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Cuenta atrás para que el yacimiento de Adro Vello sea Bien de Interés Cultural

La secuencia histórica del yacimiento es clave para pedir la máxima protección de esta zona arqueológica | Se hallaron restos de una iglesia paleocristiana, de planta basilical

Zona excavada del yacimiento de Adro Vello, en San Vicente de O Grove, con la vivienda a la que se alude en el expediente BIC. | // NOÉ PARGA

El procedimiento para la declaración de Adro Vello en San Vicente de O Grove como Bien de Interés Cultural (BIC) se ha puesto en marcha de forma inexorable tras la publicación ayer en el Boletín Oficial del Estado de la disposición correspondiente en materia de patrimonio cultural.

La zona arqueológica a la que se refiere la orden está emplazada en la parroquia de San Vicente al lado de la playa de O Carreiro, en un pequeño valle entre colinas, en medio de una ensenada protegida del mar por dos puntas costeras y junto a la desembocadura de un curso de agua, lo que determina que se trata del prototipo de los “yacimientos romanos costeros”, se explica en los motivos de la resolución.

De ahí que la justificación para su declaración como BIC se fundamente “en su interés científico, así como en su importancia histórica y arqueológica en el panorama de la arqueología clásica de Galicia”, que añade, configuran la zona como “uno de los bienes arqueológicos más singulares en el ámbito de la Comunidad Autónoma”.

El área, de momento excavada, “está localizada en zona de dominio público marítimo-terrestre”, sin que se descarte en estos momentos que el ámbito de protección tenga que abarcar una mayor superficie.

Se subraya la importancia de un yacimiento en el que existen restos de una factoría romana de salazón y de una villa romana (siglos I-IV d.C.), con restos destacables de un área de explotación de los recursos marinos (estanque de salazón), muros de cantería almohadillados, restos de estuco pintados, cerámica de construcción y un ara dedicada a la deidad Deverius.

Los restos exhumados sufren un grave deterioro al permanecer a la intemperie

La valoración cultural de este espacio arqueológico es lo que más ha pesado en el expediente de declaración BIC. Su importancia, explican los expertos, “radica en la larga secuencia de ocupación, desde su origen como lugar productivo de la época romana, el interés funerario y eclesiástico de la época tardo-antigua y hasta el siglo XVIII”. Se subraya que la larga ocupación de este espacio lo convierten “en una de las zonas arqueológicas más importantes del Noroeste peninsular por la potencialidad de la información que puede acercar sobre los habitantes de la comarca de O Salnés en la antigüedad y hasta la época moderna, a pesar de las dificultades en asignar una cronología y funcionalidad a cada una de las estructuras excavadas en el yacimiento. Cabe añadir que su valor cultural debe ser analizado “en combinación con el resto de los bienes de valor arqueológico, arquitectónico, industrial y etnológico de su entorno, como el resto de factorías de salazón de época contemporánea”. Recordar que en O Carreiro se hallaron restos del calcolítico.

A su vez se pone de relieve que también existen restos de una necrópolis de inhumación con hasta diez niveles sucesivos de enterramiento que irían desde el siglo V d.C. hasta el XVIII; y vestigios de una iglesia altomedieval de planta basilical y cabecera cuadrada, documentada históricamente a finales del siglo IX, aunque con presencia de piezas ornamentales anteriores de traza visigoda.

Esta última referencia es especialmente significativa en tanto que “la situación de una antigua iglesia sobre el yacimiento romano podría estar indicando la presencia de un templo paleocristiano”.

En la exposición de motivos se alude a que se han documentado elementos propios de un conjunto defensivo bajomedieval (torre y cerca).

Esta pluralidad de períodos le da un valor científico que se pone de manifiesto en la propuesta de declaración del BIC de Adro Vello, importancia que reside “en el potencial que presenta como área de reserva arqueológica sin excavar en su totalidad, además de por la presencia de una variada tipología de otros bienes con valor cultural también en su entorno”.

Así, los estudiosos parten de que el origen del yacimiento hay que buscarlo en su papel como “lugar productivo en época romana, con una importante dedicación al ámbito funerario y eclesiástico a partir de la época tardo-antigua y hasta el siglo XVIII, cuando la iglesia de San Vicente se traslada a su ubicación actual y cesan los enterramientos en el lugar”.

Todo ello hace que la propuesta de declaración como Bien de Interés Cultural en la categoría de zona arqueológica se justifique por tratarse de un asentamiento complejo en tanto que existe una superposición de estructuras cronológica y funcionalmente diferentes, una factoría de salazón y villae romana, una necrópolis de inhumación, una iglesia, posiblemente de época visigoda, y un posible conjunto defensivo bajo-medieval, constituyendo el conjunto un lugar de relevante interés cultural caracterizado por sus valores históricos y arqueológicos, que representan e ilustran la evolución de la sociedad y del paisaje cultural de la Galicia de la antigüedad.

Suspensión de licencias

De ahí que el primer paso para garantizar su máxima protección se ha dado ahora con la inclusión de forma preventiva en el Registro de Bienes de Interés Cultural de Galicia y al Registro General de Bienes de Interés Cultural del Estado. Y ello, en primer lugar, ya provoca consecuencia inmediatas al implicar “la suspensión de la tramitación de las licencias u otros títulos habilitantes para parcelación, edificación y demolición en las zonas afectadas, una suspensión que en absoluto afectará a las obras de conservación o mantenimiento que solo precisarán autorización previa de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

A partir de ahora se abre un período de exposición pública por el plazo de un mes para que las personas afectadas puedan examinar el expediente y alegar lo que consideren conveniente.

Una de las zonas arqueológicas más relevantes del Noroeste peninsular

Los recientes estudios realizados sobre el complejo arqueológico de Adro Vello revelan una importante afección debido a la larga exposición de la estructuras exhumadas a la intemperie, con la consiguiente colonización biológica. Ello, explican, hace necesario intervenir sobre la misma “para garantizar su conservación, siendo prioritario realizar labores de limpieza, consolidación y protección de las mismas”. Paralelamente se aconseja llevar a cabo una “reexcavación” en todo el ámbito afectado “y la lectura de los paramentos y las relaciones estratigráficas de las estructuras”, unas acciones que ayudarían a interpretar correctamente su secuencia constructiva e histórica y, consecuentemente, su explicación al público. Se expone asimismo que el resto del ámbito de la zona arqueológica que permanece inhumada “está afectada por las labores de explotación forestal, la carretera que lo cruza en sentido Este-Oeste y una vivienda construida sobre el mismo al lado de la carretera, que son los principales elementos que perjudican su conservación.

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