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Faro de Vigo

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Una vivienda de paja, cáñamo y arena

La forma de dos caracolas introduce la tierra en el mar con una casa escultura

La vivienda se sitúa en una zona rural, en el margen izquierdo de la carretera interior que une el centro de O Grove con San Vicente. | // M.M. M. Méndez

Iniciada hace unos años, la casa de barro y paja que construye José Luis Torres a modo de escultura en el lugar de Balea (San Vicente de O Grove), está a punto de ser totalmente habitable.

Una vez levantadas por completo las paredes exteriores y su cubierta, el propietario y constructor afronta la recta final del trabajo dando los últimos retoques al interior de este llamativo y original inmueble del que muchos conocen como “el Gaudí de O Grove”.

Se encuentra cerca del barrio de Reboredo, donde está el restaurante Culler de Pau, y la capilla de Balea, antes de la rotonda de As Lampáns.

A muchos les habrá llamado la atención la peculiar construcción que, con forma de dos caracolas, de mar y de tierra, se asienta en el margen izquierdo de la carretera interior de San Vicente, la EP-9101, que avanza desde el centro urbano de O Grove hacia Cacheirás, O Carreiro y Area Grande.

La vivienda con forma de caracola levantada a base de adobe de paja, cal y arena. | // M. MÉNDEZ

A otros muchos el modo en que se construye esta casa escultura puede recordarles, salvando las distancias, lo que hizo Justo Gallego Martínez, el agricultor y constructor autodidacta español que falleció el pasado mes de noviembre, a los 96 años.

Había saltado a la palestra por dedicarse durante medio siglo a construir su propia catedral en su pueblo natal, Mejorada del Campo, en la comunidad de Madrid.

El alemán de Camelle

Puestos a buscar similitudes, puede decirse que esta edificación de O Grove, mucho más discreta que la citada catedral, también puede recordar el trabajo realizado por Manfred Gnädinger, el joven germano más conocido como Man que falleció en diciembre de 2002 tras décadas asentado entre las rocas de Camelle (Costa da Morte).

La casa de "Man" en Camelle y algunas de sus obras hechas con piedras. M.M.

Se había dedicado a vivir en sintonía con el mar y levantar todo tipo de estructuras entre y con las piedras del litoral que se han convertido en un museo y uno de los lugares más visitados de Galicia.

Pues bien, la casa de fantasía que levanta José Luis Torres en San Vicente parece también predestinada a convertirse en elemento a visitar y, quizás, uno de los más fotografiados del municipio.

Los cristales de la pared vistos desde dentro. FdV

El sol hace que la luz interior cambie de color

Si admirable puede resultar la casa de paja, cal y arena de Balea desde el exterior, mucho más lo es desde dentro. Entre otras características, destaca que la estructura incorpora pequeños cristales de colores que dejan entrar la luz del sol.

Es por ello que, dependiendo de la hora del día de que se trate, las dependencias se iluminan con unas tonalidades u otras.


A lo cual ayuda el hecho de que esta estructura de paja, cal y arena con revestimiento de cáñamo que ya destaca en Balea, se ubique en medio de tierras de labradío, a una distancia prudencial de otras viviendas de hormigón y ladrillo que pudieran restarle espectacularidad.

Un parabrisas

El peculiar adobe empleado en levantar la vivienda, que incorpora el parabrisas de un vehículo por ventana principal, recuerda mucho la forma de trabajar en países subdesarrollados.

Pero eso nada tiene que ver con el proyecto de José Luis Torres, ya que en realidad se trata de una firme apuesta por la bioconstrucción y la preservación medioambiental, de ahí que productos como el plástico no tengan cabida en este diseño.

La casa se sitúa entre tierras de cultivo. M. MÉNDEZ

Una iniciativa que ahora, en su recta final, no deja de despertar la admiración de cuantos pasan cerca, de ahí que cada vez sean más los peatones y conductores que se detienen en el lugar para fotografiar y contemplar esa escultura de fantasía, en muchos casos ajenos al hecho de que se trata de una vivienda.

Un resultado prometedor y un "homenaje a la vida"

Visiblemente ilusionado y, sobre todo, muy satisfecho con el resultado del trabajo que realiza con sus propias manos, y con ayuda de un amigo, José Luis Torres prefiere esperar a culminar la obra antes de lanzar las campanas al vuelo y explicar en detalle todo el proceso.

Pero el aspecto actual de la vivienda es francamente prometedor. Y sirve para constatar que el promotor y artista está alcanzando el objetivo que se había marcado, como era “rendir un homenaje a la vida” levantando una casa que represente “un trozo de tierra metido en el mar”, a imagen y semejanza de lo que es la península de O Grove y, muy particularmente, la parroquia de San Vicente.

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