el obrador Fernández Pellón.

La capilla con la campana robada, que a simple vista parece más grande que la colocada en los últimos días.

La capilla con la campana robada, que a simple vista parece más grande que la colocada en los últimos días. / /

La pieza colocada ahora es del siglo XVIII, de la década de 1720 según indican sus grabados. Eso es signo, recalcan los entendidos, de que no se corresponde con la sustraída en 2021, que tendría tan solo 57 años de antigüedad. Tras conocer la opinión de los expertos, el párroco no descarta haberse equivocado en la identificación. “A mí me coincidían todos los datos, pero pudo haber un error”, indicaba ayer.

El tamaño tampoco cuadra a algunos vecinos. Consideran que la instalada es más pequeña que la original, aunque la ilusión por recuperarla ha calado más que las dudas en el entorno. De momento, ninguna parroquia ha reclamado la campana. Si ocurriese “y hay que devolverla, se devuelve”, deja claro el sacerdote.