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Frutos secos como alternativa a la explotación maderera

Los comuneros de Amoedo apuestan por la producción de pistachos y anacardos como recurso económico con una plantación de 15 hectáreas

Miguel Míguez muestra el terreno para los pistachos y anacardos, ayer, en los terrenos de la Comunidad de Montes de Amoedo. // MARTA G. BREA

Pistachos y anacardos como recurso económico frente a la explotación maderera. Esta es la novedosa apuesta realizada por la Comunidad de Montes de Amoedo, en Pazos de Borbén, para diversificar el uso del terreno comunal y ganar espacio al eucalipto, especie que quieren erradicar de sus montes tras las malas experiencias del pasado, cuando en 2017 los incendios forestales arrasaron toda su superficie forestal. Para ello han preparado 15 hectáreas –superficie equivalente a unos 20 campos de fútbol– para una plantación de estas dos especies de frutos secos, el pistacho y el anacardo, este último un cultivo experimental al ser prácticamente inédito en Galicia.

“Hace unos meses realizamos un estudio del terreno con un ingeniero forestal y la conclusión es que en las parcelas que le vamos a dedicar son idóneas para estos cultivos de frutos secos, puesto que es bastante arenoso y en pendiente, algo que no permite la acumulación de agua. Se trata de plantas de zonas cálidas y con poca humedad pero creemos que se van a adaptar bien a nuestro clima”, explica el presidente de los comuneros, Miguel Míguez.

Uno de los objetivos de esta iniciativa es que, además de lograr un rendimiento económico con la producción de los frutos, puesto que tienen mucha demanda en el mercado nacional, se generarían puestos de trabajo en la parroquia vinculados a la explotación agrícola. “De momento ya tenemos a dos familias trabajando en la limpieza del monte y cuando la plantación esté en marcha y produciendo permitirá generar empleo a otras tres familias. Además tenemos en marcha otras explotaciones de 60 hectáreas de castaño y otras 40 de avellanos con las que generaremos trabajo para otras tres, con lo que se une la función económica y la social”, indica Míguez.

"Confía en una rentabilidad estimada de entre 3.000 y 5.000 euros al año por hectárea"

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El proyecto ya ha conseguido la autorización de la Xunta para el cambio de uso forestal a agrícola y también la aprobación del estudio de impacto ambiental, por lo que este invierno iniciarán la plantación. En total se instalarán 6.000 árboles, 3.000 pistacheros y otros 3.000 anacardos, de unos 50 centímetros de altura, colocados en hilera a cinco metros de distancia. Se estima que el arbusto comience a producir a los cinco años y a partir de los ocho con un máximo rendimiento, con una rentabilidad estimada de entre 3.000 y 5.000 euros al año por hectárea. “Aunque se trata de una inversión a medio plazo, la vida productiva del pistacho y el anacardo es muy larga y además requiere pocos cuidados, solo realizar podas anuales y dar sustrato, por lo que confiamos en que se dé bien y pueda ser rentable, al igual que el castaño y el avellano”, apunta.

Plan de ordenación

El presidente de los comuneros de Amoedo está convencido en que el monte puede ser rentable fuera de las plantaciones de eucalipto, que considera “pan para hoy y hambre para mañana”. Las malas experiencias con los incendios en el pasado les hizo apostar por un cambio de gestión con alternativas a la explotación maderera para lo que realizaron un plan de ordenación del monte que ha sido respaldado por la Xunta. “Estamos convencidos de que si se trabaja y se cuida bien podemos rentabilizar las explotaciones y en unos diez años obtener unos ingresos anuales de entre 300.000 y 500.000 euros entre los pistachos, los anacardos, las castañas y las avellanas. Y confiamos en que, unido a los cortafuegos de frondosas que estamos creando, también lo tengamos protegido contra el fuego para que no nos vuelva a suceder lo que en 2017, que arruinó toda nuestra superficie forestal”, concluye Míguez.

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