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Faro de Vigo

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Papá Noel se resiste a volver a Laponia

Santa y sus imitadores desafían a la lluvia para pasearse por Meaño

Un momento del recorrido. Noé Parga

El Papá Noel más motero desafió ayer el mal tiempo para, a instancias de la peña Dena-Mita, vestir la tarde meañesa de magia navideña y generosidad.

Lo hizo acompañado de muchos como él que recorrieron el municipio a lomos de sus renos de dos ruedas y potente motor.

Fue así que, pese a la profunda borrasca, medio centenar de moteros osaron presentarse en la cita meañesa, permitiendo que la organización reuniera unos 300 kilos de alimentos no perecederos.

Los moteros circulando al lado de uno de los adornos más representativos de la presente Navidad en Meaño. | // NOÉ PARGA

Lo hizo en colaboración con los clubes Asmubal y Unión Dena, y con la agrupación Meaño Meaño Independiente, que sumaron sendos lotes de causa. Lo recogido será donado íntegramente al banco municipal de alimentos en apoyo a las familias necesitadas.

Dada la climatología adversa, la organización desplazó la concentración de Dena a Meaño, para poder tirar así de la carpa que el concello tiene dispuesta para estas Navidades en la Praza de Feira.

La jornada arrancaba a las 16.45 con la exhibición de dos jóvenes benjamines moteros, que eran Luca Terremoto e Iker García y que, bajo la carpa, demostraron sus habilidades subidos a sendas minimotos.

El primero de ellos, que tiene el récord guinness por haber sido, con tan solo 20 meses, el más joven en haberse subido a una minimoto para recorrer entonces una distancia de 15 metros; y el segundo tras haberse proclamado este año subcampeón gallego de minimotos.

A pesar de la lluvia, el acto reunió a numeroso público. | // NOÉ PARGA

Bajo la carpa se dieron cita unas 150 personas que, cuando menos, endulzaron una jornada que se preveía agria por la lluvia.

“Barajamos cancelar el evento –explica David Salgueiro, presidente de Dena Mita–, pero al final nos atrevimos a mantenerla porque no cabía otra fecha”. Pensaban que apenas iban a reunirse la docena de moteros de la peña, “pero al final el apoyo fue mucho más de lo esperado”.

Entre los moteros, Iván Fervenza, que llegaba en una Kawasaki de 6,5 salvando los 60 kilómetros desde Vigo ataviado de Papá Noel. “Para esto y con la lluvia –reconoce– la moto tiene que gustarte mucho, y yo soy uno de esos, todo es cuestión de ropa de agua porque yo estoy con la que vine y por dentro estoy seco”.

Algunos de los participantes, en la carpa de Meaño.

Algunos de los participantes, en la carpa de Meaño. Noé Parga

Otros, como Fernando Pérez, no se atrevieron con la moto, pero aún así se desplazó desde Gondomar: “No quería perderme el encuentro en Meaño para estar con la gente y, sobre todo, apoyar estas iniciativas para los niños”.

Y también se notó la presencia femenina: “La moto me enganchó hace doce años –afirmaba Ingrid Sueiro–, primero de mano de mi marido, yendo a las concentraciones. Después me compré mi Kawasaki 6,5 y a partir de ahí, el rutear con amigos y el ir a estos encuentros crea un vínculo especial con la gente, que te permite desconectar del día a día”.

David Salgueiro. Noe Parga

"Papanoealada motera"

Al filo de las 17,30 horas, tal y como estaba programado, la lluvia se alió con la organización para permitir salir la caravana de la “papanoelada motera”.

Extremando precauciones, luciendo trajes navideños y haciendo sonar sus cláxones, el medio centenar de moteros recorrieron los 18 kilómetros previstos, tocando las siete parroquias del municipio.

A su regreso a la carpa, el anochecer sirvió a para degustar la chocolatada con churros, dispuesta por la organización, para entrar en calor, convivir y departir con buen humor y música en la plaza. Y es que, en días así, el mundo motero se hace si cabe más entrañable y solidario.

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