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La huella en la arena del bosque que llegaba a Cíes

La playa que conserva restos fósiles del bosque milenario que llegaba hasta las Cíes Patricia Pedrido

"Hai máis de 5.000 anos podíase chegar camiñando ás Cíes, Ons e Sálvora sen mollar os pés". Las Rías Baixas tienen un pasado verde. Lo que hoy es el océano Atlántico era, por entonces, un tupido bosque sobre el que se ponía el sol. Si la imagen parece ciencia ficción, más increíble semeja que los restos de una parte de esa arboleda hayan llegado hasta nuestros días. Eso sí, ocultos.

Los escurridizos vestigios de ese tapiz verde que se extendía hasta las Cíes yacen ocultos bajo la arena y el mar, en la playa de Abra, al lado de Patos, en Nigrán. Es uno de los escasísimos "bosques fósiles" que se han localizado en Galicia, junto a enclaves muy concretos en la costa de Lugo y Ferrol.

Los escurridizos vestigios de ese tapiz verde que se extendía hasta las Cíes yacen ocultos bajo la arena y el mar

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Pero para poder identificar esa huella del pasado es necesario desprenderse de la imagen de la espesura del monte y cambiarla por la de una turbera. "Sería o termo máis axeitado para referirnos a eses restos vexetais, normalmente madeira, que co paso do tempo se van convertindo en carbón", explica el geólogo Francisco Canosa.

El rastro de ese bosque de entre 7.000 y 5.000 años de antigüedad no se corresponde con el macizo de formas rectilíneas y crestas que despuntan sobre la arena de Abra. Estas rocas son visibles durante todo el año, aunque su llamativa fisonomía se aprecia mejor cuando se produce una intensa bajamar, con la luna llena o las mareas vivas. "Esas pedras que van en liñas cara ao mar eran a rocha de orixe sobre a que se desenvolveu esa fraga. Entre elas e a area da praia están os restos", concreta el experto.

El material fósil que se corresponde con la vegetación es vulnerable y escurridizo: "É máis endeble que as rochas, non compacto, desfaise nas mans", describe el geólogo.

Esos bosques del pasado no se muestran hoy en día en forma de troncos sobre la superficie de la arena, sino como una especie de barro, de terreno pastoso, con pequeños fragmentos que se pueden arrancar del suelo. Aunque Canosa matiza que "o que si se preservou moi ben son estruturas vexetais como a codia, os aneis ou ata os nudos da madeira". 

Los restos fósiles son una especie de barro, de terreno pastoso, con pequeños fragmentos que se pueden arrancar del suelo

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Pero es muy difícil dar con esta huella histórica, que solo se muestra bajo unas circunstancias muy específicas y en contadísimas ocasiones al año. Las mareas vivas no son garantía de que el pasado aflore a la superficie. "De producirse, sería nos meses de inverno, que é cando as praias teñen menos area. Sería practicamente imposible velo no verán, un feito excepcional, e non coñezo situacións previas", apunta.

La época del año en la que sería más probable que ese bosque resurgiese se sitúa entre los meses de diciembre y enero, con una marea más baja de lo normal y con cierto olaje que retirase la capa de arena que aprisiona esos restos vegetales. "De forma moi puntual, cando vén un inverno con moita mareira, esa area mobilízase a outras partes do litoral e déixaos ao descuberto uns días ou como moito semanas, e tápase outra vez ata que volven darse as condicións", detalla el geólogo. 

Otra vista de las rocas al descubierto por la intensa bajamar causada por la superluna rosa. P.P.

Su pervivencia a lo largo de los milenios pende de un delicado equilibrio entre el empuje del oleaje y desplazamiento de la arena. Canosa relata que entre 10.000 y 5.000 años atrás hubo un gran desarrollo de bosques y el nivel del mar se situaba unos 100 metros por debajo de la actualidad. Con el paso del tiempo, el agua comenzó a subir y a generar playas. Estas fueron sepultando los restos de los árboles, pero solo se han conservado hasta hoy en lugares muy puntuales de la costa gallega.

Dos rutas geológicas por Monteferro

Francisco Canosa guiará dos rutas centradas en la geología de Monteferro y la playa de Patos. El Concello promueve, al igual que en años anteriores, esta iniciativa que busca divulgar numerosas curiosidades como los restos fósiles que guarda la playa de Abra. Por ejemplo, en Patos se pueden observar rocas que hace 400 millones de años se encontraban en un océano pero en el hemisferio sur, o los distintos tipos de rocas que conviven en la península de Monteferro.

El fin de semana del 9 de mayo dirigirá también una ruta guiada por el monte Galiñeiro, cuyas plazas ya están agotadas, para poner en valor la singularidad e importancia de esta sierra, ahora bajo la amenaza del negocio del viento.

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