La Covid-19 ha causado miles de casos de fallo respiratorio agudo con una alta mortalidad asociada. Los pacientes en esta situación requieren de soporte ventilatorio durante largos periodos de tiempo, lo que provoca, junto a la elevada incidencia de casos, que haya una importante presión en las UCI de los hospitales de todo el mundo.

Por ello, investigadores del Hospital Clínic-IDIBAPS en colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) han desarrollado una calculadora para predecir la probabilidad de que los pacientes con Covid-19 que presentan un fallo respiratorio agudo requieran intubación.

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La iniciativa se ha llevado a cabo después de evaluar la viabilidad tratamientos menos invasivos como alternativa a la intubación en estos pacientes, como por ejemplo la oxigenación nasal de alto flujo.

De hecho, según los resultados de dos estudios, publicados en las revistas Critical Care y Journal of Intensive Care, el uso de la oxigenación nasal de alto flujo, como técnica menos invasiva frente a la intubación, permite reducir los días en los que el paciente necesita estar con ventilación y acorta su estancia en la UCI.

Además, los investigadores han identificado una serie de predictores para determinar qué pacientes tienen una mayor probabilidad de requerir intubación según su estado al entrar en la UCI.

Alternativas a la intubación en UCI

Durante estos largos meses han sido muchos los enfermos hospitalizados por Covid-19 que han tenido que someterse a una intubación endotraqueal, que no es otra cosa que un procedimiento médico en el cual se coloca una sonda en la tráquea a través de la boca o la nariz, para garantizar la respiración del paciente. En la mayoría de los casos este procedimiento requiere sedación.

Pues bien, según los estudios realizados por investigadores del Hospital Clínic-IDIBAPS, el someter a los pacientes con fallo respiratorio agudo a la oxigenación nasal de alto flujo reduce la necesidad de recurrir al otro método, mucho más invasivo.

Además, permite evitar los riesgos asociados a la ventilación mecánica, como el delirio o el deterioro cognitivo, la debilidad adquirida tras el ingreso en la UCI o infecciones provocadas por el propio procedimiento.

El objetivo del estudio publicado en Critical Care fue comprobar si la oxigenoterapia de alto flujo era una intervención apropiada para los pacientes con COVID-19 con fallo respiratorio agudo. Y los resultados han sido muy positivos.

Tras el seguimiento a 122 pacientes ingresados en las UCI de 36 hospitales, los investigadores han demostrado que la oxigenoterapia de alto flujo, en comparación con la intubación temprana, reduce tanto los días con ventilación asistida y como los días de ingreso en la UCI.

«Nuestro objetivo fue comprobar si había algún beneficio al utilizar una estrategia menos invasiva y, una vez demostrado, el siguiente paso era determinar si éramos capaces de predecir en qué pacientes podíamos utilizar esta intervención», explica Carlos Ferrando, Carlos Ferrando, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Quirúrgicos del Hospital Clínic de Barcelona.

Cálculo de probabilidades

Así, los investigadores pusieron en marcha un estudio con 259 pacientes para saber qué parámetros permitían predecir la necesidad de ventilación mecánica según su estado al entrar en la UCI.

De los 259 pacientes, el 54% (140) necesitaron soporte respiratorio mediante intubación. Los principales factores de riesgo de intubación estaban relacionados con los índices SOFA, que evalúa la aparición y evolución del fallo multiorgánico en pacientes de UCI, y ROX, que combina información de los parámetros respiratorios y la oxigenación del paciente.

Con estos parámetros, los investigadores han podido desarrollar una especia de calculadora que les permite predecir si el paciente grave por Covid-19 va a necesitar ventilación mecánica. Con ello también se proporciona información sobre qué decisiones se deben tomar a la hora de atender al paciente que entra en la UCI.

El desarrollo de la aplicación ha sido posible gracias a la participación de 36 hospitales de España y Andorra, animados por la Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación (SEDAR).