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Larga vida a los centenarios de San Pedro

El castaño del atrio y el “botella” de la fábrica de champán entran en el Catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia

El castaño que custodia la entrada al cementerio, mide 35 metros de altura y su tronco tiene 1,58 metros de diámetro. | // R.GOBAS

Superan los cien años de edad y perdurarán muchos más. Los que la naturaleza quiera. El gran castaño del atrio parroquial de San Pedro y el conocido como “árbol botella” de la vieja fábrica de champán, en la misma parroquia nigranesa, ya están a salvo de cualquier decisión urbanística que pretenda hacerlos desaparecer en el futuro. La Dirección Xeral de Patrimonio Natural de la Xunta acaba de incluirlos en el Catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia, un registro patrimonial que les otorga la máxima protección y garantiza su conservación. La inclusión de ambos en el listado de ejemplares emblemáticos protegidos de la comunidad da respuesta al proceso iniciado hace un año por el Concello de Nigrán para blindarlos ante cualquier intento de tala o agresión estética en su entorno.

Situados a 400 metros de distancia uno del otro, ambos ejemplares de gran porte embellecen el tramo local del Camiño Portugués da Costa y forman parte de los recuerdos de la gran mayoría de los vecinos. Por eso el equipo de gobierno decidió solicitar la entrada en el catálogo “para garantizarles una larga vida, independientemente de futuras actuaciones en la zona” , explica el alcalde, Juan González.

El braquitito, brachychiton populneus, de Cavas del Valle Miñor, tiene como mínimo 121 años. | // R. GROBAS

Y es que el que llaman “botella” podría verse en peligro por las dificultades que genera al tráfico del lugar de A Pereira, ya que ocupa parte de una calzada ya de por sí estrecha. Su nombre común es braquitito o kurrajong y el científico, brachychiton populneus. Se ubica a las puertas de la finca de Cavas del Valle Miñor, la bodega que lanzó al mercado en 1920 el “Gran Champán Galicia”, el primero de los espumosos gallegos, tan de moda en la actualidad. El ejemplar estaba integrado en la parcela vinícola pero, con el paso del tiempo, la empresa levantó un muro que lo dejó fuera, con una placa en la que figura el año 1901, lo que demuestra que el árbol tiene como mínimo 120 años.

Sobre las ramas del castaño se colocaba un palco para que tocasen músicos en las fiestas

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El otro tesoro nigranés que ya forma parte del patrimonio vegetal protegido gallego custodia la entrada al cementerio de San Pedro. Es un castaño de dimensiones excepcionales. Su tronco tiene un diámetro de 158 centímetros, 28 por encima de lo habitual, y 35 metros de altura.

En los informes enviados a la Xunta para solicitar la medida protectora, el ingeniero forestal municipal certificaba que su antigüedad supera los 110 años. Su gran copa se aprecia ya en las fotografías del vuelo americano de 1956-1957, lo que indicaría que por aquel entonces tendría más de medio siglo. Según las explicaciones del profesional, se trata de todo un superviviente, ya que el desarrollismo costero de la segunda mitad del siglo pasado relegó este tipo de árboles al interior.

En sus ramas se observan las huellas de fuertes podas efectuadas durante años para aprovechar su madera de gran calidad. Los testimonios vecinales dejan claro además que el castaño es parte viva de la historia de San Pedro. Muchos todavía recuerdan cuando sobre sus ramas se colocaba el palco sobre el que los músicos amenizaban las verbenas parroquiales.

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