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La transformación de una cantera en bosque abre la polémica en O Galiñeiro

La Entidade de Morgadáns rellena de tierra la vieja mina de granito abandonada de Penide para crear un espacio forestal en medio de críticas de vecinos y ecologistas

Las toneladas de tierra que cubren la vieja cantera de Penide para convertirla en bosque autóctono se aprecian a kilómetros. | // RICARDO GROBAS

La cantera de granito de Penide dejó de funcionar hace aproximadamente una década dibujando una gran cicatriz rocosa en el paisaje verde del Monte Galiñeiro. Una brecha que la Entidade Local de Morgadáns quiere corregir. La idea es aterrar el hueco con tierra y colocar encima un bosque autóctono. Cientos de camiones han descargado ya toneladas de tierra en este espacio del barrio de Prado, de unos de 6.000 metros cuadrados, y el debate está servido en la parroquia gondomareña. Grupos vecinales y ecologistas consideran el proyecto un atentado ecológico y temen que los lodos lleguen a las traídas de aguas arrastrados por la lluvia. Pero el presidente del organismo parroquial, Alfonso Misa, lanza un mensaje de tranquilidad. “Todo está en regla, hay un proyecto y tenemos todas las autorizaciones”, asegura, además de afirmar que “no hay peligro” para el medio.

Alertan del riesgo de que los lodos acaben en regatos y manantiales

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Morgadáns fue tierra de minas de granito, como el vecino municipio de Porriño, durante décadas en el pasado siglo. Allí llegaron a convivir hasta medio centenar de pequeñas explotaciones manuales y al menos cinco más grandes en terrenos que la Entidade Local Menor alquilaba a empresas del sector. Solo continúa activa una de ellas, a cargo de la firma local Granitos Gondomar. La Administración parroquial pretende tapar ahora los “agujeros” que las otras cuatro cavaron en el terreno tras la crisis de la construcción para devolvérselas a los vecinos como espacios de disfrute público. En la de Lapido creó una zona verde con un lago hace unos años. Ahora le toca el turno a esta de Penide y, más adelante, Misa espera acometer los mismos trabajos en otras dos ubicadas en A Lapa da Raposa y Fonte da Prata.

Las toneladas de tierra procedente de la excavación que se lleva a cabo en el parque empresarial Porto do Molle para construir el futuro centro comercial Nasas Nigrán son visibles ya a kilómetros de distancia y han hecho saltar las alarmas de colectivos como la Plataforma en Defensa da Serra do Galiñeiro, que denuncia irregularidades. Sus portavoces afirman que supera la cota del terreno circundante, que el proyecto es una “aberración paisaxística, orográfica e ecosistémica que se repite vinte anos despois de que a restauración da canteira do Lapido afectase o río Morgadáns”.

Escorrentías

Advierten del riesgo de que la tierra vuelva a acabar en los regatos y manantiales. Un temor que numerosos vecinos han manifestado a título individual y colectivo durante las últimas semanas a través las redes sociales.

El sellado estará listo en dos semanas y habrá que esperar un año para la plantación de árboles autóctonos

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Han mostrado sus temores sobre todo después las últimas lluvias, que provocaron las primeras escorrentías en la zona. Según garantiza el pedáneo, el problema quedó resuelto enseguida. En cuanto las corrientes de lodo empezaron a discurrir, él mismo exigió explicaciones a la empresa, que “pidió disculpas” porque había dejado las balsas de protección llenas “por un despiste” y “corrigió el problema enseguida”. Misa recuerda además que Augas de Galicia supervisa los trabajos.

Grupos políticos como Manifesto Miñor se han hecho eco también de las denuncias y reclaman la intervención del Concello. No será necesario, según deja claro el presidente de la Entidade, que prevé que el sellado de la cantera finalice en cuestión de dos semanas. A continuación, se plantará hierba para contener el material y habrá que esperar un año para reforestar la zona con los árboles autóctonos que indique la Consellería de Medio Rural, explica Alfonso Misa.

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