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Restauran el hogar de los “padrinos” de Sabarís como espacio para eventos

La histórica casa de Julián Valverde y Victoria Cadaval mantendrá el uso residencial en las plantas superiores | El jardín y los salones del bajo podrán alquilarse para reuniones

La casa, rodeada de andamios, en la avenida que lleva el nombre de su propietario, Julián Valverde. | // ALBA VILLAR

En sus salones se tomaron decisiones importantísimas para el desarrollo del barrio baionés de Sabarís en las últimas décadas del siglo XIX y en las primeras del XX. Algo más de cien años después albergarán otras no menos importantes: desde bodas íntimas a encuentros empresariales, reuniones familiares y toda clase de eventos. La histórica casa señorial del matrimonio formado por Julián Valverde y Victoria Cadaval, personajes reconocidos como grandes benefactores del entorno, se encuentra en pleno proceso de restauración. El inmueble –de 500 metros cuadrados repartidos en tres plantas y una parcela de 765– mantendrá el uso residencial en la primera planta y el bajo cubierta, pero el jardín y los salones del bajo podrán alquilarse para reuniones y celebraciones. Así lo indican desde Fyneko Real State Investiments, la sociedad dedicada a la actividad inmobiliaria e inversora que ha comprado el emblemático edificio.

Hace ya casi cinco años que la compañía adquirió la antigua vivienda a los herederos de los próceres baioneses por una cantidad próxima al medio millón de euros. Una operación en la que intervino la inmobiliaria González Besada como mediadora. Los propietarios pretendían poner en marcha las obras para rescatar el inmueble del profundo deterioro que supusieron décadas de abandono, pero se vieron obligados a esperar desde 2018 por la licencia municipal, lamentan. Al tratarse de un edificio protegido, requiere informes de la Dirección Xeral de Patrimonio que se demoraron más de lo esperado, aunque la intención de los nuevos dueños de la casona es “respetar al máximo” su esencia histórica, tanto por fuera como por dentro. De hecho, conservarán algunos muebles y objetos de la pareja más recordada de la zona.

La pareja financió la iglesia y el Casino y afrontó la restauración del puente románico de A Ramallosa

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Poco se sabe del origen de la fortuna de Valverde y Cadaval, aunque las investigaciones del historiador y profesor José Ramón Iglesias Veiga apuntan a la posibilidad de procediese de la emigración a América, tal y como recoge en su libro “Arquitectura e indianos na cidade de Vigo e bisbarra”. De hecho, ni siquiera se conservan, al menos en el ámbito público, fotografías del matrimonio que financió la construcción de la iglesia parroquial de Santa Cristina en la finca ubicada justo al lado de su casa, según recoge el citado libro y también una lápida de mármol blanco en el atrio, que data la inauguración del templo en 1920.

Una calle y una plaza

Dos años después del estreno del templo, Victoria Cadaval falleció dejando una donación de diez acciones del Banco de España para el Hospital Sancti Spiritus, ubicado en la actual biblioteca pública baionesa. Al conocer el legado, la Corporación municipal, con el alcalde Herminio Ramos al frente, nombró a ambos filántropos hijos predilectos de Baiona. En 1924, el Ayuntamiento dedicó a Julián Valverde su avenida y a Victoria Cadaval, la plaza que hoy conserva el mismo nombre, junto al puente medieval de Sabarís.

Valverde fue clave en la creación del tranvía a Vigo, cedió los terrenos del campo de fútbol de Lourido y formó parte de la sociedad que construyó el estadio de Balaídos

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Según los datos recopilados en la prensa de la época, Valverde y Cadaval realizaron aportaciones para la mejora del cementerio parroquial o la construcción del Casino de Sabarís, convocaron becas de estudio en el Seminario Conciliar de Tui para alumnos del entorno y afrontó la restauración del puente románico de A Ramallosa.

Entre las principales gestiones de Valverde, se encuentra también la dotación del tranvía desde Vigo a Nigrán, Baiona y Gondomar.

Tras la muerte de su esposa, Julián Valverde prosiguió con su labor altruista y cedió los terrenos para la creación del campo de fútbol de Lourido. Quizás por afición balompédica, formaría parte también de la sociedad que construyó el estadio de Balaídos en Vigo. Finalmente, falleció en 1931 a los 78 años.

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