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El proyecto eólico del Castrove genera rechazo en los concellos y dudas entre los comuneros

De izquierda a derecha, representantes de los concellos de Barro, Meis, Poio y Pontevedra.   | // FDV

De izquierda a derecha, representantes de los concellos de Barro, Meis, Poio y Pontevedra. | // FDV

El proyecto del parque eólico en la cima del monte Castrove sigue cosechando muestras de rechazo. Así, el Ayuntamiento de Meis aprobó el viernes por la noche una declaración institucional en contra de la instalación de los aerogeneradores, firmada por el PSOE -partido que gobierna en este municipio-, BNG y PP. Antes de esta sesión, el auditorio de Meis acogió una reunión con representantes de los cuatro municipios y las sietes comunidades de montes afectadas.

La sociedad Parque Eólico Cadaval y Ventoso tiene en marcha un plan eólico que afectaría a una superficie de 587 hectáreas. Así consta en el proyecto que la Xunta de Galicia expuso al público para proceder a su análisis de impacto ambiental. El proyecto del Castrove se diseña con 24,00 MW de potencia nominal y estaría integrado por cuatro aerogeneradores tripala de 170 metros de diámetro y de 6.000 kW de potencia unitaria y 115 metros de altura de buje. La inversión total es de 20,5 millones de euros.

El Ayuntamiento de Poio fue el primero de los afectados en posicionarse en contra del parque, y el viernes lo hizo también el de Meis. Mientras, la postura de las comunidades de montes es menos contundente, si bien todas afirmaron que no saben nada del proyecto y que los promotores no se pusieron en contacto con ellos para explicarles en qué consistirá la actuación.

En la asamblea, se acordó que los servicios técnicos de cada uno de los cuatro ayuntamientos van a elaborar un informe completo sobre el proyecto, que posteriormente se remitirá a cada una de las comunidades de montes. Esos informes tendrán partes en común y otras particulares para cada concello, y servirán de base para la presentación de las alegaciones en contra del parque. En las próximas semanas, habrá más reuniones sobre este asunto, para avanzar en la coordinación. También acudieron a la asamblea representantes de una plataforma recientemente constituida y que está en contra de este proyecto de energía eólica en el Castrove.

Una parte de los asistentes a la reunión de Pontevedra. | // NOÉ PARGA

Marta Giráldez

La alcaldesa de Meis, Marta Giráldez, manifiesta que, “estamos a favor de las energías limpias y sabemos que el futuro va por ahí, pero el proceso en este caso concreto se ha llevado con tal falta de transparencia que nos genera dudas”. Además, añade la regidora, “creemos que el monte Castrove no es el lugar idóneo para la instalación de un parque eólico”. Asimismo, se quejó de la falta de concreción del proyecto remitido por la empresa, hasta el extremo de que no queda claro por dónde pasarán los tendidos eléctricos y a qué propiedades le afectarán las servidumbres.

Sobre esto, la alcaldesa recuerda que los ayuntamientos que comparten la montaña (Meis, Barro, Poio y Pontevedra) tienen en mente un proyecto de puesta en valor del Castrove, que incluye desde la creación de rutas de senderismo hasta la restauración parcial de las ruinas existentes en la parte alta del monte, donde existen restos de una antigua capilla y de una torre militar defensiva. También se está trabajando en la creación de un gran recinto donde tener cerrados los caballos.

“El monte Castrove es para que las personas disfruten en él, y tiene que seguir siendo el pulmón de nuestro Concello, por eso tenemos que protegerlo y preservar su valor medioambiental”, añade el Ayuntamiento en Facebook. “Al Concello de Meis le reportará más perjuicios que beneficios”, remachó la alcaldesa hablando sobre los efectos sobre la institución local.

Peregrina Martínez

La presidenta de la comunidad de montes de San Salvador de Meis, Peregrina Martínez, se muestra muy cauta a la hora de realizar valoraciones, “porque se sabe muy poco, y así es difícil opinar”.

La comunera señala que en estos momentos no cabe más que esperar a que el Ayuntamiento presente su informe técnico, y que posteriormente se presentará a una asamblea de comuneros, para que sean los vecinos los que marquen con una votación la postura de la parroquia. “En la reunión lo pintaban todo de negro, pero no sabemos si hay azules o blancos por el medio”, declaró metafóricamente.

Hace una década ya se planteó un parque eólico en el monte Castrove, que entonces no salió adelante. Su promotor era otra empresa si bien se afectaba a los mismos municipios que ahora, Poio, Pontevedra, Meis y Barro. Aquel proyecto partía con un presupuesto de siete millones.

El recinto para los caballos, en la parte alta de la montaña

Otro de los asuntos que se abordaron en la asamblea de Meis del viernes por la noche fue el de la creación de un recinto para los caballos criados en libertad en el monte. El proyecto parte de un grupo de ganaderos que pretenden revitalizar la cría de caballos en el Castrove (actualmente quedan unas 50 cabezas, cuando hasta no hace muchos años llegó a haber unas 300), pero de una forma segura y controlada, de modo que esta actividad no cause daños a los agricultores de la parte baja de la montaña.

Los promotores del recinto han presentado un proyecto a las siete comunidades afectadas por el recinto, y ahora estos colectivos los expondrán a sus vecinos en sus respectivas asambleas de montes. Será ahí donde cada comunidad decida si aprueba o no el proyecto ganadero en sus terrenos. Esteban Outeda, un vecino de Armenteira (Meis), que es uno de los promotores de la iniciativa, explica que el recinto se haría en la parte alta del monte, puesto que es más fácil y barato de cerrar al ser un terreno más regular desde el punto de vista orográfico. Asimismo, en esa zona hay abundancia de pasto.

En caso de que la experiencia fuese satisfactoria para todas las partes y consiguiesen algo de dinero, en el futuro se ampliaría el perímetro hacia Armenteira y Silván. Outeda está convencido de las ventajas de aprobar un plan de estas características. Explica que garantizaría la supervivencia de la tradición cultural de la cría de los caballos en el monte, pues en las circunstancias actuales se hace muy complicado mantener el ganado.

En cuanto a las comunidades, también se beneficiarían porque los caballos realizan un trabajo de “desbroce” al alimentarse, con lo que los gastos de limpieza forestal posteriores son menores. De este modo, el riesgo de propagación descontrolada de incendios es menor. “Salí bastante animado porque parece que la gente en general está de acuerdo”, declaró Esteban Outeda.

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