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El chorizo vegano de Nigrán se exporta a cinco países... y hay lista de espera

Sofía Calvo, Keila Pousa y Edurne Sendra, las inventoras del chorizo vegano, con sus productos

Sofía Calvo, Keila Pousa y Edurne Sendra, las inventoras del chorizo vegano, con sus productos MARTA G. BREA

Todo empezó cuando Sofía Calvo se dio cuenta en el restaurante vegetariano en el que trabajaba de los dos sabores que más echaban de menos sus clientes. Trasladó la idea a sus amigas Edurne Sendra y Keila Pousa y con el del jamón todavía no han dado, pero el del chorizo lo han logrado quitando la carne al “ceboleiro” gallego de toda la vida y sumándole más calabaza.

Revolucionó el mercado y la paleta de sabores del universo vegano hace apenas seis años y el chorizo de calabaza nacido y “criado” en el Val Miñor prosigue su meteórico despegue. Calabizo, la empresa que produce el embutido 100% vegetal en el parque empresarial Porto do Molle, tiene grandes planes de expansión que ni la pandemia ha logrado paralizar. Solo les ha reducido la velocidad. Hace un año que la firma enviaba su primer palé de mercancía a Canadá y su producto está presente hoy en otros cuatro países de Europa: Alemania, Francia, Reino Unido y Portugal. La cartera de clientes por toda España también crece. A los 1.200 a los que sirven en la actualidad se van sumando nuevos puntos de venta, la inmensa mayoría pequeñas tiendas.

“Apostamos por el comercio de proximidad y todos nuestros proveedores son empresas pequeñitas de agricultores gallegos"

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“Apostamos por el comercio de proximidad y todos nuestros proveedores son empresas pequeñitas de agricultores gallegos. Nosotros queremos contribuir a que no se pierda la compra de barrio, tener una red que ayude a mantener las empresas pequeñas que hacen un esfuerzo muy grande porque los productos sean de calidad, que nos ayudemos entre todos”, explica la CEO de Calabizo, Edurne Sendra de Sáa. Calabizo está en la órbita de la ‘slow food’ y los productos de kilómetro 0. La elaboración del chorizo es artesanal y respeta los procesos de ahumado y secado sin ahorrar ni una hora. Nada de eso está reñido con el crecimiento empresarial.

Sofía Calvo, Keila Pousa y Edurne Sendra, las inventoras del chorizo vegano, con sus productos. MARTA G. BREA

Y es que la demanda aumenta y la oferta de productos también. Desde hace unos meses, fabrican potaje vegano con su propio embutido vegetal, para calentar y listo. El espacio que la fábrica ocupa en las naves bioclimáticas del parque empresarial nigranés se ha quedado pequeño, así que Calabizo es la primera sociedad en interesarse por las naves que el Consorcio de la Zona Franca de Vigo construye para alquilar en Porto do Molle. El ente estatal ha acompañado a la firma desde sus inicios en una de sus aceleradoras de empresas. “Estamos en un local de 180 metros cuadrados y no somos capaces de atender la demanda que tenemos. Necesitamos en torno a 400 metros para fabricar”, recalca Sendra.

La mudanza permitirá “multiplicar por cuatro”, recalca la representante de la firma, una producción que en la actualidad ronda los 30.000 chorizos al mes. Un crecimiento que llegará en la misma proporción a la plantilla, de nueve personas. A las tres promotoras del proyecto –Edurne Sendra, Keila Pousa y Sofía Calvo– se suman seis trabajadoras. Todas mujeres. Y no es casualidad.

La fábrica de Porto do Molle produce unos 30.000 chorizos veganos al mes

“Trabajamos mejor con mujeres y pensamos que el producto que hacemos necesita un mimo al que nos amoldamos mejor”

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Para las tres “madres” de este invento alimenticio, que obtuvo en 2016 el premio al producto innovador del año que otorga el Clúster Alimentario de Galicia, la discriminación positiva es “indispensable” a la hora de seleccionar personal. “Trabajamos mejor con mujeres y pensamos que el producto que hacemos necesita un mimo al que nos amoldamos mejor”, subraya la portavoz de Calabizo. Ahora que se acerca el 8 de marzo, estas emprendedoras admiten que el machismo no ha sido un hándicap a la hora de sacar adelante su rompedor proyecto 100% femenino. Eso sí, “cuando vas a una ronda de inversión todos son hombres. Siguen siendo los que manejan el dinero”. Queda mucho por hacer en materia de igualdad y “es verdad que si tú vales 100 tienes que demostrar que vales 150 porque eres mujer”, afirma Sendra. Ellas han roto su techo de cristal y aportan su grano de arena a la igualdad.

David Regades, durante una visita a las instalaciones de Calabizo

Zona Franca respalda a la empresa.

El delegado del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Vigo, David Regades, visitó la planta de Calabizo, la primera en interesarse por alguna de las 14 naves que el ente estatal construye en el parque empresarial Porto do Molle con una inversión de 6 millones de euros para ofertar espacios en alquiler a las pequeñas y medianas empresas.

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