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“Es muy emocionante vacunar a mi hijo”

La enfermera Zoila Díaz, tras vacunar a su hijo Martín, de 14 años, ayer en Fexdega.

La enfermera Zoila Díaz, tras vacunar a su hijo Martín, de 14 años, ayer en Fexdega. Cedida

Llevaba muchas semanas esperando este día. “Miraba todo el rato la aplicación del Sergas a ver si lo citaban”, comenta Zoila Díaz, una de las enfermeras pertenecientes al equipo de vacunación COVID que trabaja de sol a sol en Fexdega. Ha vacunado a cientos de pacientes durante estos meses, pero ayer atendió a uno muy especial: su hijo Martín, de 14 años. “Estaba muy emocionada. Por todo, por vacunarlo yo, porque por lo menos tiene la primera dosis para empezar el cole, ...”, confiesa la sanitaria, vecina de Trabanca Sardiñeira.

Zoila vacuna a su hijo. Cedida

Su hijo llegó al pabellón de A Maroma acompañado de su tía y entregó la preceptiva autorización firmada por la persona que le iba a inyectar la primera dosis de Pfizer. Aunque el lunes se comenzó con Moderna a inmunizar a los adolescentes de 12 y 13 años, los siguientes días se cambió el suero a Pfizer.

“Aunque no le gustan mucho las agujas, Martín vino contento y tranquilo, como la mayoría de los niños de esta edad. Está siendo una promoción muy valiente y se portan muy bien”, declaraba Zoila Díaz a media mañana.

Muchos mareos

Pero las cosas fueron cambiando a medida que iba transcurriendo la jornada, pues ayer se batieron todos los récords de desmayos en Fexdega. Estaban citados 700 chavales de 13 y 14 años en horario matinal. “Yo no sé si es por miedo a las agujas o por todo lo que escuchan sobre la vacuna y sus efectos, pero se han roto las estadísticas y ya no son los de 30 los que más se marean”, confirmaba la enfermera al finalizar la jornada.

Montse Sineiro inyecta la primera dosis de Pfizer a su hermano Diego. Cedida

Montse Sineiro Rodil también recibió ayer a un paciente muy especial. Su hermano Diego, también de 14 años. “A una siempre le hace ilusión vacunar a sus familiares y eso que ya llevo unos cuantos”, sonríe la enfermera. “Yo vacuné a casi todos”, añade.

Su hermano tenía ganas de inmunizarse contra el coronavirus, sobre todo ahora que falta muy poco para el inicio del curso escolar (el 9 de septiembre vuelven a las aulas los alumnos de Infantil y Primaria y el 15 Secundaria, Bachillerato y FP). No obstante, no le gustaban demasiado las agujas, como a la mayoría de chavales que ayer se pasaron por Fexdega.

Estuvieron siete puestos funcionando durante toda la mañana y la afluencia se fue registrando a cuentagotas, sin formarse colas ni esperas en ningún momento. Después de la inoculación, es necesario esperar quince minutos en la sala habilitada para ello por si surgiese alguna reacción.

Los menores de 16 años tienen que llevar firmado el consentimiento por parte de su padre, madre o tutor/a e ir acompañado de un adulto. Las personas que no traen el documento impreso de casa pueden obtenerlo en las propias instalaciones y rubricarlo allí mismo.

78% con la pauta completa

Según los datos actualizados de vacunación, en el área sanitaria de Pontevedra-O Salnés tiene la pauta completa un 78% de la población, lo que se traduce en unas 212.700 personas.

Con una sola dosis permanecen un total de 31.500 pontevedreses, es decir, un 11%. Que hayan recibido algún pinchazo contra el COVID, ya sea con una dosis o con dos, son 244.000 ciudadanos, cerca del 89% del censo, según las cifras aportadas ayer por el gerente del área sanitaria, José Ramón Gómez Fernández.

El gerente del área sanitaria destaca que la hospitalización “es muy estable”

El gerente del área sanitaria de Pontevedra-O Salnés, José Ramón Gómez Fernández, realizó ayer una valoración sobre la situación epidemiológica y asistencial de la zona. Apuntó que en el último mes y medio los casos activos de COVID pasaron de más de 3.000 (en el pico de la quinta ola) a menos de 800 actualmente. “La situación evoluciona de manera muy favorable en las últimas seis semanas”, aseveró.

Con respecto a la ocupación hospitalaria, “es muy estable”. Los pacientes en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) oscilan entre cuatro y cinco en las últimas semanas y los ingresos en planta han descendido de la horquilla 30-35 a 13 (entre los 11 del CHOP y los 1 del Hospital do Salnés). “A nivel asistencial no estamos teniendo ningún problema”, garantizó Gómez Fernández.

No obstante continúa muriendo gente a consecuencia del COVID. La última persona fue una mujer de 84 años que presentaba patologías previas y falleció en Montecelo. Con ella ya son 199 las vidas que el coronavirus se ha cobrado en las comarcas de Pontevedra y O Salnés.

En cuanto a los cribados que semanalmente organiza el área sanitaria en los concellos con mayor incidencia de coronavirus, esta semana se llevaron a cabo el martes en Catoira, ayer en A Lama y también están previstos en Soutomaior y Cerdedo-Cotobade.

La incidencia COVID continúa a la baja

La mayoría de la comarca, a excepción de Sanxenxo y Catoira, estarán a partir de mañana en el nivel más bajo de restricciones, lo que permitirá a la hostelería una ocupación del 100% en las terrazas, tanto en la actividad diurna como en el ocio nocturno.

La incidencia continúa descendiendo. Ejemplo de ello son los datos registrados ayer en Sanxenxo (62 casos activos, uno menos que el día anterior), en Vilanova (11, uno menos) o en Cambados (25, tres menos). Vilagarcía se mantiene en 65 contagios y A Illa subió uno, a 13.

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