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Faro de Vigo

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El precio de la uva albariña se dispara por la sequía y la irrupción de grandes bodegas

El albariño es uno de los vinos más cotizados, tanto que apenas queda ‘stock’ | La mayor parte de los viticultores estiman que la vendimia comenzará entre el 3 y el 10 de septiembre | Aún esperan lluvias

La uva presenta un buen estado fenológico, como se observa estos días en esta parra de Cornazo (Vilagarcía). | // IÑAKI ABELLA

El precio de la uva rebasa por vez primera los 3 euros el kilo en la Denominación de Orixe Rías Baixas, muy por encima de lo que se pagó el pasado año (entre 1,80 y 2 euros), una revalorización que en el sector atribuyen a una producción limitada por la sequía, la presencia de plagas como el oídio y el mildiu a lo largo del año, pero sobre todo a la irrupción de grandes bodegas que necesitan materia prima para producir unos vinos cada vez más demandados por el mercado interior y también encaminado a la exportación.

“En las bodegas apenas queda vino de la pasada cosecha, no queda stock”, sostiene uno de los expertos consultados de una de las principales cooperativas vitivinícolas de Rías Baixas. Un dato que confirma Lino Domínguez Rodríguez, histórico bodeguero de 82 años radicado en Leiro, cabeza visible del Pazo de A Bouciña con muchos años de trayectoria y más de 40 hectáreas de emparrado en O Salnés y Umia.

Pero no a todos los viticultores les irá igual en esta campaña pues el precio de mercado libre es muy diferente al establecido por las cooperativas que se suelen fijar al término de cada campaña, como ocurre en Martín Códax, Condes de Albarei o Paco&Lola que aglutinan a gran número de viticultores de la D.O. a los que tendrán que mejorar los ingresos. “En Paco&Lola ya se incrementó el pasado año en un 12% el precio por kilo respecto de la campaña de 2020”, subraya el presidente Carlos Carrión.

La preocupación por el valor de la uva en las cooperativas es evidente. “La tentación del mercado libre para los socios es enorme, no solo por la mayor rentabilidad sino también por la inmediatez y garantías en el cobro de sus uvas”, explican en el sector.

La entrada de grandes grupos en la Denominación de Origen Rías Baixas, como Vega Sicilia, Grupo Torras que acaba de adquirir Bodegas Valdamor, Freixenet o Mar de Frades, por poner algunos ejemplos, han cambiado el mercado de forma muy sustancial pues son bodegas “que están comprando mucha uva a los particulares y a precios que nunca se habían visto en O Salnés”, exponen.

De ahí la proliferación de plantaciones a lo largo y ancho del valle arousano, en el que se produce uno de los considerados mejores vinos del mundo, cuyas exportaciones se han incrementado exponencialmente hasta el punto de que apenas queda vino en ninguna de las bodegas y se espera con ansia la vendimia del presente año.

En el sector estiman que la campaña comenzará alrededor del 7 de septiembre, es decir en el plazo de algo más de una semana pues la uva empieza a estar en su punto de maduración, aunque es cierto que la falta de lluvias de este año puede reducir su rendimiento, como explica Lino Domínguez y otros viticultores consultados.

“La uva es limpia y de calidad pero no va a dar tanto vino como otros años, es como si la uva alimentase a la cepa y no al revés”, explica gráficamente el veterano agricultor de O Salnés que además de proporcionar uva a Mar de Frades produce marcas conocidas como Pazo da Bouciña o Bágoas do Bacelo.

Carlos Carrión, presidente de Paco&Lola, todavía no se atreve a aventurar cómo se desarrollará la campaña pues en la cooperativa está a la espera de los últimos resultados en las plantaciones testigo. “Los cooperativistas quieren saber cuándo iniciamos la vendimia y cómo se desarrollará; en esta semana tendremos dos reuniones para decidirlo”, matiza.

Los viticultores, como ya se indicó en FARO DE VIGO, confían todavía en un cambio en las predicciones meteorológicas. “Un par de días de lluvia serían espléndidos para la cosecha”, aunque admiten que las posibilidades son escasas en uno de los años más secos y hasta con restricciones de agua en muchas localidades.

Con todo, en el sector se confía en los cálculos que ya fijó el Consello Regulador para la vendimia del presente año en el que se estima una cosecha que ronde los 40 millones de kilogramos. Ello es posible por el incremento enorme de viñedo dedicado a uva albariña, con plantaciones nuevas en la mayor parte de los municipios productores.

Este aumento de las plantaciones, en parte, debido a que el Ministerio de Agricultura, encargado de trámites como los derechos de plantación, ha autorizado la exportación de derechos de otras zonas vitícolas de España, casos de Castilla-La Mancha entre otras, que ahora se ejercen en comarcas como la arousana donde se obtienen variedades de uva de calidad y más demandados por el consumidor, caso del albariño.

Los jornaleros también escasean en esta campaña

Un año más las bodegas y cooperativas arousanas vuelven a encontrarse con el problema de la mano de obra para la presente vendimia. El problema de los temporeros es recurrente por lo que son las empresas de trabajo temporal (ETT) las que últimamente proporcionan dicha mano de obra a las firmas con mayor volumen de trabajo. “Si hace unos años nos sobraban jornaleros ahora parece misión casi imposible”, reconoce Lino Domínguez que afirma que cuenta con unos 60 de los 100 trabajadores que habitualmente participaban en la campaña de la vendimia en O Salnés. Desempleados, estudiantes y familiares que eligen septiembre para sus vacaciones forman el grueso de las cuadrillas que durante unos diez o doce días participarán en la recogida de uva en los viñedos de la comarca, “un trabajo bastante cómodo pues la mayor parte de los emparrados se han situado a la altura adecuada para facilitar la recogida de los racimos”. Los salarios también se han adaptado al momento actual, aunque la demanda sigue sin cubrirse convenientemente. Otro de los problemas que los viticultores observan en esta ocasión es el relativo al control de la maquinaria que se emplea en las labores de recogida de la uva. Su principal queja radica en la elección del mes de septiembre para realizar la inspección técnica de los vehículos agrarios. “Antes de realizaba en julio y agosto, pero desde hace unos años quieren que la pasemos en septiembre por lo que tendríamos que dejar de utilizarlos un día en plena vendimia, cuando más necesarios son”.

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