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Malestar entre los vendedores del mercado de Redondela al obligarles a abrir solo una puerta

Piden más accesos y más aforo para el mercado de abastos de Redondela Antonio Pinacho

El cierre obligado de dos de las tres puertas de la plaza de abastos de Redondela ha generado malestar entre los vendedores del recinto, que consideran perjudicial la medida tanto para sus negocios como para los clientes. La medida se puso en práctica el pasado miércoles siguiendo el requerimiento de la inspección de la Consellería de Sanidade para poder controlar el aforo, que se limita a 45 personas, debido a la normativa sanitaria impuesta por la pandemia del coronavirus.

La única puerta habilitada es la central, que da acceso a la zona de pescadería, bajo la supervisión de una persona que se encarga de contabilizar el número de clientes en el interior del mercado. Sin embargo, los vendedores consideran “un error” esta decisión ya que se canaliza toda la afluencia al recinto por una sola puerta, obligando a los clientes a cruzarse al entrar y salir.

“Esta situación se contradice con las normas que obligan a mantener el distanciamiento social. No tiene ningún sentido que en un recinto como este, con tres puertas, todo el mundo tenga que entrar y salir por la misma, dejando las otras dos cerradas”, explica la frutera Silvia López. Los titulares de los puestos de venta creen que lo lógico sería habilitar una solo para entrada y otra distinta para la salida. De esta forma se crearía un circuito en el interior de la plaza y la gente no tendría que cruzarse.

Menos afluencia

Otro de los problemas que causa la puerta única, en este caso la central, es que los puestos situados de los extremos del recinto tienen una menor afluencia de clientes. “Los que estamos más alejados de la puerta salimos muy perjudicados, porque la gente tienen que venir a propósito, mientras que antes, al pasar por delante de las tiendas, muchos compraban algo. Para nosotros la visibilidad es un factor muy importante”, afirma María Dolores Míguez, que regenta la única panadería del mercado. Asimismo cree que la afluencia de solo 45 personas es escasa para la amplitud de la plaza. “Se ha notado una caída de la clientela desde el miércoles, cuando se puso en marcha la medida, respecto a los días pasados”, puntualiza, algo que atribuye a la limitación del aforo y a la puerta única.

También al permanecer dos de los accesos cerrados ha podido generar confusión entre los clientes. Al menos eso asegura la propietaria de la floristería, María del Carmen Gómez. “Ayer me llamaron varias personas pensando que se había clausurado la plaza por el COVID porque habían visto la puerta cerrada al pasar por delante. Otros preguntan si la medida se debe a algún contagio, cuando no hay nada de esto y el mercado es un lugar completamente seguro”, comenta María del Carmen.

Decisión de Sanidade

Por su parte, la alcaldesa de Redondela, Digna Rivas, justifica la medida ante los requerimientos de la Consellería de Sanidade como medida de precaución ante la pandemia. “No se trata de una decisión municipal, sino que responde a una orden de la inspección de Sanidade, que nos marcan las pautas y nosotros no tenemos más remedio que cumplirlas”, indica Rivas.

La obligación de tener a una persona en el control de aforo les obliga a mantener solo abierta una puerta, aunque en jornadas puntuales, como los sábados, se tratará de reforzar con otro trabajador municipal para poder abrir otra puerta. Esta iniciativa de dos controladores, uno en cada puerta, se pondrá hoy a prueba, aunque el aforo se mantiene invariable a 45 personas y un tiempo máximo de permanencia en el interior de 15 minutos.

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