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Los buceadores, sin trajes hasta marzo; los viticultores, con el alambre en precios históricos

Imagen de archivo de un grupo de buzos de A Illa. | // IÑAKI ABELLA

Náutica Medusa es una empresa de Vilagarcía entre cuyos clientes se encuentran decenas de buceadores profesionales, que se dedican a la recolección de especies como las navajas, los erizos o el percebe. Para trabajar, emplean unos trajes de agua de un grosor de nueve milímetros, y ahora los cuidan como oro en paño. ¿La razón? Hay tal carestía de este tipo de equipos que si necesitasen uno probablemente tendrían que esperar varios meses para conseguirlo. “Nosotros tenemos casas comerciales que nos están poniendo 2023 como fecha de entrega”, afirma el dueño Medusa, Ángel Romero.

La crisis de suministros está golpeando de lleno a miles de empresas de todos los sectores. En O Salnés, se están viendo afectados en mayor o menor medida algunos de los ramos más importantes de su economía, como son la pesca y la viticultura. En este último caso, son muchos los productores que se ven desesperados porque les han aprobado una subvención para la reestructuración del viñedo, y se verán obligados a ejecutar las obras con los materiales a precios astronómicos si no quieren arriesgarse a perder la ayuda pública.

Marisqueo y viticultura

La de Lita es una de las principales referencias en artículos navales de Cambados, y un lugar al que acuden numerosos mariscadores para confeccionar sus ropas de agua o sus botas de trabajo. Pero hace semanas que no reciben neopreno, uno de los materiales con los que suelen fabricarse estas piezas.

En Vilagarcía, Náutica Medusa sostiene que donde más están notando ellos la carestía es en los trajes de inmersión. Ángel Romero afirma que hay fábricas que no les podrán suministrar mercancía hasta 2023; otras le dan fechas más próximas. “La demora media es hasta marzo o abril de 2022”, señala.

Afirma que esta situación se debe en buena medida a que gran parte de este tipo de artículos se ensamblan en China. Con el gigante asiático de nuevo golpeado por el COVID, su producción se ha resentido y no hay producción suficiente para atender toda la demanda del globo.

Imagen de archivo de una jornada de vendimia Iñaki Abella

En la viticultura también existe una gran preocupación. Manuel Ángel Dopazo, secretario general de Unións Agrarias en O Salnés, advierte de que en esta época del año son muchos los que arrancan viejos viñedos para plantar otros. Ya les han aprobado una subvención y en muchos casos deberán finalizar y justificar los trabajos antes de la primavera de 2023. Pero se están encontrando con las materias primas en precios máximos históricos. “Los alambres han subido de precio un 50 por ciento, y los tubos de hierro cuestan ahora el doble que hace un año”, alerta.

“En estos momentos pides un presupuesto y solo te lo dan con una vigencia de 24 horas. Te explican que le pueden subir los precios al día siguiente, con lo que ya no te pueden aguantar ese presupuesto”, argumenta Dopazo.

Según el secretario general de Unións Agrarias, el precio de los postes de hormigón se sitúa ahora en torno a los nueve euros cada uno, cuando antes del verano se encontraban por seis. El kilo de alambre se sitúa entre los 85 y los 90 euros. Y un tubo de hierro de seis metros de longitud con un diámetro de seis centímetros ronda los 45 euros. “Hace un año, ese mismo tubo costaba entre 27 y 28”, prosigue Manuel Ángel Dopazo. “Nunca vi una situación igual, esto es completamente anormal -plantea el dirigente sindical-. Y está pasando lo mismo en la agricultura con los abonos, y en las bodegas con el cartón y el cristal. Esta situación se está volviendo insostenible”.

Dopazo argumenta que incluso hay momentos en los que se corta la cadena de suministro, y que a algunos viticultores subvencionados empieza a preocuparles la posibilidad de que no les dé tiempo a terminar las nuevas plantaciones antes del plazo que les concedió la Xunta. “Si eso sucediese, no solo se expondrían a perder la subvención, sino también a una multa”.

Además, Manuel Dopazo aconseja a quienes tengan que comprar ahora el material que le dediquen tiempo a preguntar en diferentes comercios. “Hay que moverse mucho, porque los precios varían tanto de una semana para otra que te puedes encontrar diferencias grandes por el hecho de que un comerciante cogió una partida unos días antes que otro”.

Artes gráficas

Mientras, Miguel Falcón, gerente de Gráficas Salnés (Cambados), afirma que “lo que está pasando es para mí totalmente inédito. Nunca vi nada igual en cuarenta años que llevo en la empresa”.

El papel convencional se ha encarecido un 40 por ciento, aunque hay tipos más especiales cuyo precio ha aumentado hasta un 70 por ciento. También hay carestía de cartón, si bien ellos por el momento la están sorteando relativamente bien, “porque llevamos desde el verano haciendo acopios planificados con nuestros clientes”. Para Falcón, esta situación se debe a que la demanda “post-COVID” de suministros es tan brutal, “que es cinco o seis veces mayor que la capacidad de producción de las fábricas”. Algunas de las mayores damnificadas son las bodegas y las conserveras.

Éxito en dos licitaciones en Cambados: para Lago la clave está en la independencia de los técnicos que fijan los precios

El sector de la construcción también padece en gran medida la crisis de las materias primas. Tanto es así que algunas administraciones públicas sostienen que les está costando más que antes sacar adelante los contratos de obra pública. Sin embargo, el pasado jueves se reunieron dos mesas de contratación en el Ayuntamiento de Cambados, y en ambos proyectos hubo una respuesta empresarial más que satisfactoria. “En el proyecto de la Rúa Nova se presentaron trece empresas, y en el de la calle San Gregorio, ocho”, afirma el concejal de Obras, Samuel Lago.

En opinión del edil, la clave para mantener el interés de las constructoras por la obra pública reside en los precios de licitación. Asume que las estimaciones de hace unos meses han quedado muy desfasadas, y apunta que en ocasiones los redactores de los proyectos están condicionados por el deseo de los políticos de ajustar el coste al máximo, para de ese modo ahorrar algo. Lago opina que en el contexto actual es mejor dejar a los técnicos hacer su trabajo sin condicionantes, para que sus estimaciones económicas sean lo más realistas posible y lo más fieles posible a la situación actual del mercado. En el caso de los dos proyectos ya mencionados de Cambados, fueron redactados por firmas externas.

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