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Nigrán recuperará una ruta de molinos del siglo XVIII en Chandebrito

Los Muíños de Rodas son tres, se ubican en el límite con Fragoselo y se salvaron de la oleada de incendios de 2017 gracias a la protección de los avellanos que los rodean

El alcalde, Juan González, y el presidente de la comunidad de montes, Víctor Vidal, junto a uno de los molinos. |

Chandebrito va camino de convertirse en capital del patrimonio histórico, cultural y etnográfico de Nigrán. Tiene un singular castro que perduró mil años en el tiempo, del siglo VIII antes de Cristo al II de nuestra era, según relatan los arqueólogos que lo excavan, tiene petroglifos de ciervos de la Edad de Bronce únicos en Galicia, una iglesia del siglo XVIII con mezcla de estilos barroco y ecléctico, un calvario del XIX y enclaves más modernos que congregan a cientos de personas cada fin de semana como la escultura de los pulmones con vistas a la Ría o el monumento a Milladoiro. Compartirá en breve con Camos el primer parque forestal de la comarca miñorana y en unos meses también dispondrá de una ruta de molinos en torno al río de A Rega para atraer más visitantes. El Concello de Nigrán se encargará de habilitar el camino forestal en torno a los tres Muíños de Rodas, datados en los siglos XVIII y XIX, por importe de 10.381 euros, que ha solicitado a la Diputación.

Lo hará tras un acuerdo con la comunidad de montes, titular de los terrenos, ubicados en el límite con la parroquia viguesa de Fragoselo. La intervención consistirá en la limpieza de la maleza tanto dentro como fuera de los tres elementos etnográficos, cuyas paredes de sillería también serán sometidas a una limpieza. A continuación se señalizará la ruta y se instalarán paneles explicativos con sistema braille y códigos QR, para dar a conocer la actividad de los molinos.

Los Muíños de Rodas no son los únicos de la parroquia pero sí los más extraordinarios. Los tres lograron salvarse del trágico incendio de octubre de 2017 que acabó con la vida de dos vecinas y que arrasó prácticamente la totalidad de la superficie forestal. Los protegieron los árboles autóctonos que los rodean, principalmente avellanos y la humedad del entorno.

El conjunto conserva un sendero de piedra en el que todavía se aprecian las huellas del antiguo trajín de la molienda, con los surcos de las ruedas de los carros intactas.

Retirada de eucaliptos

Todo ello quedará libre de maleza y de invasoras. El proyecto prevé retirar eucaliptos y acacias para contribuir a la prevención de incendios.

Comuneros y dirigentes municipales mantienen contactos con los propietarios de los molinos para restaurarlos y mostrar en directo su actividad, no solo como servicios básicos para los hogares de siglos pasados sino como centros de encuentro y diversión vecinal.

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