Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Piden once años de cárcel para un isleño acusado de intentar matar a un amigo arrojándolo al vacío

Centro de usos náuticos de A Illa, donde sucedieron los hechos. | // NOÉ PARGA

El 8 de marzo de 2020, unos días antes del inicio del confinamiento por el COVID, dos amigos coincidieron en un bar de A Illa. Sobre las cuatro de la mañana, uno de ellos abandonó el local y se fue a pie para su casa. Ya había llegado cuando su amigo le llamó por teléfono y le pidió que fuese a recogerlo al lugar de “O Charco”. El hombre que estaba en casa accedió, y recogió con su coche al amigo con el que había estado poco antes en el bar. Posteriormente, se dirigieron al centro de usos náuticos de O Bao, y subieron ambos a la parte alta del edificio.

Horas después, el isleño que había salido de casa para recoger a su amigo apareció en el suelo, malherido. ¿Qué le sucedió? El fiscal que ha investigado el caso sostiene la tesis de que el otro hombre intentó asesinarlo, y pide para él once años de prisión. El juicio tendrá lugar este martes en la sección segunda de la Audiencia de Pontevedra, a partir de las 10.15 horas. El procesado, que sigue en prisión por estos hechos, está acusado de un presunto delito de asesinato en grado de tentativa.

El juicio es el martes próximo en Pontevedra

decoration

En el escrito de acusación, el fiscal plantea que cuando los dos hombres estaban en la parte superior del centro de usos náuticos (un vistoso edificio situado entre las playas de O Bao y Camaxe, y muy reconocible desde lejos por sus grandes velas blancas desplegadas), el procesado pidió a su compañero que se quitase el bolso-bandolera que llevaba puesto, “y acto seguido, de forma súbita e inesperada... lo agarró de la cintura y de las piernas, lo alzó en el aire y, con el propósito de acabar con su vida, lo arrojó al vacío desde una altura de ocho metros”, afirma Fiscalía.

El agredido quedó malherido sobre el pavimento de hormigón, mientras el otro hombre abandonó presuntamente la zona con efectos robados, para ser detenido poco después por la Guardia Civil.

160.000 euros de indemnización

El herido, de 36 años, trabajaba como mariscador y tenía reconocido desde 2001 un grado de minusvalía del 34 por ciento. Pero la caída agravó considerablemente su estado de salud, pues sufrió lesiones muy severas, hasta el extremo de que los peritos sostienen que habría muerto de haberse demorado la atención médica que recibió. El herido pasó más de un mes ingresado en el hospital y tuvo que ser operado en varias ocasiones. Los peritos indican que le han quedado numerosas secuelas. Por ello, el fiscal pide para el procesado que abone a su supuesta víctima una indemnización de casi 160.000 euros.

Compartir el artículo

stats