La EP-8001 es una de las carreteras más peligrosas de la red viaria de O Salnés y Ullán. En una curva de este vial de media montaña perdió la vida el 10 de agosto un motorista de la Guardia Civil de Tráfico, que acudía a auxiliar a los heridos en un accidente. Ayer mismo se produjo otra salida de vía en ese mismo punto del kilómetro 4, aunque en esta ocasión por fortuna no hubo que lamentar daños personales.

El servicio de emergencias del 112 Galicia movilizó a las 8.30 horas de la mañana a la agrupación de Protección Civil de Catoira, después de que una furgoneta se saliese de la calzada y terminase en la cuneta en la EP-8001, precisamente en la misma curva en la que se accidentó hace poco más de un mes el guardia Jesús Castro.

La carretera que comunica Catoira con Caldas (y con el acceso de la Autopista) tiene un largo historial de accidentes, muchos de ellos mortales. Tanto es así que entre 2011 y 2012 la Diputación invirtió 700.000 euros en mejorar el trazado y el pavimento.

Después de esas obras, la situación mejoró ostensiblemente. Sin embargo, sigue siendo un vial donde se recomienda circular con precaución. Sus acusadas pendientes y curvas cerradas (hay una treintena en un trazado de ocho kilómetros), la proximidad de árboles a la calzada (con la consiguiente caída al firme de hojas o pequeñas ramas), son un peligro.

Sin embargo, se trata de una carretera estratégica, pues conecta la comarca de Barbanza con la Autopista do Atlántico, y las comarcas de Caldas, Tabeirós o Deza.